REDESCUBRIENDO NUEVA YORK

¡Bienvenidos de nuevo al “Vuelo”! He estado desaparecida del blog, pero viviendo nuevos mundos. Desde el último “Vuelo» han cambiado algunas circunstancias personales: ahora vivo en Dublín, aunque quizá ya por poco tiempo más. En un futuro próximo ya  os contaré sobre esta maravillosa tierra y gentes.

El caso es que después del gran paréntesis del Covid, en septiembre del 2021 decidí venirme a Dublín sola. Mis objetivos principales eran perfeccionar el inglés y dar un giro a mi vida. Evidentemente me invadió un cierto miedo, incertidumbre, pena, ilusión, expectativas…

Por fortuna el primer mes en Dublín conocí a un grupo de gente maravilloso que ha formado parte de mi vida durante todos estos meses. En marzo/abril del 2022 Clauxi, Marina, Dani, Javi, Jose y Pablo empezamos a pensar en unas vacaciones juntos.  Tras muchas propuestas, EEUU nos satisfizo a todos. El plan sería: 

  • Pasar cinco días juntos en Nueva York, 
  • Después todo el grupo, menos yo, volaría al Oeste Americano para hacer un recorrido por Los Ángeles, El Gran Cañón, Las Vegas… 
  • Y yo, que tenía menos días de vacaciones, me quedaría 4 días más en NY. De esta forma podría volver a disfrutar y redescubrir una ciudad que me había dejado maravillada en 2 ocasiones anteriores.

Antes de cada aventura, desde hace ya muchos años, siempre contrato mi seguro de viaje con IATI. Me da tranquilidad saber que, ante cualquier imprevisto, estoy cubierta y puedo disfrutar al máximo sin preocupaciones.

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A continuación paso a relataros el viaje día a día.

Martes 26 de julio:

Madrid amanece a las 7:07. Más tarde que yo; ya llevo un buen rato despierta. Quiero irme al aeropuerto. Los nervios me invaden. Un gran viaje va a empezar. Gran expectación de encontrar momentos únicos. Compartir vivencias con mis amigos. Intentar sentirme ciudadana de NY. 

Mientras tenía estas sensaciones se hizo la hora, cogí mis maletas, cruce la puerta del Sol y después de un par de transbordos en el Metro llegué al Aeropuerto Adolfo Suárez (Un dato, el Aeropuerto de Madrid cambió su nombre en honor a Adolfo Suárez que además de político fue buen amigo de mi tío abuelo).

Allí ya me esperaban Clauxi y Sergio que venían de Santander, mientras esperábamos las tarjetas de embarque llegaron Dani desde Barcelona, Javi desde Mallorca y Pablo desde Alicante… lo mejor de cada casa. Y aún faltaban los malagueños, Marina y José, que volaban a NY directamente desde Dublín ¡Un buen equipo!

Al llegar al Aeropuerto Internacional John F. Kennedy desde nuestra terminal cogimos el shuttle hasta la salida. Allí compramos la tarjeta de transporte MetroCard para una semana por un precio de 33$ y con la que puedes viajar sin límites con los buses y metros de la ciudad.

Sobre las 21.00 de la noche de ese mismo día llegamos a nuestro Airbnb situado en Nueva Jersey, que aunque es otro estado simplemente hay que atravesar el río Hudson con un tren llamado PATH. Allí nos reencontramos con José y Marina que habían llegado poco antes que nosotros. Como estábamos rotos del viaje y con el cambio horario nos quedamos en el apartamento cenando algo.

Miércoles 27 de julio:

Eran las 5.30 de la mañana cuando empezamos a despertarnos (6 horas de diferencia horaria con España), nos duchamos, cambiamos y nos fuimos a un supermercado que teníamos cerca para comprar desayunos y cenas (las comidas decidimos hacerlas fuera). Sobre las 10.00 nos pusimos rumbo a la gran manzana ¡Qué emoción! 

Entre Clauxi y yo preparamos una ruta orientativa para que nuestros amigos en tres días pudiesen ver lo más significativo y tuviesen una idea de lo que es la ciudad. Yo tenía 4 días más para perderme por cada calle. Así que este Vuelo podríamos decir que va a tener 2 guías, una para ver NY en pocos días y otra para ver el NY menos turístico.

Nuestros primeros pasos fueron hacia el intercambiador El Oculus, que es una estación y centro comercial diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava, su intención era imitar la forma de un pájaro alzando el vuelo desde la mano de un niño. Dejando de lado la polémica que casi todas las obras de Calatrava suscitan, la visión es apoteósica desde el interior y muy llamativa desde el exterior.

Visitamos la Zona 0, donde estaban situadas las Torres Gemelas… Ahora dos grandes fuentes nos recuerdan a las víctimas y a los héroes del 11-S. con gran respeto, y a la vez se mira al futuro con un nuevo y modernísimo World Trade Center.

Todo resulta muy grandioso y emotivo. Sobre los nombres de las víctimas hay dispersas numerosas rosas blancas puestas por la gente. Se respira un ambiente de respeto, tristeza y tributo. 

Desde aquí fuimos paseando hasta el distrito financiero para ver lo más significativo de esa zona: Wall Street, que es la calle principal, el famosísimo edificio de La Bolsa, el Federal Hall que es el antiguo Congreso en el que George Washington se juramentó como primer presidente de EEUU, y El Toro que fue instalado en 1989 por su escultor Arturo di Modica sin permiso frente a la Bolsa de Nueva York en un acto de «vandalismo artístico», pero que ante la buena acogida del  público el ayuntamiento decidió trasladarla al Bowling Green Park, el pequeño parque público más antiguo de la ciudad.

Después del paseo tomamos el ferry a Staten Island, que sale desde el Battery Park, la punta sur de Manhattan. Es un paseo muy agradable y ofrece una forma de ver la Estatua de la Libertad en toda su espectacularidad, sin colas y gratis (el ferry es gratuito). En 30 minutos llegas a Staten Island. Allí si quieres puedes darte una vuelta por el Outlet que hay a escasos minutos y hacer el recorrido de vuelta igualmente gratis. 

Después de relajarnos en el ferry de vuelta fuimos dirección al Pier 16 para ver las vistas del puente de Brooklyn, comer y coger un metro hasta DUMBO, en Brooklyn.

El nombre DUMBO proviene del acrónimo «Down Under the Manhattan Bridge Overpass» y se refiere a la ubicación del barrio justo debajo del puente de Manhattan. Hace no mucho este barrio era un conjunto de fábricas y almacenes, pero los nuevos vecinos del barrio, que en su mayoría eran artistas y bohemios, lo cambiaron y actualmente es un conjunto de arquitectura industrial que cuenta con los últimos movimientos culturales y de diseño y con locales muy modernos.

Después de las correspondientes fotos fuimos a Pebble Beach que ofrece una maravillosa vista de Manhattan y del puente de Brooklyn. Ver el atardecer desde aquí es una completa maravilla.

Cruzamos andando el puente de Brooklyn, experiencia maravillosa, a pesar de ser un puente muy conocido para todos, resultan impresionantes su magnitud y las vistas que hay hacia todos los lados.  Ya de nuevo en Manhattan tomamos un metro dirección Midtown donde subimos a la azotea del Hotel Marriott para tomar algo con unas magníficas vistas del Empire State.

Acabamos el día en el corazón de NY, Times Square, admirando las grandes pantallas y la cantidad de gente allí reunida… tanta que nos agobiamos (está claro que toda ciudad tiene sus sitios simbólicos pero lo habitual es que no suelen ser los lugares más interesantes). Después nos fuimos al apartamento a descansar y recargar energía para otro día sin parar.

Jueves 28 de julio:

Volvemos a levantarnos pronto por el jet lag. Desayunamos y ponemos rumbo a Little Island, en el río Hudson a la altura del barrio de Chelsea, una  isla flotante sobre el río Hudson con un diseño que combina naturaleza y arte y que tiene apenas un año de vida. El acceso es gratuito, pero se prevé que tendrán que limitar la entrada, por lo que quizá en un futuro haya que hacer reserva para acceder.

A 5 minutos de Little Island se encuentra Chelsea Market que es una mezcla entre mercado y food hall. Además como anécdota en este mercado se inventaron las galletas Oreo cuando este edificio era todavía la fábrica de Nabisco. Se pueden encontrar referencias en las paredes del mercado.

Una vez visitado el mercado recorrimos el High Line que es un parque elevado construido sobre una antigua vía de tren. Tiene una distancia de 2,3 km y es un paseo muy vital, con un ajardinamiento muy bonito y con  una vista diferente de la ciudad.

