RECORRIENDO COREA DEL SUR EN COCHE

¡Bienvenidos a un nuevo Vuelo! Y qué vuelo, después de 8 meses viviendo en Sydney tomo un vuelo overseas para reencontrarme con mi familia en Corea del Sur. Ya sabéis que nos gusta mucho viajar y reencontrarnos por el mundo; en febrero vinieron a Australia a verme y ahora habíamos buscado un destino que estuviese a mitad de camino. Seúl fue una buena opción ya que ambas partes teníamos vuelos directos, yo tenía 10 horas de viaje y ellos 12 horas por lo que parecían vuelos “fáciles”.

Parte de la familia, que cuenta con más días de vacaciones, pasaría 12 días iniciales recorriendo Taiwan y luego se irían a Seúl para unirnos todos allí y compartir 10 días. Además tras mi vuelta a Australia ellos alargarían  su estancia otros 10 días en Corea, así que seguirán contando su experiencia por el país Coreano en este Vuelo.

Pero para empezar me gustaría contaros un poco sobre el país.

Hasta 1945 Corea fue un único país. Al finalizar la II Guerra Mundial Japón, uno de los países perdedores de esta guerra, tiene que ceder su control sobre Corea hacia los países triunfadores, en concreto Rusia y Estados Unidos; Pero con el paso de los años Rusia y Estados Unidos fueron reforzando su intervención sobre Corea, los primeros sobre el Norte y los segundos sobre el Sur. Hasta tal punto ejercen su poder que en 1948 dividen el país en dos. De ahí que el Norte sea una dictadura comunista y que el Sur sea un país de economía capitalista. Por cierto el día 15 de agosto ambas Coreas celebran su independencia de Japón: Esta es la única fiesta común que ambas Coreas celebran actualmente.

Pero volvamos a nuestra protagonista: Corea del Sur. La población del país es de 51,7 millones de personas y aproximadamente la mitad vive en Seúl, o en su zona metropolitana, que es una de las áreas metropolitanas más pobladas del mundo. Por otro lado, tiene una superficie equivalente a la quinta parte de España. Es considerado uno de los países tecnológicamente más avanzados del mundo, con gran parte de su economía focalizada en la vanguardia del desarrollo tecnológico. La empresa Samsung, que todos conocemos, es una de las compañías de productos electrónicos más grande del mundo y de origen surcoreano. También destaca Hyundai.

Antes de cada aventura, desde hace ya muchos años, siempre contratamos nuestro seguro de viaje con IATI. Nos da tranquilidad saber que, ante cualquier imprevisto, estamos cubiertos y podemos disfrutar al máximo sin preocupaciones.

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Día 1: Sídney – Seúl

Suena la alarma a las 5 de la mañana, pero con la ilusión del viaje y del reencuentro yo ya llevaba unos minutos despierta. Desayuno, cierro maletas y me voy para el aeropuerto. A las 11 salía mi vuelo, es un vuelo de 10 horas de día por lo que se haría un poco pesado, pero saber que al llegar estaría mi familia esperándome hacía que todo valiese la pena.

Cuando llegué, con un poco de retraso, y tras el encuentro con parte de la familia, tomamos el tren “All stops” desde el aeropuerto de Incheon hasta el centro de Seúl. Es un viaje de una hora aproximadamente. Hay otro servicio de Tren Exprés que lo hace en menos tiempo, pero sale con menos frecuencia. Claro, yo me encontré con la tarjeta para los transportes ya en mano. Pero es muy fácil conseguirla: se llama T-money, se compra en una tienda de conveniencia (que qué es esto, pues las tiendas “7 eleven” o de este estilo. En el aeropuerto están muy visibles. Se compra la tarjeta y se carga (muy importante: para la carga es necesario dinero en efectivo)) y te sirve para utilizar el transporte público de todo el país.

Llegamos sobre las 22.00 al centro, en concreto a la zona de Myeongdong, y lo primero que hicimos fue ir directos a cenar antes de ir al hotel ya que en Corea cenan muy pronto y a esas horas es difícil encontrar algo abierto. Tras varios intentos fallidos encontramos un restaurante donde pude tener una primera toma de contacto con los sabores coreanos que tanta ilusión me hacía.

Aquí la comida más típica es el Kimchi, ya que es uno de los platos más antiguos y esenciales de la cocina surcoreana. Es más, la cena se considera incompleta sin este plato en la mesa. Es un alimento compuesto por verduras fermentadas con un toque amargo y picante. El ingrediente principal es la col, seguida de otras verduras y trozos de chile rojo.

Otra comida típica que probamos en mi primera noche fue el Tteokbokki uf… ¡Qué delicia! Se trata de fideos muy gordos hechos a base de harina de arroz y cocidos en salsa picante de gochujang. Además de estas comidas, tienen la Barbacoa Coreana  donde suelen tener más éxito aquellas barbacoas hechas a base de carne de cerdo negro de Jeju. El Hot Pot que tan de moda se está poniendo en España también es muy popular en Corea, es una olla con agua y algunos aderezos que se pone a hervir en un fogón en el centro de la mesa, mientras los comensales añaden todo tipo de verduras para cocinar en su propio caldo… una delicia. El Haemulpajeon la tortilla coreana por excelencia suele estar hecha a base de huevo, marisco y cebolleta también la puedes encontrar de verdura y se llama yachaejeon. Todas estas comidas y muchas más las iriamos descubriendo a lo largo de los días.

Día 2: Seúl – Suwon

Nos despertamos pronto y después de desayunar en Ediya Café, que es una cadena de cafeterías que puedes encontrar por todo el país y competencia de Starbucks, fuimos a descubrir uno de los principales mercados de la ciudad y el mercado callejero más grande del país, Namdaemun Market. Su origen data del año 1414, se formó como un pequeño mercado administrado por el gobierno de la ciudad, pero durante la invasión japonesa perdió parte de su esplendor siendo totalmente destruido. Tras el fin del conflicto, el gobierno de la ciudad creó un plan de restauración que volvió a revitalizar el mercado para acabar convirtiéndolo a día de hoy en una de las principales atracciones turísticas. En sus más de 10.000 tiendas puedes encontrar de todo, comida, electrónica, papelería, ropa, accesorios… Con respecto a los mercados hay que decir que hay infinidad de ellos, los vais a encontrar por todos las localidades. Puede que algunos de ellos destaquen por sus dimensiones pero todos ellos transmiten mucho encanto y autenticidad. 