En el extremo sur del paseo está la nueva sede del Whitney Museum y según vas subiendo te encuentras otras auténticas joyas arquitectónicas como el edificio diseñado por Zaha Hadid, la famosa arquitecta iraqui, y al final del recorrido te encontrarás con la joya de la corona: Hudson Yards.

Es una zona con algunos de los rascacielos más lujosos de la ciudad como el Edge donde puedes subir al observatorio; también está la loca escultura The Vessel, que es una escalera que va hacia el cielo para poder soñar con más facilidad. Por supuesto también hay decenas de estupendas  tiendas en el centro comercial The Observatory donde en la parte baja podrás encontrar el mercado Little Spain del Chef José Andrés y los hermanos Ferran y Albert Adrià.

Desde esta zona tomamos un metro hasta Bryant Park, en el centro de Manhattan. Allí nos sentimos un poco neoyorkinos comiendo unas fajitas que nos habíamos preparado por la mañana. 

Después de relajarnos en el parque nos fuimos a ver la entrada de la Biblioteca Pública, una de las más importantes del mundo. De aquí visitamos la Grand Central Terminal donde fuimos unos más de esos 250.000 viajeros que pasan diariamente por la estación. Aquí mi amiga Marina, muy fan de Gossip Girl, estuvo realmente fascinada por estar donde había estado la mismísima Serena Van der Woodsen.

También hay que mencionar que las inmensas bóvedas de ladrillos fueron creadas por el arquitecto valenciano Guastavino.

Subimos por la Quinta Avenida. No puedo evitar mencionar el gran recuerdo de 2012 cuando en mi segundo viaje a NY mi tío alquiló una limusina para ir  desde el aeropuerto al hotel y tuvo que recorrer parte de la Quinta: yo me sentía Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes. Como iba contando, por la Quinta Avenida llegamos hasta la Catedral de San Patricio, porque como buenos Dublineses  adoptivos teníamos que honrar al Patrón de Irlanda.

Justo enfrente de la catedral se encuentra el Rockefeller Center.  Allí nos entretuvimos viendo a niños y no tan niños patinar y cómo la gente jugaba en una fuente en la que aparecen y desaparecen los chorros de agua. Marina, Javi, Pablo, José y Dani decidieron meterse para salir empapados, jeje… yo, claro, los miraba y grababa desde fuera.

Cogimos un metro y nos fuimos a Roosevelt Tramway donde habíamos quedado con Clauxi y Sergio que se habían ido a dar una vuelta en helicóptero, así tan tranquilamente lo cuento… con una envidia tremenda, claro. 

Cogimos el teleférico (puedes utilizar la tarjeta MetroCard) que va desde Manhattan a la Isla de Roosevelt y donde puedes disfrutar de unas vistas diferentes de la Gran Manzana y además sin apenas turistas.

Para acabar el día decidimos ir al Central Park. Quizá el parque más sugerente del mundo. Según íbamos hacia allí cada uno de nosotros iba reviviendo sus propias referencias: escenas de películas, la estrella de John Lennon, el gran lago, el Metropolitan, el Museo de Ciencias, el Dakota, los puentes… Estábamos esperando para cruzar en la esquina de la Quinta Avenida con la Calle 59 cuando de repente los chicos dijeron “Uy, cómo se parece ese chico de la bici a De Jong (jugador del Barcelona)”. Se vuelven a girar y… “¡Pero si es Lewandowski”! Con la mala suerte de que el semáforo se puso en verde y se esfumaron. Ya os podéis imaginar la mala leche que les entró a los chicos de no haberse dado cuenta de que eran ellos antes y así haberlos parado. Bueno, creo que a día de hoy siguen lamentándose. En términos futbolísticos diríamos que fue una mala jugada. Pero qué sensación de estar en el centro del mundo, de estar en un sitio en el que te puedes encontrar a cualquier gran personaje mundial.

Después de la gran impresión, nos dejamos perder por el Central Park.  En nuestro largo deambular por el parque llegamos a un sitio en el que estaban jugando un partido de béisbol y nos quedamos a verlo. Allí entre strike’s, out’s, safe’s y home runs no éramos conscientes que al día siguiente algunos del grupo cumpliríamos un sueño.

Viernes 29 de julio:

Último día que teníamos para pasarlo todos juntos por la ciudad. Decidimos empezar el día por el SoHo (acrónimo de South of Houston) que es uno de los barrios más populares de Nueva York. Alberga un sin fin de tiendas, muchas de lujo, con unos escaparates cuidadísimos, y galerías de arte. Además es también muy conocido por sus edificios de hierro fundido, las escaleras exteriores de emergencia y sus calles adoquinadas. 

De camino al SoHo Marina nos habló de una web donde sacar entradas para partidos de béisbol en el mismísimo estadio de los Yankees y daba la casualidad que esa misma tarde había partido. Yo no sé vosotros, pero yo lo vi claro ¡Había que ir sí o sí! Aún no habíamos llegado al SoHo y ya teníamos nuestras entradas para el partido que había por la tarde en el Yankee Stadium.

Estuvimos recorriendo este arty barrio de los ’70 y ’80 hasta llegar a Chinatown. Nos costó un poco encontrar las calles más bulliciosas. Yo lo recordaba con más encanto y me decepcionó un poco. 

Comimos en un típico restaurante local en el que creo que los únicos turistas éramos nosotros. Marina y Clauxi con los primeros bocados tuvieron suficiente. Eran unos sabores muy diferentes a lo que estamos acostumbrados en los chinos de España. Está claro que China es un país inmenso y que la gastronomía varía mucho de unos sitios a otros.

Desde Chinatown tomamos un metro hasta Central Park para ver zonas que no habíamos visto el día anterior y así estar más cerca del Bronx, donde se encuentra el estadio de los Yankees

A las 19.00 empezaba el partido, pero nosotros queríamos vivirlo plenamente; así que sobre las 17.30 ya estábamos allí comprándonos nuestras camisetas y gorras. Entramos y nos regalaron un vaso del equipo (yo pensé que me lo habían acertado porque mi madre colecciona vasos de cerveza de diferentes países).

Después de hacernos las fotos de honor y rigor fuimos a buscar nuestros asientos y empezamos a disfrutar del SHOW, así en mayúsculas, porque si una cosa hacen los americanos bien es montar espectáculo. Yo lo viví doblemente, como amante del deporte y como profesional de la gestión deportiva. No podía perderme detalle de todo aquello.

Cuando el partido estaba acabando decidimos irnos unos cuantos al Top Of The Rock para ver NYC desde lo más alto. Llegamos sobre las 21.30 a Rockefeller y bajo una lluvia veraniega. Estas dos circunstancias, la hora y la lluvia, nos dieron la suerte de no hacer cola y de estar solos. Solo quedaba disfrutar de la ciudad.

Nunca olvidaremos esa noche. Y como decía Frank Sinatra, ya todos veíamos nuestra despedida en unas horas y solo queríamos seguir disfrutando y disfrutándonos. “Start spreading the news. I am leaving today. I want to be a part of it. New York, New York…”

Sábado 30 de julio:

Últimas horas juntos. Preparamos nuestras maletas y mientras unos se van a hacer la colada los demás nos quedamos limpiando y arreglando el apartamento.

Sobre las 12.00 nos fuimos dirección Penn Station donde Marina, Clauxi, Sergio, Dani, Javi y José cogieron su tren al aeropuerto y yo mi metro al barrio de Chelsea, donde me alojaría las siguientes 4 noches.

Empezaba mi aventura sola en la Gran Manzana ¡qué nervios! Para reservar el alojamiento utilicé la app Hostelworld, que es el Booking de los hostales. Yo buscaba un alojamiento no muy caro y que estuviera céntrico. Encontré Chelsea International Hostel.  El precio de una habitación individual con lavabo y baño compartido fue de 100$ la noche. Tras quedarme sola hacia allí me dirigí.

Después de descansar un poco ya estaba lista para empezar a redescubrir la ciudad, sin mapa, sin tiempos… solas mi cámara y yo. La ubicación del hostal era inmejorable, estaba en pleno Chelsea, uno de mis barrios favoritos de NY, cerca del Chelsea Market, del High Line, del Flatiron y de la 5th Avenue.

Decidí poner rumbo al Flatiron por la Quinta Avenida. Cuando llegué a Flatiron Plaza os podéis creer que no veía el Flatiron… pero allí estaba, todo tapado, en plena restauración. La verdad que tenía un recuerdo muy bonito y me fastidió un poco no poder verlo con toda su esencia. 

Mientras caminaba por la calle Broadway y disfrutaba del ambiente fui entrando en varias tiendas, una de ellas Target, ya que me encanta ver supermercados, sobre todo los americanos, que tienen productos muy diferentes. Me compré unas Chips Ahoy con Reese’s, para amenizar el paseo hasta Hudson Yards, que estaban buenísimas.

Me gustó tanto Hudson Yards cuando fui con los chicos que quería volver a disfrutarlo. Al ser sábado por la tarde había un ambiente increíble y volví a recorrer el High Line, pero esta vez en sentido contrario hasta Chelsea Market, que estaba a rebosar.

También volví a Little Island; tenía mucha vida. Los jardines estaban llenos de gente disfrutando de sus amistades, del sol y de sus picnics.

Callejeando por el maravilloso Chelsea llegué a mi habitación y planeando el siguiente día me quedé dormida.

Domingo 31 de julio:

Empecé el día paseando por el barrio hasta llegar a Meatpacking, una zona cercana donde antiguamente se encontraba la industria cárnica, de ahí el nombre. Es una zona que mantiene un cierto aspecto industrial actualizado con elementos de nuevas tendencias. Un contraste genial.

En este distrito se encuentra el nuevo Whitney Museum desde el que tendréis unas vistas inmejorables de la ciudad. El museo fue construido por Renzo Piano (uno de los creadores del Centre Pompidou en París y del edificio The Shard en Londres). En su interior se encuentran más de 18.000 obras.

Después de perderme por todas las calles posibles tomé un metro hasta el Word Trade Center. De mis viajes anteriores a NY tenía el recuerdo de un centro comercial cerca del WTC con unas palmeras en su interior, y la noche anterior, con la ayuda de mi tío, dimos con el centro comercial en el mapa. Así que allí me planté.

El centro en cuestión es el Brookfield Place, un complejo de varios edificios que tuvo que ser renovado tras los atentados del 2001. El espacio principal del centro comercial es impresionante, cuenta con una cristalera inmensa que sirve como invernadero para 16 palmeras.

Una vez fuera del centro comercial puedes disfrutar de un agradable paseo al lado del río Hudson y de unas vistas de New Jersey. Y este paseo escogí para ir en dirección al Ferry de Staten Island.

Volví a tomar el ferry, ya que como comenté más arriba, al lado del embarcadero de Staten Island hay un outlet y yo tenía tan buen recuerdo de los de Las Vegas y Los Ángeles que fui en busca de algún chollo. Aquí un pequeño dato, hay un Outlet mucho más grande con muchas marcas a las afueras de NY llamado Woodbury Common Premium Outlets, pero costaba como una hora y media llegar y tampoco tenía un gran interés en comprar, por lo que decidí ir al de Staten Island que estaba más cerca y el paseo en ferry es muy agradable.

No había muchas tiendas, pero es un espacio muy nuevo que seguro que en un futuro le hace la competencia al de Woodbury. Si no buscas algo de Levi’s, Guess o GAP no vale mucho la pena.

Por la tarde fui andando desde el Hostal hasta el SoHo pasando por Greenwich Village, un barrio que ha sido siempre un santuario de cultura alternativa, de hecho en los 60 atrajo a muchos músicos y como resultado nacieron nuevos géneros musicales y artistas como Bob Dylan que incluso menciona The Village en algunas de sus canciones. Y con este ambiente de libertad nació el movimiento gay.

También atravesé Washington Square en donde destaca un arco de triunfo construido para celebrar el centenario de la toma de posesión del primer presidente de los Estados Unidos, George Washington. Esta plaza está al lado de la Universidad de Nueva York, por lo que hay un ambiente muy juvenil. Además este lugar es conocido por sus encuentros, mítines políticos, protestas y también por sus actividades culturales. Me llamó mucho la atención la cantidad de puestitos que había alrededor de la fuente. Para mi sorpresa eran Dealers (vendedores de hierba) y es que desde principios de este año es legal el consumo de marihuana en todo el país… la verdad es que se puede ir oliéndola por toda la ciudad.

Una vez en el SoHo me dejé llevar por sus calles y sus gentes, para acabar en una librería que bien merece una visita, The Strand Bookstore que cuenta con más de 2 millones de libros de segunda mano. Un universo de libros.

Por la noche me reencontré con Balma, una amiga de Castellón, a la que hacía muchos años que no veía y me enseñó el ambiente nocturno de NY. Estuvimos tomando algo por la zona de Greenwich Village. Dos castelloneras «En Tierra Extraña» como decía Concha Piquer.

Lunes 1 de Agosto:

Empecé el día desde Madison Square Park. El plan para esa mañana lluviosa era recorrer la Quinta Avenida de principio a fin e ir haciendo paradas en las diferentes tiendas y sitios de interés.

Esta Avenida está repleta de apartamentos de lujo y de mansiones históricas, además es un símbolo de la bonanza económica de la ciudad. No paraba de mirar hacia arriba, admirando todos los edificios, sus fachadas, sus alturas… y el Empire State, que fue el edificio más alto del mundo durante cuarenta años hasta 1971, pero sigue destacando majestuoso en el skyline de Nueva York

Seguí caminando hasta llegar a la Biblioteca Pública de Nueva York, que se encuentra en el Bryant Park, y volví a entrar a su espectacular hall. Durante mi paseo fui entrando en tiendas como Vans, The North Face, Urban Outfitters, Adidas, Nike, Hollister… y es que en esta Avenida se encuentran todas las marcas más populares; además entre la calle 34 y la calle 59 están todas las marcas de lujo como Prada, Tiffany, Louis Vuitton, Saint Laurent, Gucci… y tienen unas fachadas muy cuidadas y algunas estrafalarias entradas que bien valen la pena observar ¡Vamos que es una de las zonas de compras más exclusivas del mundo!

Una vez llegué al Apple Store, cogí la calle 57 en dirección a la calle Broadway. Bajé por Broadway hasta Times Square y me quedé otra vez a contemplar todas las pantallas y a pensar en cómo se había desarrollado tanto desde mi última vez en la ciudad, las pantallas se habían multiplicado por 10.

Era la hora de comer y había vuelto a quedar con mi amiga Balma, era su break en el trabajo y me iba a llevar a un italiano donde dice que había probado la mejor pasta del mundo, así que había que comprobarlo. Estábamos en La Pecora Bianca, al lado de la tienda de Porcelanosa, donde Balma trabaja. Pedimos el Roasted Cauliflower como  entrante para compartir y de plato principal la joya de la corona, una pasta al pesto con queso, ES – PEC – TA – CU – LAR. Balma tenía razón, es la mejor pasta que he comido en mi vida. 

Después de una siesta en el hostal me fui a perderme por Central Park. Cogí un metro hasta 72 st. station y me dejé llevar por los caminos del parque hasta llegar a zonas como The Arcade, Bow Bridge, The Ramble y el Castillo Belvedere. Lo que más me gustó fue The Ramble, apenas había gente y parecía que estuvieses en medio de un bosque en el medio de la nada.

Volví andando por una de las arterias principales del parque, West DR hasta el metro de Columbus Circle Station.

Acabé el día en Bryant Park, en donde hacían cine de verano y había un gran ambiente.

Martes 2 de Agosto:

Mis días por Nueva York iban llegando a su fin y me fui a conocer una zona totalmente desconocida para mí por recomendación de Balma, Williamsburg.

Este barrio está al norte de Brooklyn. Es un barrio lleno de arte urbano, antiguas fábricas y almacenes que ahora son restaurantes y parques con vistas a los rascacielos de Manhattan.

Williamsburg es un barrio que está de moda y que atrae a los jóvenes por sus boutiques, cafeterías y restaurantes supuestamente es el barrio más hipster de NY. Además me comentó Balma que aquí viven muchos de los famosos y que cuando ella vivía por la zona se encontró a un cantante de la banda One Direction.

Llegué a la estación de Bedford Ave. y empecé a recorrer cada calle, sin mapa, dejándome guiar por la intuición y por aquellas calles que me despertaban inquietud por conocer.

Mi siguiente destino era DUMBO, así que bordee la costa, entrando en cada parque para contemplar Manhattan hasta llegar al embarcadero de Schaefer Landing para coger un ferry. Os recomiendo coger algún ferry para moveros y así tener otra vista de la Gran Manzana. Este ferry me llevó por debajo del puente de Brooklyn y pude contemplar el Skyline de NY desde el agua, una verdadera pasada y el viaje me costó 2,5$.

Hay diferentes recorridos, os adjunto mapa de las rutas que puedes hacer. Más info aquí.

Después de pasear por Pebble Beach volví a cruzar el puente de Brooklyn, quería volver a pasar por última vez y dejar bien guardada en mi memoria la imagen de esta gran ciudad desde este puente.

Para la tarde me había reservado el último barrio que me quedaba por pasear, TriBeCa (acrónimo que significa Triangle Below Canal. Triángulo debajo de Canal, haciendo referencia a Canal Street).