De aquí fuimos paseando hasta llegar a los grandes almacenes de Lotte, los situados más al centro de la ciudad.  Lotte es un imperio que tiene tiendas, comida, alquiler de coches, hoteles… todo lo que te puedas imaginar. 

Después fuimos al Ayuntamiento, un modernísimo edificio del arquitecto coreano Yoo Kerl que en 2012 se abrió al público. El antiguo edificio del ayuntamiento se ha convertido en la Biblioteca Metropolitana justo frente al ayuntamiento actual y cuenta con una colección de más de 200.000 libros.

Este primer contacto con la ciudad me encantó y ya dejaba entrever lo que sería la ciudad de Seúl, una mezcla perfecta entre tradiciones, antigüedad, vanguardismo, innovación y modernismo.

Fuimos al hotel a recoger el equipaje y a por nuestro coche de alquiler para hacer un recorrido por el país en los próximos 5 días.

Escogimos la cadena Lotte para el alquiler de un Hyundai Sonata. Hyundai es una marca surcoreana por lo que la gran mayoría de coches son de esta marca.

Fuimos al aeropuerto a recoger a mi madre que llegaba para unirse al viaje. Desde la oficina del alquiler de coche, junto a la estación principal de tren, hasta el aeropuerto tardamos más de 1h 30’. Llegando al aeropuerto justo el avión de mi madre pasó por encima de nosotros y pensando que necesitaría una hora más para pasar los controles seguimos tranquilos. Cuando llegamos a la “Puerta de llegadas” alguien me sorprende diciendo “Yo que esperaba a mi familia esperando con una pancarta y resulta que la que tiene que esperar soy yo” Pues nada, bienvenida mamá.

Entre risas y algún refunfuño pusimos rumbo a nuestro siguiente destino, Suwon.

Para llegar a Suwon hicimos 50 kilómetros y tardamos más de dos horas. Es la última ciudad amurallada en el país. La principal fuente de empleo industrial en Suwon es Samsung que fue fundada en la ciudad en 1969, tiene su sede central y un gran complejo industrial, y es el mayor empleador.

Después de llegar al hotel pusimos rumbo a ver La Fortaleza Hwaseong que tiene casi 6 kilómetros de perímetro, cuatro puertas de acceso, torres de observación, plataformas de fuego, bastiones, torres de artillería y un palacio. Fue diseñada en 1794 siguiendo las últimas novedades arquitectónicas de estilo oriental y occidental, aunque gran parte de la muralla tuvo que ser reconstruida tras sufrir incendios y destrucciones durante las diferentes invasiones que sufrió el país, se conserva casi en su totalidad. En el año 1997, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Después de recrearnos fuimos a buscar un restaurante típico coreano y nos pusimos las botas con un Hot pot y más platos de fideos típicos coreanos.

Aquí decir que no sabíamos muy bien lo que pedíamos porque no es fácil encontrar a Coreanos que hablen inglés, así que google translator será tu mejor aliado.

Día 3: Suwon – Gyeongju

Desayunamos en el hotel, si así pudiéramos llamarlo, ya que empezar el día con pollo y verduras picantes no es lo más apetecible. Puedes ir a hoteles majisimos con buffets que no tienen fin, pero cuesta encontrar unos huevos revueltos, unos cereales y hasta azúcar para el café. Qué lástima, con lo que me gusta y disfruto del desayuno.

Tras el desayuno pusimos rumbo a otra zona de Suwon que no vimos la noche anterior. Seguimos viendo varias puertas apoteósicas y el mercado de Motgol que cuenta con una gran variedad de tiendas que venden ropa, productos de cosmética, guarniciones, pescado, carne, verduras… de todo.

Volviendo al hotel pasamos por otra de las calles comerciales de la ciudad, Gonbang Street. Llena de arte callejero, artesanía, galerías, restaurantes, cafés, etc.

Pusimos rumbo a Gyeongju que está a 300 km de distancia, pero aquí lo que sería un viaje de 3 horas se puede duplicar fácilmente, hay muchísimo tráfico y embotellamientos.

Gyeongju es probablemente uno de los puntos más importantes históricos y turísticos de Corea. Tiene un gran número de sitios arqueológicos y bienes culturales de los siglos VII – IX por lo que a menudo es llamada «el museo sin paredes». Entre estos tesoros históricos están; la gruta budista Seokguram, el templo Bulguksa, las zonas históricas de Kyongju y la aldea tradicional Yangdong, que están designados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Además está el parque de tumbas Daereungwon, y la calle comercial y cultural Hwangnidan-gil, aquí te pierdes entre montones de opciones: restaurantes únicos, cafeterías preciosas, tiendas y fotomatones. Todos estos lugares han ayudado a Gyeongju a convertirse en uno de los destinos turísticos más populares en Corea del Sur.

Aquí pasaremos dos noches porque, como habéis podido ver, da muuuucho de sí. Nada más llegamos al Airbnb dejamos todo y nos fuimos a descubrir el parque de Hwangnam Daechong. De camino al parque nos encontramos con una casa de estilo tradicional coreano y entramos a husmear, resultó ser una librería-cafetería muy acogedora donde nos quitamos los zapatos para poder entrar y nos sentamos en unos cojines en el suelo para disfrutar, en mi caso, de un zumo de mango al más estilo coreano.

Al atravesar la calle ya nos adentramos en el parque de montículos gigantes que  en realidad son un conjunto de tumbas de los gobernantes Maripgan de la dinastía Silla.  Para que os hagáis una idea del tamaño, una de ellas tiene 80 metros de diámetro y más de 20 metros de altura, y desde la distancia parece el pico de una pequeña montaña.

Para construir estas tumbas, se excavaba un terreno llano en formación rectangular y se instalaba una cámara de madera en el interior, que se tapiaba con losas de piedra y se cubría por fuera con un montículo de tierra. Alrededor de la tumba se colocaban montones de piedras para evitar que la tierra se hundiera.

Fue un paseo muy agradable que enseguida nos conectó con otra zona ajardinada muy amplia con más tumbas o montículos y con Cheomseongdae, que es el observatorio astronómico más antiguo que se conserva en Asia, y posiblemente incluso en el mundo, ya que se construyó en el siglo VII.

Seguimos con nuestro paseo; llegaba la hora dorada y descubrimos Anapji. Es un estanque artificial muy amplio construido en 674. Hasta este lugar se trajeron animales raros para crear un jardín exótico digno de la realeza y también sirvió como sitio de banquetes para importantes eventos nacionales, pero el estanque cayó en mal estado durante varios siglos.