Este barrio surgió cuando el SoHo se puso tan de moda y los alquileres subieron mucho de precio que los mismos artistas y jóvenes que iniciaron el Soho se mudaron a TriBeCa para repetir el fenómeno. Además Robert de Niro creó el Tribeca Film Center y el TriBeCa Film Festival que han ayudado a la fama de este barrio.

Personalmente este barrio me enamoró y puedo decir que se ha convertido en mi barrio favorito de Nueva York. Y aquí hice más de lo mismo, dejarme llevar por aquellas calles que me llamaban la atención hasta recorrerlo entero.

Para terminar el día y casi el viaje fui a tomarme algo a Mr. Purple, que es un restaurante y bar que se encuentra en el rooftop del Hotel Indigo en el Lower East Side. Un lugar increíble, con unas vistas alucinantes para una última noche de ensueño en NYC.

Os voy a dejar una lista con mi selección de rooftops:

  • Jimmy (SoHo)
  • Westlight (Williamsburg)
  • Electric Lemon (Hudson Yards)
  • STK Rooftop (Meatpacking)
  • RH Rooftop (Meatpacking)
  • Mr. Purple (Lower East Side)
  • Top Of The Strand (Garment District)

Miércoles 3 de Agosto:

Hoy sí que sí tocaba volver a casa. Se habían acabado las vacaciones, pero aún me quedaban 3 días de descanso y reencuentros en casa antes de volver a Dublín.

Tenía 3 horas antes de dejar el Hostal e irme al aeropuerto así que fui a despedirme de la ciudad. Times Square, Empire State, Grand Central y Macy’s para compras de última hora.

Mientras esperaba en el aeropuerto de John F. Kennedy hacía una reflexión sobre el viaje. Habían sido unos días maravillosos con amigos, disfrutando mucho de NY y de nosotros. Quién nos hubiese dicho cuando nos conocimos en Dublín hace un año que la vida nos depararía un viaje tan increíble como el que habíamos vivido. Y luego la gran aventura de quedarme sola, de disfrutar de mi ciudad favorita del mundo con mi cámara y mis airpods. Sin miedo, sin barreras, sin prejuicios, solo NY y yo.

Y esta aventura me ha dado el empujón para lo que se viene. Solo una pista, dejo Dublín en un mes para empezar una nueva aventura un pelín más lejos. Y hasta aquí puedo leer.

Espero que lo hayáis disfrutado, nos vemos pronto en un nuevo Vuelo.


Quien vive ve mucho. Quien viaja ve más,

Proverbio árabe

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Ruta en coche por los Balcanes: Croacia, Bosnia, Montenegro, Macedonia, Kosovo y Albania

Hola a todos; bienvenidos al nuevo Vuelo de Paula.

Qué ganas tenías de volver a escribiros, eso significa que un nuevo viaje ha sido disfrutado, vivido, exprimido y, ahora, recordado.

Imagino que vosotros, como buenos amantes de los viajes, tendréis un listado de vuestros deseados futuros Vuelos; esos viajes en los que proyectáis una buena cantidad de sueños e ilusiones. 

Bueno, pues yo desde luego que tengo mi Lista y el viaje de este verano no formaba parte de ella. Al final las circunstancias de la pandemia, que reducen mucho el número de países a los que se puede viajar aun estando vacunados, nos puso este destino enfrente. Con cierto dolor tuvimos que dejar otros destinos para otros momentos y encaramos esta parte de Los Balcanes con toda la ilusión que siempre supone conocer nuevas tierras, nuevas gentes y nuevas vivencias. El viaje lo decidimos y organizamos un mes antes de la salida; esta circunstancia redujo los alojamientos disponibles.

Pero ya os puedo adelantar que ha sido un gran acierto y que el viaje nos ha llenado de grandes, grandísimos momentos viajeros. Por eso mismo me dispongo a haceros partícipes del recorrido que hemos hecho e invitaros para que lo contempléis para vuestros futuros “vuelos” por el mundo. Además sobre la experiencia que yo he vivido intentaré dejaros consejos que conviertan este maravilloso recorrido en algo todavía mucho mejor. Por cierto, no voy a entrar en los detalles más específicos de cuestiones históricas o artísticas. Para eso están las guías. 

La idea del viaje era llegar hasta allí con nuestro coche personal, pero suponía demasiados kilómetros de recorrido por zonas ya más o menos conocidas, por lo que decidimos usar ferris para eliminar horas de conducción.

El planteamiento era: 

  • Ferry Barcelona – Civitavecchia (a 1h de Roma). Precio 290€ en camarote exterior y el coche. 24 horas aproximadamente de navegación.
  • Atravesar Italia de oeste a este y visitar la región de Umbría, en concreto Viterbo, Todi, Perugia y San Francisco de Asís; dedicando a este recorrido tres días completos, y llegar a Ancona en la costa este.
  • Ferry Ancona – Split. Aproximadamente 300€ y 12 horas de navegación. Aquí ya empezaría el recorrido.
  • Una noche en Split.  Desplazamiento hasta Mostar con parada en las Cascadas Kravice; dos noches en Mostar; otras dos noches en Sarajevo y luego ya Dubrovnik.

Por otro lado, nuestro deseo era conocer la máxima cantidad de sitios, pero sin ser esclavos del turismo, ni de un ritmo enloquecido; es decir, encontrar ese punto de equilibrio.

Aquí tengo que hacer una lamentable aclaración y es que este año mis obligaciones laborales me forzaron a incorporarme al viaje en Dubrovnik, perdiéndome toda esa parte. Bueno, aún así quedaba mucho, mucho viaje por delante. Vamos a por ello.

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Dubrovnik

Martes 3 de agosto

El día 3 de agosto un vuelo nos lleva de Barcelona a Dubrovnik. Vuelo barato y corto y a primera hora de la noche ya estábamos allí. Tras alojarnos nos vamos inmediatamente a tener nuestro primer contacto con Dubrovnik. Nada más salir de nuestro apartamento nos situamos en un paseo elevado desde donde se ve todo el lado este de la ciudad.

El breve y bello paseo llena tanto que sin darte cuenta te introduces por la puerta principal… dándote un golpe de belleza y encanto: varios arcos sobre ti, altísimos muros iluminados por una acogedora luz, un recogido puerto donde se mecen pequeñas embarcaciones de lujo sobre un agua perfectamente cristalina, un ambiente tranquilo, restaurantes con un diseño de gran elegancia y poderío… sorprendente. Te vas dejando llevar por las calles, el ambiente es muy tranquilo, nos sorprende tanta tranquilidad; no sabemos si es lo habitual. Callejeamos por caminos de trazado imprevisible, muy tortuoso, con derroche de encantadores y solitarios rincones, escaleras para arriba, para abajo… De vez en cuando se abre ante nosotros el espacio y nos encontramos ante plazas con impresionantes fachadas de palacios de estilo veneciano, iglesias, escaleras majestuosas… Llegamos hasta una calle ancha; claramente es la vía principal (Stradun). Esta calle está llena de establecimientos para satisfacer todas las necesidades de los turistas y además se encarga de concentrar aquí a la masa turística que se crece en sus voces y actitudes ‘botelloneras’. Pero sales de estos espacios más amplios y vuelves a reencontrarte con ese otro mundo mágico y maravilloso.

Llenos de felicidad por el espectáculo que nos ha regalado Dubrovnik nos vamos a descansar.

Miércoles 4 de agosto

Hoy vamos a realizar la visita de las Murallas de Dubrovnik. Decidimos madrugar para evitar las horas de calor y un exceso de turistas, y a las 9,30 h. (como veis el término “madrugar” es muy amplio en su significado)  ya estamos pagando la entrada, 20 euracos (cómo se aprovechan). Aunque los 20€ son como una puñalada, a los pocos minutos ya estás convencida de que ha sido una gran inversión. Es un recorrido de más de 2 kilómetros en el que esta joya de ciudad y el mar Adriático quedan a tus pies.  La muralla va subiendo o bajando de forma caprichosa ofreciendo una perspectiva diferente de la ciudad a cada paso. Es realmente precioso. Hay que realizar este paseo que a nosotros nos supuso aproximadamente dos horas. Son dos horas en las que vas combinando la identificación de los lugares recorridos la noche anterior con la realización de múltiples e inevitables fotos.

Sin embargo, cuando has cerrado el circuito completo de las murallas y vuelves abajo te das cuenta del cansancio de esas 2 horas ¿Y qué mejor que un refresco y un buen baño? Pues nada, atraviesas la muralla y al otro lado tienes el agua cristalina del Adriático esperándote. Nosotros, en concreto, atravesamos una pequeña puerta bastante escondida y al otro lado de la muralla te encuentras con una zona de rocas que se precipitan hasta el mar. Aprovechando los pequeños espacios llanos que hay han montado el Buža Bar. Aquí junto a unos refrigerios nos damos un baño reconfortante y azul azulísimo (una cerveza 7€).