En 1974 se renovó y  durante la excavación se encontraron casi 33.000 elementos dentro y alrededor del estanque como tejas, materiales arquitectónicos, cerámica, figuras de Buda de bronce dorado, joyas y pequeños artículos de uso diario. En uno de los fragmentos de cerámica que se encontró se podía leer «Wolji» (estanque que refleja la luna), lo que reveló el verdadero nombre del estanque. Tras el descubrimiento, el estanque pasó a llamarse Wolji.

Como decía, llegamos al estanque para el que hay que pagar 2000 wons, al cambio 1,57€. Era el atardecer y había una discreta riada de gente que se dirigía hacia un punto del estanque frente a tres bellos pabellones. Dimos por supuesto que desde allí habría un buen sitio para ver el atardecer. En el paseo pudimos disfrutar de la bucólica imagen que se producía con la combinación de los tonos anaranjados del atardecer, la tranquila superficie de agua moteada por plantas acuáticas y los pabellones que orillaban el lago. Una imagen muy idílica reforzada por esa constante actitud de sosiego y tranquilidad que transmiten los coreanos. 

Y con este agradable paseo entre tanta historia, nos fuimos a cenar y a descansar. O por lo menos intentarlo, porque mi tío queriendo poner el agua caliente puso la calefacción del suelo sin darse cuenta y la habitación de mi madre y mía ardía, literal. Y el colchón, que estaba en el suelo, debía estar a 40 grados.

Día 4: Gyeongju

Desayunamos en otra de las franquicias de cafeterías/pastelerías que hay en el país, Paris Baguette con una gran variedad de pasteles y cafés.

Por la mañana cogeríamos el coche para seguir descubriendo la historia de Gyeongju. Nuestros destinos serían el Templo de Bulguksa y la Gruta de Seokguram declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1995. Los dos sitios están estrechamente vinculados física, histórica y culturalmente.

La primera parada fue en Bulguksa que es un complejo de templos budistas que comprende una serie de edificios de madera sobre terrazas de piedra elevadas. Los terrenos de Bulguksa se dividen en tres zonas: Birojeon (la Sala del Buda Vairocana), Daeungjeon (la Sala de la Gran Iluminación) y Geungnakjeon (la Sala de la Dicha Suprema). Estas zonas y las terrazas de piedra se diseñaron para representar la tierra de Buda.

Fue un recorrido espectacular donde cada vez que cruzabas una puerta te encontrabas un templo más bonito que el anterior, y puertas de colores muy trabajadas. A mi tío le encanta hacer fotos de puertas, bueno, pues allí se quedó sin espacio en el móvil de tanta foto. En el templo principal pudimos encontrar a más gente, pero a medida que nos desplazabamos iba disminuyendo y llegamos a estar solos con los monjes.

En nuestra segunda parada llegamos a Seokguram en donde vimos a lo alto una gruta artificial de granito a la que accedimos después de subir alguna que otra escalera que en un día caluroso de agosto las escaleras parecen que se dupliquen. Una vez dentro de la gruta se puede admirar una estatua del Buda Sakyamuni

El espacio que acoge el buda es muy pequeño, es realmente un pasillo ya que está cerrada con un cristal gigante que solo te deja ver al buda a lo lejos, y no te puedes recrear mucho ya que hay mas gente queriendo entrar y hay un guardia vigilando que no hagas fotos y aligerando el tráfico.

Y bueno, que no os lo había dicho aún, nos quedaba una joya que ver antes de comer, el puente Woljeonggyo. Además de verlo también lo sobrevolamos con el nuevo miembro de la familia, el drone. Os cuento un poco y os dejo con las fotos ya que fue maravilloso.

El puente de Woljeonggyo se construyó en 760 d.C, pero fue incendiado. Gracias a la investigación histórica, el puente fue reconstruido en abril de 2018 para convertirse en el mayor puente de madera de Corea. La investigación histórica para reconstruir el puente duró desde 1984 hasta 1986, descubriéndose que el puente se hizo con madera por primera vez. La primera reconstrucción del puente fue de 2008 a 2013 y los toques finales se añadieron entre 2016 y 2018. Gracias a este proceso de investigación y reconstrucción, las futuras restauraciones de edificios históricos tienen una mejor referencia que utilizar.

Para terminar la mañana comimos en un restaurante muy cercano al puente de comida local y seguimos descubriendo sabores. Uno de los mejores momentos del día, sin duda, era la comida.

Después de descansar nos fuimos al barrio tradicional más popular y concurrido de Gyeongju, la calle Hwangnidan-gil. Está flanqueada por edificios antiguos a los que se ha dado un nuevo aspecto con interiores modernos y a la última, que atraen especialmente a la generación más joven. La calle es una mezcla del pasado y el presente, se pueden encontrar restaurantes de estilo hanok, cafés elegantes y una gran variedad de tiendas.

Y como buenos amantes del queso probamos unas galletas rellenas de queso que habíamos estado viendo los días previos. También entramos en un “convenience store” a por un té helado para mimetizarnos más con el ambiente.

Deambulando entre las diferentes calles, fuimos a cenar y a dormir. Tocaba soñar con la siguiente ciudad.

Día 5: Gyeongju – Andong

Nos despertamos y pusimos rumbo hacia Andong, yendo ya hacia el norte, de camino a Seúl. Aquí pasaremos una noche. 

Llegamos a Woryeonggyo Bridge, nuestra primera parada. Es un puente que alberga una trágica pero hermosa leyenda sobre una esposa que hizo un par de mituri (zapatos de cáñamo) con su pelo en señal de condolencia por su difunto marido. En conmemoración de su amor puro y noble, el puente se diseñó al estilo mituri. El puente de Woryeonggyo es la pasarela de madera más larga de Corea, tiene una pagoda en el medio y está lleno de luces, y aunque lo vimos de día imaginamos que por la noche tiene que ser maravilloso. 

Una vez cruzamos el puente llegamos a Andong Dam Folk Village. Este área es prácticamente un museo al aire libre que muestra casas tradicionales que fueron trasladadas para evitar que quedaran sumergidas por la construcción de la presa de Andong en 1976. Los edificios de estilo tradicional reubicados y parcialmente reconstruidos van desde granjas campesinas con techo de paja a elaboradas mansiones de funcionarios con múltiples patios. El pueblo parece tan auténtico que la cadena de televisión KBS lo ha utilizado como plató de dramas históricos en múltiples ocasiones.

Después de estar solos en este lugar que nos trasladó a épocas pasadas nos fuimos rápidamente al coche, porque, de verdad, hay días que es difícil soportar el calor y hoy era uno de esos, y aun no habíamos pasado lo peor.

Nos pusimos rumbo a otra aldea, Hahoe Village que es Patrimonio de la Humanidad. Esta aldea es una de las más famosas de Corea. Rodeada por el río Nakdonggang, es el hogar de los descendientes del clan Ryu de Pungsan, que aún constituyen el 70% de sus habitantes. La aldea se hizo aún más famosa tras la visita de la reina Isabel de Inglaterra en 1999 y del presidente George H. Bush de EE.UU. en 2005. La aldea tiene muchos tesoros culturales e importantes materiales culturales, lo que le valió la designación de Patrimonio Cultural Folklórico Nacional en 1984. Las máscaras de Hahoe, un tesoro nacional, son también una característica importante de la aldea. Mi madre se encaprichó con estas máscaras, pero le quitamos la idea de la cabeza porque, ¿cómo lo diríamos sin faltarles el respeto? daban un poco de miedo.

Fuimos viendo un poco todas las casas desde las más tradicionales a las más remodeladas, desde las deshabitadas a las habitadas y entre caminos hicimos la visita más rápido de lo que nos hubiese gustado, pero el calor que hacía era abrasante e insoportable.

Fuimos al hotel a hacer el checkin y comimos en un restaurante chino que estaba justo debajo, de maravilla. Hoy tocaba tarde de descanso, aprovechamos que el hotel tenía piscina para relajarnos o eso pensábamos porque había un grupo de escolares que nos lo hicieron un poco difícil, divina niñez. Pero aun así nos dimos un remojón. 

Cuando cayó la noche nos fuimos a dar una vuelta por las calles centrales de la ciudad y buscamos un sitio para cenar, vimos un local lleno de gente joven y ahí que nos metimos. Lo típico que no sabes muy bien dónde cenar y dices el que tenga gente, pues eso. Y acertamos, cenamos la mar de bien y cambiamos un poco de la comida oriental a la occidental.

Día 6: Andong – Songdo

Ahora sí, ya nos íbamos acercando a Seúl. Para el día de hoy habíamos elegido Songdo en Incheon. Pero antes hicimos una parada para comer y comprar en Premium Outlets, tenemos tan buen recuerdo de las compras en Los Ángeles y Las Vegas que siempre que vemos un outlet esperamos encontrar lo mismo, pero siempre sin éxito. Este, al llevar el mismo nombre que los americanos y tener la misma apariencia, pensamos que igual podríamos encontrar alguna ganga. Compramos un par de cosas, pero sin rebajas interesantes o por lo menos para nosotros.

Ahora sí, llegamos a Songdo. Y la pregunta es ¿Qué se necesita para construir una ciudad inteligente de la nada? O quizá mejor: ¿qué hace falta para construir una ciudad inteligente de la nada y que tenga éxito? Durante más de una década, arquitectos y urbanistas trabajaron codo con codo para crear Songdo, un flamante distrito comercial que pretendía representar los avances surcoreanos en tecnología e infraestructuras. Songdo fue en su día un modelo de cómo viviríamos en las ciudades del futuro, pero ahora, la realidad en la que rápidamente se convirtió esta ciudad inteligente nos hace replantearnos cómo la combinación de tecnología y comunidad podría haber salido mal.

Songdo, que buscaba una expansión suburbana lejos de una Seúl superpoblada, se construyó de la nada, sobre casi 1.500 hectáreas de tierra ganada al Mar Amarillo. Corea del Sur y empresas privadas habían invertido más de 35.000 millones de dólares en ella. Songdo se concibió en los primeros años del siglo XXI como una ciudad completamente sostenible y de alta tecnología, que planearía un futuro sin coches, sin contaminación y sin espacios superpoblados además de ser hasta un 40% de su superficie verde. Era esencialmente una utopía que ofrecía todo lo que Seúl no ofrecía, y se posicionaba como un nuevo centro económico global, con el talento y los negocios adecuados que le permitirían competir con otros mercados asiáticos.

No cabe duda de que Songdo es revolucionaria y, con diferencia, la ciudad más tecnológicamente integrada del mundo. Pero lo que olvida en su visión de la ciudad del futuro es que las ciudades están pensadas para las personas, no para la inteligencia artificial y los sensores.

A parte de esto a mi lo que vimos de la ciudad me impresionó, pero la vi triste, le faltaba vida. Lo que primero visitamos fue el Songdo Central Park justo enfrente del hotel. Y seguro que al leer el nombre has pensado en New York, pues sí está inspirado en el Central Park de Nueva York. Cuenta con senderos, prados y con un lago artificial de agua marina. Todo ello rodeado de un conjunto de edificios bastante impresionante, pero hay  que destacar el edificio escultura Tri Bowl, realizado por el mismo arquitecto que el Ayuntamiento de Seúl. La verdad que es un lugar para desconectar y reunirse, además de  muy fotogénico. Sin duda el centro y pulmón de Songdo.

De aquí fuimos paseando hasta el Hyundai Premium Outlet para dar una vuelta y cenar. Pero como siempre nos tocó darnos prisa porque aquí cenan muy pronto y estaban cerrando a las ocho de la tarde. Después de una buena sopa coreana, salimos y paseamos por Triple Street. Esta calle cuenta con las nuevas tendencias y estilos que la convierten en un lugar de visita obligada. Es un complejo multicultural y un patio de recreo en la ciudad para que personas de todas las edades disfruten de experiencias, cosas que ver, además de darse un festín con la gran variedad de restaurantes que ofrece. Es una calle con edificios comerciales a los lados, con techos muy coloridos como podéis ver en las fotos, y en general desprendía mucha alegría y diversión.

Día 7: Songdo – Seoul

Ya notaba que el viaje iba llegando a su fin y me fui poniendo un poco triste aunque intentaba que no se me notase. Hoy ponemos rumbo a Seúl, última parada para mi antes de volver a Sídney. 

Desayunamos y nos pusimos rumbo a la capital, fuimos directos al airbnb que habíamos cogido para la semana, a dejar todas las maletas y ya de ahí a devolver el coche que de tantas carcajadas, confesiones y canciones había sido cómplice.