Seguidamente con el cuerpo fresquito, descansado y encantado damos un paseo perdiéndonos por las callejuelas solitarias de la parte vieja. Cuando parece que el sofoco quiere volver a invadir nuestros cuerpos decidimos ir a otro baño. Salimos por la Puerta Pila de la Ciudad y en 3 minutos llegamos al Puerto Oeste en donde solo hay algunas pequeñas barcas y famoso por ser escenario de Juegos de Tronos (si no me equivoco capítulo 8 de la temporada 5). Cuántos sitios han adquirido fama por esta serie y tantos otros rodajes. Este sitio es como una pequeña cala que a ambos lados tienes elevadísimos muros, uno de la ciudad amurallada y el otro de la Fortaleza de San Lorenzo. Esta pequeña bahía queda dividida en dos por un espigón; en cualquier caso, un lugar ideal para un segundo baño refrescante.

Llegó la hora de la comida y nos fuimos a nuestro apartamento. Previamente compramos comida buena y barata en un supermercado y después una siesta. Pero a las 17 horas con todo el calor y modorra en el cuerpo ¿qué se puede hacer? (Aquí viene uno de los aspectos por los que defiendo esta zona de alojamiento). Pues qué mejor que bajarse a la playa y darse otro baño en esas magníficas aguas. Como ya dije nosotros preferimos la zona de rocas donde el agua está más clara y además no hay nadie. Hay que dejar claro que las playas que pudimos ver por esta zona son todas magníficas pero tan buenas como llenas de gente.

Por la noche volvimos a dar un paseo por la ciudad amurallada buscando nuevos rincones y sensaciones y despedirnos de esta gran ciudad.

Conclusiones de la visita a Dubrovnik:

En principio nos daba cierta pereza esta ciudad por la gran popularidad turística que tiene; y es cierto que hay bastante gente, sin embargo la gente se concentra mucho en determinados sitios y buena parte de la ciudad mantiene un ambiente de tranquilidad y sosiego. La ciudad está totalmente reconstruida, está muy cuidada y está llena de bellos rincones, lo cual es muy agradable a la vista. Sin embargo lo que es realmente conocer la ciudad, es decir, pasearla, entrar en sus iglesias, recorrer sus murallas, observar a la gente… creo que con dos o tres paseos ya es suficiente. Si lo que se quiere es vivir la ciudad en plan desmadre veraniego bailón ya el tiempo de estancia te lo marca el aguante de tu cuerpo o de tu bolsillo. 

Nosotros estuvimos día y medio. Creo que merece al menos un día más por ejemplo para subir al Monte SRDJ., ir a alguna isla, subir a la Fortaleza de San Lorenzo y quizá poco más. También se puede usar Dubrovnik como lugar de referencia y desde aquí realizar excursiones de un día para ver los alrededores. No era nuestro caso puesto que nosotros queríamos hacer ruta.

Cavtat (Croacia) y Trebinje (Bosnia H.)

Jueves 5 de agosto

Nuestro siguiente destino era Trebinje, pero antes hicimos una larga parada en Cavtat, a media hora de Dubrovnik. El camino va bordeando la costa desde diferentes alturas de las montañas que caen sobre el Adriatico. Camino muy espectacular y pueblito pequeño con encanto y una apariencia de mucho poderío económico. Aquí almorzamos y nos dimos unos buenos baños.

Al salir de Cavtat nos dirigimos a una gasolinera. Google nos hizo dar una vuelta de 10 kilómetros para llegar a la gasolinera que estaba a 100 metros. Lo comento porque Google Maps tuvo varios errores de este tipo. Para evitarlos procuramos actualizar los recorridos antes de salir de los hoteles, contrastar con los diferentes móviles y observar el recorrido amplio que nos marcaba Google

A mediodía retomamos nuestro camino. Pasamos la frontera de Croacia a Bosnia Herzegovina. Nos pidieron el Certificado de Vacunación de la UE y la Carta Verde del coche (si utilizas tu vehículo para circular en un país extranjero adherido a este sistema, este documento te permite demostrar que tienes contratado un seguro en vigor) y sin demoras ni más problemas en apenas una hora llegamos a Trebinje.

Según habíamos leído este pueblo es uno de los más bonitos y representativos de Bosnia H. y además está muy accesible para el recorrido que queríamos hacer.

Nada más llegar intentaron engañarnos: aparcamos junto al hotel en unas plazas de aparcamiento. Enseguida aparecieron unos jóvenes diciéndonos que era privado, pregunté el precio por una hora (teníamos el aparcamiento reservado en el hotel) y me dijeron que solo había opción para día completo a un coste de 10€. Nos negamos a pagarles. Aprovechan que los turistas llegan quemados por lo difícil y caro que es aparcar en Croacia por lo que pedir aquí 10€ es una nimiedad. Después de este pequeño incidente nos alojamos y nos fuimos a tomar contacto con el nuevo destino.

La visita a Trebinje es muy sencilla puesto que es muy pequeño y está amurallado. Es un pueblo empedrado sin coches en su interior y de influencia otomana. Cuando llegamos era la hora de comer (nuestra hora, las 14-15 horas) y el pueblo estaba vacío, solo algunas personas en las terrazas de los bares y restaurantes.

Aquí nos dimos nuestro primer homenaje de gastronomía local. Pedimos el afamado Ćevapi; el plato más típico de Bosnia Herzegovina y de la zona de los Balcanes, consistente en unas cuantas salchichas de carne picada hechas a la brasa, en ocasiones acompañada con salsa de yogur y verduras. 4 euros por persona, eso sí, hay que pagar en metálico.

Con la primera salchicha disfrutas de una carne muy sabrosa y agradable, con la segunda te transportas a los ambientes turcos, con la tercera te sientes una odalisca, con la cuarta tu estómago te ubica de nuevo en tu realidad, con la quinta se te van las tonterías mentales, empiezas a preguntarte porque no harán las raciones más pequeñas, cuando llegas a la octava estás haaaarta del cevapi. En conclusión, todavía no sé cuándo volveré a comer algo con carne picada.

Tras la comida y una horrible digestión fuimos a conocer cada rincón del pueblo, que aquí es una realidad y no simplemente una frase hecha, por lo pequeño que es el recinto amurallado. Además fuimos a ver una zona de baño que han creado, Bazen Bregovi. Desvían una buena cantidad de agua del río y la hacen pasar por un canal artificial con una orilla rebajada con cemento en plan playa y un gran ensanchamiento. Debe ser un lugar de encuentro, sin embargo no nos pareció un lugar atractivo para un baño teniendo un río precioso con un buen caudal de agua cristalina.

Después dimos un reposado paseo junto al río hasta llegar al puente romano situado a un kilómetro de la parte antigua. La combinación del río, el frescor del agua, la visión del puente, unos molinos de agua y el atardecer nos ofreció un paseo maravilloso, tanto que empezamos a meter las piernas en el río con la confianza de que acabaríamos con un buen chapoteo. Ayyyy, imposible, el agua muy muy fría. Me siguen doliendo los pies al recordarlo. Así pudimos entender el gran charco artificial que han hecho para los baños.

Cuando ya anochecía nos volvimos al casco antiguo. El pueblo se había transformado. Estaba lleno de gente y cada bar y restaurante había instalado equipos de sonido para miniconciertos. Nosotros nos sentamos en una terraza de una amplia plaza y allí tuvimos que aguantar el caos sonoro de tres conciertos que se estaban desarrollando a la vez. Queremos creer que ese caos era parte de un festival de música, poco acertado para nuestro gusto. No obstante conseguimos un rincón donde pudimos disfrutar de la velada. Por cierto esa noche no cenamos.

Herceg Novi y Kotor (Montenegro)

Viernes 6 de agosto

Con un buenísimo desayuno en la estupenda terraza del hotel nos despedimos de Trebinje. Hay mucha gente que desde Dubrovnik realiza una excursión de día hasta Trebinje, e indudablemente merece la pena conocerlo, pero es un pueblo que tiene dos caras muy diferentes de día y de noche, por lo que creo que es mucho mejor despedirse de Dubrovnik y pasar aquí la noche; así disfrutas de un ambiente muy auténtico, sin turismo internacional y además te beneficias de los precios tan baratos de Bosnia H.

Continuamos nuestro camino hacia Kotor. Atravesamos la frontera de Bosnia hacia Montenegro y tras una hora de coche hicimos una parada en Herceg Novi. Es uno de los puntos turísticos más destacados de Montenegro. Allí realizamos nuestro ritual: un refrigerio en una buena terraza desde donde a dos pasos te lanzabas al agua para un reparador y fantástico baño y después un buen paseo por la parte antigua. Es un un bello y pintoresco conjunto de calles de gran inclinación, con varios miradores al mar y con iglesias, palacios y torreones dispersos para entretener más el paseo.