Ahora tocaba moverse en transporte público, así que cogimos un autobús y nos fuimos a la zona de Myeongdong que es uno de los principales distritos comerciales y turísticos de Seúl. Además Myeongdong fue catalogada como la novena calle comercial más cara del mundo. Escogimos un coreano para comer noodles, dumplings y un pan dulce con leche condensada para chuparse los dedos.

Después de descansar en el Airbnb nos fuimos a descubrir el Dongdaemun Design Plaza, un importante hito urbanístico de Seúl de 2014, diseñado por Zaha Hadid y Samoo, con un distintivo diseño neofuturista caracterizado por las poderosas formas curvas de estructuras alargadas. Se celebran exposiciones, desfiles de moda, foros, conferencias y otros eventos. Es un edificio muy impresionante por volumen y formas que hay que ver desde diferentes puntos, además de visitar su interior. Sin embargo, tuvimos la impresión de que les ha quedado bastante grande el proyecto por varios motivos:

  • Los espacios interiores son grandísimos y no tienen contenidos para dar vida a tanto espacio. Queda todo desangelado: el bar, la exposición itinerante del pintor checo Alfons Mucha, la tienda, los pasillos, las exposiciones permanentes, los espacios de descanso… A esto hay que añadir que no hay apenas gente.
  • Por otro lado, un proyecto tan ambicioso y vanguardista  parece  que tendría que haber añadido ciertas dosis de modernidad a la zona.

Imaginamos que habrá días que se celebrarán determinados acontecimientos que congregarán grandes multitudes (así lo atestiguan muchas fotos que promocionan este espacio). A pesar de ello es un edificio que hay que ver con detenimiento tanto de día como de noche, pues tiene una iluminación que transforma la visión.

Muy cerca está el Dongdaemun Market. Es una zona comercial que cuenta con más de 20 centros comerciales y mercados tradicionales, 30.000 tiendas y 50.000 fabricantes. 

Seguimos caminando paralelos al arroyo y llegamos a otro mercado, está vez de comida. Es el mercado de Gwangjang fundado en 1905, es el más antiguo de Corea que además se hizo muy famoso por el popular programa coreano «Running Man».

Es uno de los mejores lugares para disfrutar de la comida callejera tradicional coreana. Este mercado sigue siendo auténtico y conserva su herencia cultural, estilo y encanto coreanos.

Terminamos aquí el día, cogimos un uber y nos fuimos a comprar un buen manjar para cenar en casa.

Día 8: Seúl

Mi último día completo en Corea y lo peor de todo, con mi familia. En un día y medio estaría de camino a las antípodas, para volver a estar a más de 17.000 km de distancia. Pero seguro que soñando con nuestro próximo reencuentro por el mundo, además ahora volvía a Australia para la recta final. Y en estos 3 meses que me quedan quiero hacer alguna escapada de la que seguro os hablaré en un próximo Vuelo.

Empezamos el día cogiendo un Uber hasta Bukchon Hanok Village. Rodeado por el palacio Gyeongbokgung, el palacio Changdeokgung y el santuario Jongmyo. El pueblo hanok de Bukchon alberga cientos de casas tradicionales, llamadas hanok. El nombre de Bukchon, que literalmente significa «pueblo del norte», se debe a que el barrio está al norte de dos importantes monumentos de Seúl, el arroyo Cheonggyecheon y Jongno. Hoy, muchos de estos hanoks funcionan como centros culturales, casas de huéspedes, restaurantes y cafeterías.

Fue un paseo muy agradable entre el Seúl tradicional y al fondo el Seúl de hoy en día y del futuro, además había muchos locales y no tan locales vestidos con el traje típico coreano, el Hanbok. Esta indumentaria se caracteriza por tener colores llamativos, de líneas simples y sin bolsillos. En la antigüedad los colores de la ropa tenían un gran significado social, pues se usaban para distinguir al pueblo de la realeza; a las mujeres casadas de las solteras e, incluso en la actualidad, a la madre de la novia y la del novio en las bodas. Con la introducción de las costumbres occidentales en Corea ha disminuido mucho el uso del hanbok como ropa diaria. No obstante, aún puede verse en bodas o reuniones sociales.

Consejo práctico: nosotros fuimos con el taxi hasta la parte de arriba de Bukchon Hanok Village así que hicimos el paseo hacia abajo, porque si al calor que hace le tienes que sumar las cuestas, ya apaga y vámonos.

Una vez llegamos abajo de esta zona cogimos un metro hasta el barrio de Gangnam, al sureste de la ciudad. Mucha gente tiende a reunirse en la estación de metro de Gangnam, ya que el lugar es geográfica y comercialmente adecuado como punto de encuentro para reuniones sociales o eventos. Lleno de restaurantes, tiendas, librerías… Por ello suele estar bastante abarrotado.

Nuestra primera parada en la zona fue en la estatua de bronce de 9 metros de altura de Gangnam Style, ya que este barrio se ha hecho famoso en todo el mundo gracias a la canción de Psy. La estatua representa a dos manos con las muñecas superpuestas, en el típico movimiento de la danza del video de la canción.

Después fuimos a conocer Starfield Library, una biblioteca de dos plantas que cuenta con estanterías de 13 metros de altura con más de 50.000 libros, desde literatura a pasatiempos, así como más de 400 tipos de revistas. Completamente espectacular. Familias, jóvenes, mayores… todos se encontraban en esta biblioteca, rebuscando en las estanterías, leyendo o tan solo admirando la inmensidad del espacio… aunque a alguno pillamos echando alguna cabezada entre estanterías.

En este complejo de COEX también pudimos disfrutar de la inmensa pantalla exterior en ángulo. Si te sitúas en una zona determinada frente a la pantalla la imagen en ocasiones es tridimensional, consiguiendo un efecto sorprendente. Imaginamos que de noche este efecto debe ser más acentuado. Esta no fue la única pantalla con efecto tridimensional que vimos, pero sí la más grande.

Comimos en el COEX Mall, centro comercial donde está el metro y la librería, en un turco buenísimo. Aunque la comida coreana me encante, a veces también se agradece comer otro tipo de comida y descansar de tanto picante.

Mi madre y yo nos fuimos al piso 121 de la torre Lotte para ver la majestuosidad de Seúl desde lo más alto y desde ahí arriba parece que la ciudad no tenga límites. Lotte World Tower es el edificio más alto del país y el quinto del mundo. Para llegar al Seoul Sky, se toma el Sky Shuttle que es un ascensor que alcanza una velocidad de 600 metros por minuto. El trayecto, de un minuto de duración, se te hace corto al ver los vídeos que se proyectan en las paredes y el techo.

El Sky Deck, situado a 478 metros, ostenta el récord Guinness como el observatorio con suelo de cristal más alto del mundo. Y la verdad que es mejor no mirar hacia abajo cuando caminas sobre él… ¡Qué vértigo!

Después de varios trenes y tras una hora de trayecto llegamos al centro de la ciudad, volvíamos a Myeongdong para ver el ambiente nocturno y hacer algunas compras de productos de cosmética. La cosmética coreana es una de las más conocidas y valoradas a nivel mundial, así que verás tiendas por cada esquina. ¿Pero por qué es tan conocida? Pues en el pasado, sus habitantes se exponían muchas horas a los efectos negativos del sol, y ya te imaginarás las consecuencias: piel más oscura, manchas, quemaduras, arrugas… Desde ahí comenzaron a desarrollar remedios para esos daños que el sol causaba en la piel. 

A nivel cultural, para los coreanos la piel bronceada es sinónimo de “clase baja”, mientras que la piel clara significa “clase alta”. Por eso, los agricultores empezaron a buscar remedios cutáneos en la naturaleza y, lo consiguieron. De hecho, con el paso de los años acabaron convirtiéndose en referentes del mundo de la cosmética aunque no fue hasta la década de los cuarenta cuando la economía de Corea comenzó a crecer exponencialmente y entonces esas curas se fabricaron en masa y varias compañías dedicadas al cuidado de la piel nacieron.

Una vez teníamos nuestras cremas, mascarillas para la cara y para los pies, y productos para el cabello nos fuimos a hacer otra cosa típica Coreana, y es la de entrar en un estudio de fotografía o más españolmente conocido como fotomatón. Están por todas partes, son como tiendas con varios fotomatones en su interior y un sinfín de artilugios con los que posar. Además tienes espejos, peines y planchas de pelo para salir estupendo en las fotos.

Fue un buen rato de risas, fotos y cambios de vestuario, momentos que se te quedan grabados en la memoria. Una felicidad tan pura que une aún más como familia y a la que vuelvo cuando les echo de menos. 

Después de alguna que otra compra más y perdernos entre los puestos callejeros, cenamos y nos preparamos para un día de muchos sentimientos.

Día 9: Seúl

Era el día. Mis últimas horas en la ciudad y con ellos. No sabíamos cuándo nos volveriamos a encontrar, pero soñábamos con que fuese en navidad en otro país.

Empezamos el día yendo a la zona universitaria y más juvenil de la ciudad, Hongdae. En esta zona se encuentra la Universidad de Hongik, que da nombre al barrio, conocido por su arte urbano y su cultura de música indie, y en el que hay muchos clubs y áreas de entretenimiento.

Bajo la influencia de la Universidad Hongik, que es conocida por su prestigiosa escuela de arte, el barrio se construyó sobre una base de almas artísticas desde la década de los noventa. En los primeros días, gracias a los alquileres baratos, los músicos y los artistas callejeros comenzaron a mudarse a los talleres de la zona de Hongdae. Esto también pasa en otras ciudades como con la zona de Malasaña en Madrid, Shoreditch en Londres, Williamsburg en Nueva York…

Muchos vienen a Hongdae por sus características estéticamente únicas. Hay muchos murales de graffiti pintados por todas las calles… Una de las zonas más conocidas por estos murales es Hongdae Mural Street, también conocida como «Calle de Picasso».

Además Hongdae cuenta con tiendas que venden de todo, desde ropa y cosméticos hasta artículos para el hogar y libros, así como cafés y restaurantes únicos. 

Una vez que llegamos a la zona no encontramos esa vida de la que os hablo y claro luego pensamos que si es una zona juvenil conocida por los clubes nocturnos, lo normal es que la gente se acueste tarde y empiece más tarde el día y así lo comprobamos en los horarios de apertura de las tiendas. Nos tocaba hacer tiempo, así que nos pusimos en busca de una cafetería y no fue tarea fácil, pero encontramos una y a la hora de pedir yo no encontré nada que me apeteciese ya que no me gusta el café ni el té, así que pedimos para todos menos para mi. Bueno, pues mi sorpresa fue cuando recogí el pedido, que no había sido barato, y me dijeron los dependientes que o pedia algo o me tenía que ir de la cafetería. Qué sentimiento más triste me entró por el cuerpo. Así que me tocó pedir una galleta para poder estar con mi familia.

Ya eran las 11 de la mañana y la zona empezaba a estar animada así que salimos a disfrutarla y a entrar en las tiendas y locales.

A la hora de comer fuimos en busca de un local que habíamos visto en nuestro paseo y que está en la guía Michelin. Era comida basada en el ginger o jengibre, muy buena y diferente.

Sin tiempo para descansar nos fuimos a por mi última parada, el palacio Gyeongbokgung. Construido en 1395, el palacio se conoce como el Palacio del Norte porque es el que está situado más al norte de los palacios vecinos de Changdeokgung (Palacio del Este) y Gyeonghuigung (Palacio del Oeste). El de Gyeongbokgung es sin duda el más bonito y grande de los cinco palacios. En su día, el recinto fue destruido por un incendio durante la Guerra de Imjin (1592-1598). Sin embargo, todos los edificios fueron restaurados durante 1852-1919, un total de 500. Sorprendentemente, los edificios más representativos de la dinastía Joseon, el pabellón Gyeonghoeru y el estanque alrededor del pabellón Hyangwonjeong, han permanecido relativamente intactos.

Y ahora sí, fuimos al Airbnb a por las maletas y al aeropuerto de Incheon que está a una hora en tren desde el centro de Seúl.

Tocaba despedirse para soñar con un nuevo Vuelo y un nuevo reencuentro.

Ahora os dejo con la continuidad del viaje de mi familia.

Prolongación en Seúl:

Los días posteriores en Seúl los aprovechamos para disfrutar de los sitios con más tranquilidad y dejándonos llevar por el momento y no tanto por la “prisa turística de verlo todo en el mínimo tiempo”.

Desde esta perspectiva tenemos que destacar los siguientes aspectos.