Retomamos nuestro camino. A partir de aquí ya se va bordeando el entrante del mar Adriático o lo que llaman las Bocas o Bahía de Kotor.  Es un camino de una hora hasta llegar a la ciudad de Kotor en el que el mar y las montañas se te meten hasta el alma. Un regalo pleno. 

Poco antes de llegar a nuestro nuevo alojamiento hicimos una parada en un restaurante frente al agua. Aquí probamos los mejillones, muy típicos de la zona, junto a otros platos. En los restaurantes hay que tener mucha paciencia tanto en los tiempos de servirte como en los cambios que te hacen, por ejemplo a  mí, por equivocación, me trajeron un Cevapi… y no quiero recordaros lo que cuesta digerir uno, como para digerir dos en 24 horas.

Después ya nos fuimos a nuestro nuevo apartamento. 

Tras alojarnos y descansar un poco nos dimos un baño en la piscina puesto que el mar hoy estaba un poco picado. Enseguida nos fuimos a visitar Kotor. Dejamos el coche en el aparcamiento del supermercado Idea. Fuimos bordeando parte de la muralla hasta llegar a la Puerta del Mar. Esta puerta principal separa dos mundos: un paisaje en el que las montañas caen hasta una bella y cerrada bahía y una bellísima ciudad de piedra, llena de nobles edificios, con callejuelas que se enredan unas con otras.

Es inevitable la comparación con Dubrovnik, con la diferencia de que ésta no es tan conocida y por lo tanto las expectativas quizás son menores. Esto hace que el placer sea mayor. Kotor es más pequeña, por otro lado yo creo que no está tan restaurada, hay mucho menos turismo, tiene un ambiente general más popular. Kotor también tiene una muralla a la que se puede acceder gratis y desde ella se  pueden contemplar esos dos mundos del interior y exterior de la ciudad. La parte antigua dibuja un gran triángulo, a un lado tiene la montaña, a otro el mar y a otro un río de agua verde impresionante. Un lugar maravilloso. La cena la realizamos en nuestra terraza disfrutando de productos tradicionales que compramos en el Mercado de Kotor y del panorama: la ciudad iluminada y la marcha de un gran crucero.

Sábado 7 de agosto

Tras desayunar nos volvimos a visitar la ciudad, en esta ocasión con la luz y el ambiente de la mañana. Hay gente que me ha manifestado su extrañeza por querer visitar las ciudades por la mañana y por la noche. A mí los que me extrañan son ellos. En cualquier caso, volvimos a hacer un recorrido por todo el triángulo antiguo, intentando descubrir nuevos rincones. A la luz del día nos adentramos por varias callejuelas de gran pendiente que directamente zigzaguean hasta desaparecer en la vegetación de la montaña. El ambiente mañanero es muy tranquilo, con terracitas apacibles, pocos y pequeños grupos observando la ciudad y gran cantidad de gatos viviendo la vida en este museo callejero.

Después de un gran paseo y de vuelta a nuestro alojamiento hicimos una parada para un gran baño. Es curioso, pero cualquier punto en el que parases era un magnífico sitio para un baño. Aunque Kotor está en el extremo final de la bahía y el mar Adriatico parece que está aquí estancado y preso, sus aguas siguen siendo limpias y cristalinas, llenas de vida y  de peces.

Por la tarde repetimos baño en la bahía y visita a la ciudad en un intento de reforzar e interiorizar al máximo las maravillosas sensaciones vividas en Kotor. Para cenar nos fuimos a LAV Gastro Bar; buena comida y precios. Con esto nos despedimos de un lugar maravilloso. Imprescindible.

En Kotor nos quedamos con ganas de subir al monte Lovćen por una carretera de 25 curvas cerradísimas, que según dicen es uno de los mejores trayectos en coche del mundo, por las vistas que hay de la bahía desde un punto elevado. Nosotros no queríamos saturarnos de conducción y además confiamos que en el recorrido de Kotor hacia nuestro siguiente destino nos ofrecería unas vistas elevadas. No fue así y nos quedamos con las ganas.

Tirana (Albania)

Domingo 8 de agosto

Nuestro siguiente objetivo era Ohrid, pero el recorrido era de más de 7 horas por lo que decidimos hacer parada intermedia. Dudamos entre Kruje o Tirana, venció la capital de Albania. Hoy es domingo y finalmente el recorrido de 5 horas se prolonga bastante más; además el camino no es bonito y con algunos parones ilógicos y pesados.

A primera hora de la tarde llegamos a Tirana.

Tras instalarnos y una ducha salimos a visitar Tirana. A las 17 horas hace mucho calor por lo que entramos en un bonito y moderno centro comercial, Toptani Shopping Center. Igual que en cualquier parte del mundo, eso sí, desde la última planta hay unas vistas panorámicas que nos ayudan a orientarnos. Entre estas vistas y el mapa trazamos nuestro paseo: Mezquita, Fortaleza de Justiniano, en cuyo interior hay una zona llena de bares y restaurantes de muy buen nivel y con muy buen ambiente, Puente de Tabak, Plaza Skanderbeg, zona de Ministerios, boulevard, Bunkers como salas de exposiciones de arte… un paseo que disfrutamos mucho sobre todo porque no esperábamos gran cosa.

Para cenar entramos en un restaurante, Markata E Peshkut, que tiene unos mostradores parecidos a las tiendas de comidas preparadas: salmón ahumado, pescado frito, ensaladas de diferentes tipos, pulpo… y se pide al peso. Nos gustó el sistema, las comidas y los precios.

Lunes 9 de agosto

Tras el estupendo desayuno damos una vuelta por el Mercado Pazari i Ri y alrededores donde se desarrolla la vida comercial en un ambiente de antiguo rastrillo organizado por gremios.

Ohrid (Macedonia)

Con tranquilidad salimos hacia Ohrid, ciudad de Macedonia y junto al lago de igual nombre que divide sus aguas entre Macedonia y Albania.

Hay que diferenciar bien entre dos Macedonias existentes. Por un lado está la zona de Grecia llamada Macedonia, sin más. Por otro lado está el país independiente llamado República de Macedonia. Lógicamente hay una disputa entre los dos países por el uso del nombre.

El recorrido se prolonga durante 3 horas por un paisaje muy montañoso y verde. Nos llama la atención cómo aquí las montañas están cubiertas por un manto verde y muy uniforme, sin huella humana: ni zona repobladas, ni huertos, ni cortafuegos, ni torres de electricidad, ni granjas, nada; solo naturaleza (qué raro y qué bonito).

Hacia las 14.30 llegamos a la ciudad. Para ir a nuestro apartamento tenemos que atravesar la muralla antigua por Upper Gate, Gorna Porta. En esta puerta nos para un señor de seguridad que nos dice que no podemos acceder: la ciudad ya no tiene plazas de aparcamiento libres. Le pedimos que nos permita el paso para dejar el equipaje cerca del apartamento y que después saldremos. Accedemos y nos adentramos en unas calles cada vez más estrechas, más inclinadas, más empedradas, más difíciles. Eso sí, observamos que hay muchos huecos donde aparcar y recordamos que la propietaria de nuestro alojamiento nos había avisado de la posibilidad de aparcar junto a la vivienda.

Así lo hicimos y aparcamos cerca de nuestro apartamento, no pagamos nada y nos quedamos tan contentos.

Tras acoplar los trastos y remirar bien nuestra nueva casita nos vamos al restaurante Kanevche, uno de los restaurantes que hay a los pies de nuestro apartamento. Comemos de maravilla, musaka, ensaladas griegas, pasta con marisco,… a un precio buenísimo y rodeados de agua (el restaurante está sobre una plataforma sobre el agua). Tras un descanso nos vamos directos a bañarnos.

Esta zona no tiene playa, el acceso es desde pequeños diques con escaleras metálicas o bien peldaños que se hunden en el agua o… ¡qué más da!. Nos volvemos a encontrar con un agua limpia limpia con unas tonalidades verdes preciosas. Fondo de piedras con gran cantidad de peces. Otro lugar maravilloso para el baño.

Al atardecer nos vamos a pasear por una zona de acantilados en la que se asienta San Juan de Kaneo; este lugar ofrece la imagen más icónica de todo Macedonia. El lugar es muy bonito, la iglesia muy original y el atardecer lo transforma todo en un espectáculo sensorial.

Cuando ya ha anochecido nos vamos paseando hasta la parte céntrica o más concurrida de Ohrid. Descubrimos el Ohrid quizá más popular y que a nosotros nos provoca un gran rechazo. Una calle peatonal llena de comercios (que lo llaman el gran Bazar) y el paseo frente al lago con un ambiente saturado de turistas nacionales que van y vienen y vienen y van.

Martes 10 de agosto

Tras el desayuno en nuestra “terrazona” nos vamos a visitar con más detenimiento el casco antiguo de Ohrid. Está declarado Patrimonio Universal de la Humanidad y en efecto en nuestro paseo nos vamos encontrando con originales casas de origen otomano que forman un bonito conjunto. Vamos a ver la bellísima iglesia ortodoxa de Santa Sofía, el teatro griego, que está en muy buenas condiciones y que me resulta impresionante, un árbol milenario y para acabar volvemos a intentar encontrar una pasarela sobre el agua. En esta ocasión la localizamos gracias a la imagen satélite de Google Maps y no a las indicaciones de la ciudad. Es un paseo que nos lleva hasta la zona de nuestra “casa”.

Otro baño, pero en esta ocasión a plena luz del día con lo que los colores verdes cobran una intensidad alucinante. Aprovechamos para alquilar paddle surf y hacer un paseo bordeando los acantilados.

Comemos, descansamos y volvemos a repetir baño y paseo por los acantilados y la pasarela de madera en un intento de retener al máximo el placer que nos proporciona este lugar.

Cenamos en el Restaurante Kaneo, el segundo restaurante que había a los pies de nuestro apartamento.

Skopje (Macedonia)

Miércoles 11 de agosto

Tras el desayuno, recogemos todo y nos vamos hacia el coche. Aunque pudimos acceder al casco antiguo y nos acercamos bastante a nuestro alojamiento, lo cierto es que dejamos el coche a aproximadamente un kilómetro. Difícilmente nos podríamos haber acercado más. Lo cierto es que la llegada y salida del apartamento fue un poco difícil puesto que el suelo es de piedra, las calles inclinadas, tramos de escaleras…; pero esta incomodidad merece sobradamente la pena. Es una zona muy bonita, tranquilísima, los apartamentos tienen vistas al lago y están casi sobre el agua. Nada que ver con la zona más céntrica y popular. 

Hasta el día de hoy el viaje lo teníamos todo planificado y reservado desde España. A partir de aquí fuimos determinando los lugares a visitar y lógicamente los alojamientos.

Aquí tengo que hacer una pequeña aclaración. Nuestra intención inicial era haber acabado el viaje en la Riviera Albanesa, pero  puesto que el viaje lo organizamos con poco tiempo solo quedaban alojamientos de playa en zonas excesivamente masificadas, por lo que decidimos cambiar este planteamiento.

Por lo tanto la alternativa fue la capital de Macedonia, Skopje.

Tres horas de coche por un camino muy montañoso y arbolado. Carreteras bastante buenas y conducción un poco arriesgada en adelantamientos.

A pesar de saber qué te vas a encontrar, la primera imagen es realmente sorprendente. Hace poco más de 10 años algún importante dirigente macedonio se vino muy arriba y quiso hacer una ciudad apoteósica, deslumbrante. Y así empezaron, con gran derroche; pero claro, el dinero se agotó y no pudieron seguir haciendo nuevos edificios, puentes ni estatuas; apenas pueden mantener lo ya construido. El resultado actual, como decía, es muy sorprendente. Hay algunas imágenes apoteósicas, muy llamativas.

La lástima es que cuando quieres recrearte, por ejemplo, en un puente lleno de estatuas y lo atraviesas compruebas el estado de dejadez en el que está. O bien cuando quieres dar la vuelta a un gran edificio, te encuentras una trasera abandonada, sucia y decadente. Por lo tanto es una ciudad en la que estás en un “sube y baja” constante. Por otro lado, la ciudad está dividida por el río, a un lado está las “Vegas Balcánica” (por la arquitectura ostentosa) y al otro el barrio otomano. Es una ciudad con un alma a la que le han puesto una cara que no le corresponde

Comemos frente a nuestro hotel-barco en el Restaurante Bella Vista. Muy bien y muy barato. A primera hora de la tarde nos vamos al barrio otomano. Tiene mucho encanto, y está muy bien conservado. Pero con un calor de 35 grados no hay vida. Nos vamos a la parte moderna y ésta empieza a ambientarse. La gente se concentra en la plaza principal (Square Macedonia), presidida por Alejandro Magno y Bucéfalo, ambos muy grandilocuentes, y por algunas calles aledañas. Cuanto más anochece más gente va invadiendo las calles. En la plaza principal hay un gran remolino de gente observando el espectáculo de percusión y canto que realizan dos niños de 10 aproximadamente.

Jueves 12 de agosto

Para hoy habíamos pensado ir al cañón del río Matka, pero nos dejamos llevar por la pereza y decidimos pasar el día en la ciudad. Vamos por la mañana temprano al barrio musulman (ya sabéis, temprano son las 10 de la mañana) y esta zona está en plena actividad. Hay mucho comercio NO destinado al turismo (qué bonito y auténtico), el mercado, muchos talleres de diferentes actividades, peluquerías, joyerías, vestidos de ceremonia, utensilios litúrgicos, etc, que además se ubicaban por zonas o calles. Varias mezquitas recoletas y coquetas, alguna iglesita ortodoxa, plazoletas con frondosos árboles. En general un barrio muy auténtico y atractivo.

Por la tarde el recorrido fue por la otra parte… La gran Iglesia Ortodoxa de San Clemente, todos los puentes con detalle, la Casa Memorial de la Madre Teresa, la calle Macedonia, el edificio de la Ópera, Gate Macedonia, la Iglesia de la Natividad… y todos aquellos puntos destacados de la ciudad nueva.

Después nos vamos a la cubierta de nuestro Barco donde cenamos y pasamos una buena velada.

Al final no sabemos muy bien si nos ha gustado o no la ciudad, pero pensamos que hay que verla y desde luego a nosotros nos ha dado momentos muy gratos e imágenes imborrables.

Pristina y Prizren (Kosovo)

Viernes 13 de agosto

El siguiente destino vino rodado: la capital de Kosovo estaba a 1 hora. Nos invadía la curiosidad. Pero, Prizren, un poco más allá, parecía mucho más interesante. Ya está: parada en Pristina y noche en Prizren.

La frontera fue muy rápida, aunque aquí tuvimos que bajar del coche para ir a una caseta junto a la aduana en la que nos hicieron un documento equivalente a la carta verde. Es gratis y nos supuso solo 5 minutos. La llegada a Pristina fue según lo previsto. Amplio paseo por el Boulevard Nene Tereza en donde se ubican varios de los puntos más destacados de la ciudad. Este boulevard peatonal, el más importante de la ciudad, nos llama la atención porque no tiene nada que llame la atención, es una calle surcada de edificios de viviendas, arbolada y peatonal, pero sin gracia alguna. Al menos está bastante animado de gente muy risueña y simpática. 

Tras echar una ojeada tomamos el coche y seguimos camino a Prizren. Google nos introduce a la ciudad de Prizren por un camino sin asfaltar (otro error de Google. No os fieis). También es cierto que este camino tan alternativo nos metió por un barrio, “muy barrio” y pudimos ver el cortejo de una boda (tracas, músicos con instrumentos y trajes tradicionales).

Nos vamos hacia el centro de la ciudad. Tenemos que caminar 10 o 15 minutos hasta llegar. Es un recorrido por una zona llena de establecimientos con productos para celebraciones: joyas, vestidos… todo muy musulmán y muy puro. Muy interesante y atractivo el paseo.

Según nos acercamos al centro se va observando el perfil típico de estos centros urbanos musulmanes: destaca el minarete de la mezquita, la cúpula, los puentes, el conjunto de viviendas tradicionales uniformes…

Vamos a un restaurante, Best Ocakbaşı, donde pedimos unos kebabs que consisten en unas brochetas de carne aliñada buenísimas (en estos países el término de kebab abarca gran variedad de platos con la carne de protagonista). Por cierto, en los restaurantes y bares en zonas musulmanas no suelen servir bebidas alcohólicas.

Después de comer empezamos a ver con detalle la ciudad. Tras recrearnos en el puente antiguo de piedra (Ura e Gurit) nos vamos a la Mezquita Sinan Pasha; aquí a las mujeres nos dan una tela para cubrir las piernas. Íbamos con discretos pantalones cortos y lo cierto es que me molestó un poquito, como tantas otras veces; sin embargo he de reconocer que también me molesta cuando en una iglesia veo a personas con camisetas sin mangas o pantalones que más parecen bañadores. Lo cierto es que, sin quererlo al ponerme la tela cubriendo las piernas me sentí como una “reina mora”.

Fuimos a la Catedral Ortodoxa y después a la Catedral Católica de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro; aquí estuvimos hablando con una amabilísima monja Albanesa. Todo esto queda en la parte antigua que es muy pequeña y que está bastante bien cuidada.