Como más arriba hemos comentado volvimos al Centro Dongdaemun por la tarde-noche. El edificio ofrece otra imagen, pero igualmente apoteósica gracias a la luz nocturna, que potencia las formas, y a los ventanucos distribuidos de forma caprichosa por la superficie metálica del edificio y que tienen una tenue iluminación. La imagen nocturna quizá es más bonita que la diurna, pero lamentablemente hay que decir que el edificio y la zona estaban igual de “muertos” que durante la mañana.

Otra zona que pudimos repetir y recorrer con gran tranquilidad fue Insadong e Ikseondong, es la parte baja de la zona tradicional que queda entre las dos grandes masas verdes que destacan en el centro de Seúl. Es probablemente la zona que mejor representa la vida de Seúl. En ella tenemos la arquitectura tradicional, pequeños locales comerciales con la esencia coreana (sin artificios ni franquicias internacionales), muchos restaurantes con una atmósfera encantadora, un ambiente vivo,… una maraña de callejuelas enemigas de la orientación; claramente una zona Imprescindible.

Otra mañana repetimos paseo por la zona Gangnam, supuestamente una de las mejores zonas de todo Seúl, y nos fuimos a la mejor calle comercial de todo el distrito: Garosul Gil. Ésta es una calle estrecha y no muy larga con concentración de tiendas de marcas de lujo. Sin embargo la calle transmite soledad, abandono y pena. Quiso ser pero no pudo… ni de lejos. Hay un local con el letrero de Zara ya cerrado y con las huellas de meses de abandono. Una pérdida total de tiempo. No vayáis. Fue tan anodino el paseo que ni siquiera hicimos fotos.

Muy cerca de nuestro apartamento estaba el Museo de la Historia de Seúl. Aprovechando una tarde de lluvia nos metimos a verlo pero sin expectativas; sin embargo hubo dos aspectos que nos encantaron: un gran espacio dedicado a cafetería con un gran ventanal a unos jardines con mucho encanto y otra sala con una maqueta muy realista de todo Seúl. La maqueta ofrece una visión muy clara de las dimensiones de la ciudad; además en esta sala cada 20 minutos realizan una proyección de diferentes partes de la ciudad actual.

Tres días en Busan:

En la preparación del viaje hubo muchos aspectos que no tuvimos claros, por lo que en lugar de cerrar cada detalle desde España dejamos varias partes o días del viaje para determinarlos según se fuera desarrollando. En concreto no sabíamos cuántos días necesitaríamos para ver y disfrutar Seúl y por otro lado estaba la climatología  de agosto que es muy calurosa e inestable. Teniendo en cuenta estas variables y algunas otras decidimos pasar 3 días en Busan. Intentamos comprar los billetes por Internet pero como no vimos muy claro el proceso de compra aprovechamos un paso por la estación central de trenes y por 84 euros compramos cada billete de ida y vuelta por persona en clase turista. La distancia aproximada de 400 kilómetros la hace en menos de 3 horas y con varias paradas.

Para escoger la zona en la que alojarnos nos planteamos la posibilidad de hacerlo en la zona de la playa de Haeundae, pero aunque debe ser una zona muy turística, lo cual puede ser muy bueno o muy malo, ofrece ante todo un plan de playa masificada (esta es la playa más popular de Corea del Sur). La rechazamos a favor de la zona más céntrica de Busan: Seomyeon. Esta es una zona que acoge mucho ambiente juvenil, es una de las partes neurálgicas de la ciudad y está muy bien comunicada a todas las zonas que queríamos visitar.

Los más destacable de Busan:

Seomyeon tiene una zona bastante vital, con centros comerciales grandes, con un inmenso mercado muy interesante, y por la tarde-noche hay una zona que se anima mucho con muchos locales, tiendas y clubes para los jóvenes. Tambien está Jeonpo Cafe Street, es decir una zona en donde hay bastantes cafés con mucho estilo y personalidad.  

Bujeon Market. Situado en el barrio anterior. A pesar de que ya habíamos visto muchos mercados, éste volvió a sorprendernos. Es un derroche de colorido, gente, productos raros, olores… un espectáculo.

Gamcheon-Dong. Una de las imágenes más usadas para promocionar Busan. Es un barrio de trabajadores del mar que ha sido recuperado gracias a un programa de adecentamiento de calles y casas. Destaca el hecho de que se pintaron las casas de colores y ofrece una imagen pintoresca. Hay señalizado un paseo que atraviesa el barrio. En este paseo te encuentras con muchos elementos que hacen referencia a El Principito (personalmente me parecieron totalmente fuera de lugar estas referencias). El paseo está bien, pero no se deben tener muchas expectativas. Nos recordó mucho a algunos barrios de Río de Janeiro y a la Comuna 13 de Bogotá, aunque éstos barrios los disfrutamos mucho más.

– A pocas paradas de autobús de  este barrio se encuentra Biff Square, que es “el paseo de la fama” coreano creado a raíz del Festival de Cine de Busan. Está considerado una atracción turística, pero realmente no aporta nada.

Al menos está pegado a Jagalchi Market, el Mercado del Pescado. Éste se extiende en una superficie al aire libre y otra parte dentro de un feo edificio moderno frente al mar. Pero los productos que se exponen para la venta junto a las mujeres vendedoras con una imagen muy auténtica son todo un espectáculo; puestos muy ordenados y una variedad de animales y bichos marinos sorprendente. Es una muestra de la riqueza infinita del mar.

– Dimos un paseo muy agradable desde la zona moderna del Centro de Convenciones y Exhibiciones  hasta el Millak Waterside Park. Este es un paseo de madera en una de las orillas del río. Según vas avanzando en el paseo la imagen va haciéndose más apoteósica; por un lado está el conjunto de estilizadas torres y por otro el puente de Gwangan. Imprescindible.

– Nosotros tomamos la decisión de no ir al famosísimo templo Haedong Yonggungsa Temple. Por las fotos debe ser realmente bonito, especialmente por la ubicación, pero nuestros 3 días en Busan coincidieron con el puente festivo del 15 de agosto y eso suponía que la masa habitual para visitar el templo iba a ser mayor. 

– Para el final dejo Hurshimchung Spa. Es el balneario más completo en el que hemos estado, y hemos conocido muchos. Tiene múltiples piletas de diferentes temperaturas, aguas con diferentes mineralizaciones, con cerveza, con chorros de variadas presiones, con diferentes formas para que te puedas sentar, tumbar, con todo tipo de potingues para el cuidado del cuerpo. Tiene espacios para mujeres y hombres separados, bastantes niños (era un día de fiesta), pero un ambiente de muchísimo respeto y relajación. Pasamos cerca de 3 horas maravillosas. Por 10 eurillos. No se pueden hacer fotos, por lo que no hay más solución que ir a verlo y vivirlo en persona.

Tras estas valoraciones viene  la gran cuestión: ¿Merece la pena visitar Busan? Creo que sí si tienes días suficientes en Corea. Además Busan será la sede de la Exposición Universal en 2030 y será muy popular. Voy más allá. Creo que con tiempo suficiente en Corea se puede hacer el recorrido que nosotros hicimos pero en tren, con paradas en Suwon, Gjeongju y Busan (Andong lo dejaría condicionado a la disponibilidad del tiempo).

OTRAS REFLEXIONES:

El contacto con la gente: Junto a los japoneses probablemente podemos decir que los coreanos son la gente más cívica que hemos visto por el mundo. Son respetuosos en todos los aspectos: el cruce de peatones, los asientos reservados en el metro, las filas en los transportes y tiendas, tan respetuosos que por no entrometerse en tu intimidad apenas te miran a los ojos; esto, por otro lado, resulta un poco chocante para nuestro espíritu, pero en cuanto te dirigías a ellos se volcaban plenamente, en ocasiones con una entrega total. Este nivel de civismo y orden se extiende también a una sensación de seguridad plena; en ocasiones sorprendente.

Seúl es una gran ciudad. Urbanísticamente las zonas nuevas están muy bien diseñadas y lógicamente la búsqueda de la belleza y el confort son muy importantes. Para conseguirlo le dan una gran importancia al ajardinamiento (destaca el tratamiento que le dan a los árboles ornamentales) y a las múltiples esculturas que hay en las calles.

Alquiler de coche: Nosotros alquilamos el coche cerca de la estación central de trenes. En concreto en Lotte Car Rental. Por 5 días pagamos unos 430€ por un Hyundai Sonata. Resulta un poco difícil decir si merece la pena o no moverse con un coche alquilado. Esta duda creo que ya es bastante significativa. Está claro que un coche te lleva hasta la puerta de los lugares a los que vas, pero por otro lado tienes que sufrir el desconcierto del tiempo que te llevará el moverte especialmente por grandes espacios urbanos (y son muchos) y  por otro lado la dificultad para aparcar. Por otro lado, la red de transporte público es barata y llega a todos los lugares de interés. En nuestro caso al ser una familia económicamente nos salía más rentable el coche, para dos creo que es más barato el transporte público.  Detalle muy importante; tenéis que bajaros la aplicación Kakaomaps para moveros por el país, puesto que Google Maps tiene un uso limitadísimo.

Valoraciones exageradas. Quizá lo que vamos a comentar es algo habitual en las guías de viaje: todos los sitios parecen maravillosos. Sin embargo en este viaje he sentido que la imagen que tenía de algunos sitios por lo que había leído en las guías estaba muy por encima de lo que hemos descubierto. En concreto vamos a mencionar:

  • El Centro Dongdaemun. Ya hemos comentado antes que es un gran edificio cuyo interior no ofrece apenas interés, buena parte de la superficie interior está vacia. Además la zona no aporta ningún interés especial (salvo alglún mercado cercano muy anterior al edificio. A pesar de todo hay que verlo.
  • El barrio de Hongdae. Es un barrio muy vital, pero mucho cuidado, tienes que ir por la tarde. A las 11 de la mañana empiezan a abrir las tiendas y no se anima hasta varias horas después. Es un barrio que, en efecto, se anima mucho, pero no ofrece más que tiendas y locales sin demasiado interés. En este barrio hay dos lugares que destacan: un mercado que abre los fines de semana que no pudimos ver y un parque lineal que se llama Geongui Line Book Street. En cuanto a éste es un parquecillo graciosillo con algunas casetas vacías; pero en cuanto a libros nada de nada…
  • La zona de Songdo en Incheon. Es cierto que las intenciones iniciales fueron muy ambiciosas y que buena parte de ello se ejecutó y ahí está, pero hay que tener muy claro que de lo que se esperaba que fuera a lo que realmente es hay una gran distancia. Hay alguna zona que transmite abandono y dejadez, en concreto la zona que conecta el Central Park con Triple Street Building, una zona comercial que nos gustó mucho. Además de esta dejadez en muchos elementos urbanísticos le falta ambiente humano. Sin embargo aunque hay que ir sin mucho entusiasmo, a nosotros nos gustó mucho y merece la pena.
  • Dentro del barrio Gangnam se destaca siempre, como contamos más arriba, una calle como la que reúne las mejores y más elitistas tiendas, Garosil, por lo que si unimos la mejor tienda en uno de los mejores barrios de todo Seul es inevitable esperar algo realmente llamativol. Sin embargo aquí no hay matices. Lo que nosotros pudimos observar un mediodía de agosto es que es una calle muerta.

Habitualmente acabo “Mis vuelos” invitando a todos a que viajen al país protagonista y en este caso también lo haré, pero con algunos matices:

1.- El paisaje interior es muy bonito puesto que es todo muy montañoso y verde, pero es muy poco variado, de tal forma que resulta muy repetitivo (por supuesto nuestra referencia es el recorrido en coche desde Seúl a Gyengjiu y en tren desde Seul a Busan (en ambos casos de norte a sur)).

2.- Por otro lado, para mi es muy importante el encontrar sitios en los que poder disfrutar de un baño, desde una playa de aguas cristalinas con corales a una piscina, mucho más cuando el calor es tan asfixiante; sin embargo en nuestro recorrido no encontramos ningún sitio natural donde bañarnos y en cuanto a piscinas solamente tuvimos en el hotel de Andong, aunque no la pudimos disfrutar puesto que era muy pequeña y estaba totalmente ocupada por grupos organizados de niños. 

3.- Las partes más tradicionales de Corea son relativamente reducidas, aunque muy bien conservadas. 

4.- Desde hace algunos años se está promocionando mucho  la K cultura, pero en nuestra estancia como turistas no la percibimos apenas. 

Por último, para nosotros fueron inevitables las constantes comparaciones con Japón y aunque Corea queda en segundo lugar está claro que es un país que reúne sobrados motivos para vivir unas vacaciones allí. Hasta pronto…


Viajar es evolucionar.

Pierre Bernardo

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2 comentarios sobre “RECORRIENDO COREA DEL SUR EN COCHE

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