Pasamos al otro lado del río y fuimos localizando casas antiguas tradicionales; finalmente llegamos a la importante Iglesia Nuestra Señora de Ljevis, típica iglesia ortodoxa en la que destaca el ladrillo como material importante de construcción y que ha sido Patrimonio de la Humanidad por sus pinturas al fresco. Estas pinturas fueron destruidas en ese afán humano de querer imponer unas religiones sobre otras. Como consecuencia en este momento están a la espera de que se pueda comenzar la recuperación.

Frente a la iglesia hay una caseta con un policía o militar. Aprovechamos para hablar con él y nos contó que estaba totalmente cerrada por el mal estado interior. Le manifestamos nuestra pena por no poder verla y él nos manifestó su indiferencia por nuestra pena. “Pues habrá que irse”. Pues no… ¡Instantes después estábamos dentro de la Iglesia! 

Según la mirábamos por fuera vimos que del recinto salía un señor con unas llaves. Nos acercamos a él y le manifestamos nuestra pena por no poder verla y él nos manifestó… que le siguiéramos.

Nos llevó al interior de la iglesia pasando frente al policía “indiferente”. Allí pudimos disfrutar de un momento mágico. Un espacio oscuro para nosotros solos, al que llegaban rayos de luz desde la parte más elevada de la torre y que nos permitieron disfrutar de restos de los frescos. En esta ocasión me sentí como un ángel afortunado.

A primera hora de la tarde fuimos por detrás de la Mezquita Sinan Pasha; nos encontramos con una zona en desnivel y llena de terrazas y puestos de venta. Un ambiente muy animado y festivo. En estos días se estaba celebrando el DokuFest; uno de los Festivales Internacionales de Documentales y Cortometrajes más importantes del mundo (eso nos dijeron).

Berat (Albania)

Sábado 14 de agosto

Hoy nos levantamos con pereza puesto que nos toca viaje largo de 4,30 horas de coche, que se prolongan un poco más. El tramo de carretera que realizamos dentro de Kosovo es muy nuevo y muy bueno, con túneles larguísimos. Sin embargo tras pasar la frontera, que fue sencillísima y rápida, en Albania nos volvemos a encontrar parones de tráfico sin justificación alguna, adelantamientos locos, exceso de velocidad, carreteras sin línea separadora; a pesar de ello la conducción requiere un poco más de atención y cuidado pero no hay mayor problema.

La llegada a Berat, afamado pueblo o ciudad con encanto, es chocante, puesto que encuentras una población bastante grande y anodina. Sin embargo al rodear una montaña te encuentras con la imagen que se ha resistido un poco: “la ciudad de las mil ventanas”.

Tras instalarnos nos fuimos al barrio Gorica que está al otro lado del río. Allí disfrutamos un rato en una terraza, Antigoni Bar, con una vista espectacular a la ciudad vieja y después dimos un buen paseo. Esta zona es muy bonita pero con respecto a los otros dos barrios está más descuidado. Atravesamos el río y nos adentramos por la Ciudad Vieja. Es curioso cómo esta parte de la ciudad ofrece una imagen muy diferente vista desde lejos a cuando te adentras por sus calles.

La imagen panorámica es la que siempre se utiliza para la promoción turística, “la imagen de la ciudad de los mil ojos” bueno… una imagen bonita sin más, sin embargo cuando te adentras te sumerges en otras épocas: las calles estrechas, con grandes pendientes, muy rústicas pero muy cuidadas, ofreciendo múltiples recodos coquetos.

De vez en cuando te encuentras con pequeños grupos de vecinos reunidos y compartiendo charla. Es gente que enseguida entabla conversación y te invita a ver sus casas, en parte orgullosos de sus propiedades y en parte con un posible deseo de promoción puesto que buena parte de estas casas están destinadas a alojamientos o restaurantes. Nos cuentan que la pandemia les ha afectado muchísimo en el número de reservas. De hecho una señora nos enseña su discreto y encantador hotel vacío. Es un hotel con 3 o 4 habitaciones, en la parte más alta de la ciudad antigua. Es el Hotel Hava Baci y debe ser una maravilla despertarse y tener una vista tan amplia y estimulante desde tu cama.

Para cenar nos vamos al paseo que hay junto al río, es una zona de encuentro y esparcimiento de los habitantes. Está lleno de restaurantes,  bares y está muy animado.

Domingo 15 de agosto

Tras el estupendo desayuno del hotel, compartido con las avispas, nos vamos al Castillo. Se puede ir en coche pero decidimos ir andando (sin problemas con la subida). Hay que pagar una discreta entrada. Realmente es un recinto amurallado en cuyo interior hay un barrio semejante a los otros dos vistos el día anterior, o sea, encantador y precioso y restos de lo que fue el antiguo castillo. Es una visita imprescindible. Las casas reflejan antigüedad con mucha coquetería; hay muchas macetas, puertas muy rústicas pero muy bonitas, puestos de venta con gente muy sencilla y muy amable. Entre el recorrido de callejuelas se abren muchas plazoletas con amplisimas vistas; en otro momento te encuentras con una cabeza de piedra de aproximadamente 3 metros de altura de El Emperador Constantino el Grande.

Por la tarde vamos a dar un paseo por el “centro moderno” de la ciudad que incluye el paseo junto al río, una calle ancha peatonal, la Catedral Ortodoxa y por último vemos un edificio que sobresale por toda la ciudad y que parece el Capitolio de alguna gran metrópoli norteamericana. Es un edificio muy llamativo y que “canta mucho” en una ciudad como Berat; este edificio resulta ser el Hotel Colombo, antiguamente era la universidad de Albania, (quizá una buena opción para alojarse; doble de precio que el nuestro pero con piscina).

Durante el callejeo fuimos testigos de varios cortejos nupciales que se forman con hileras de coches que van llamando la atención. En general el paseo de esta tarde es prescindible, pero no hay mucho más que hacer.

Durrës (Albania)

Lunes 16 de agosto

Después de desayunar en el hotel nos fuimos hacia Durres, nuestro último destino en Albania y en los Balcanes, empezaba la cuenta atrás para la vuelta a casa.

Llegamos en una hora y media aproximadamente, nos hospedamos en un magnífico hotel, o eso parecía por la columnada fachada. Había varios aparcamientos cerca, pero encontramos sitio en la misma calle y sin pagar.

En 15 minutos ya estábamos fuera dispuestos a conocer lo que parecía una gran ciudad, ya que tiene un puerto muy grande, hay un teatro griego, una torre veneciana y la única calle que habíamos visto, la del hotel, además de bonita estaba llena de altas palmeras, restaurantes y bares modernos con muy buen ambiente (como Rodeo Drive. Tomaaaa!!!)

Fuimos a ver la playa, en Booking decía que se encontraba a 250 metros del hotel, pero no era así; estaba a 2 kilómetros.

Decidimos ir a dar una vuelta por el centro de la ciudad y así descubrirla. Justo enfrente del hotel estaba el Anfiteatro romano y al final de la calle la mezquita Fatih. Seguimos paseando por el Bulevar, una zona muy nueva y cuidada. Era ya hora de comer así que decidimos entrar en el primer restaurante que  viéramos, pero la ciudad iba decayendo. Llegamos a otra calle muy comercial, la Rruga Egnatia, pero todo eran cafeterías y ya las tripas empezaban a rugir. Acabamos dando la vuelta a todo el centro y comiendo enfrente del hotel… Se nos fue de la cabeza la idea de gran ciudad.

Después de comer aprovechamos para descansar y así huir de las horas de más calor. Por la tarde visitamos la Iglesia ortodoxa de San Pavel y San Ast y el Banco de Durres que está justo enfrente a nuestro hotel. Después fuimos para hacer las últimas compras del viaje a Rruga Egnatia.

Para cenar nos decantamos por el restaurante del hotel, tenía un ambiente muy moderno y un amplio menú.

Martes 17 de agosto

Hoy sí, último día en Albania. Nos damos un homenaje en el desayuno del hotel. Hay que decir que en todos los hoteles hemos tenido desayuno incluido y han estado muy muy bien.

Dejamos las maletas en el hotel ya que el barco salía por la noche. Fuimos al puerto e intentamos localizar las oficinas de la Naviera, GNV, para hacer el check in, pero hasta las 19 h. no era posible.

Eran las 11 de la mañana y teníamos todo el día por delante; fuimos a una cafetería – restaurante que había en la zona del Bulevar y allí nos aposentamos durante dos horas a leer, borrar y editar fotos. Después de esta parada nos fuimos a Portez Beach, una playa bastante bonita que mezclaba lo salvaje de la montaña con la arena y el mar situada a media hora en coche de Durres. Allí entramos en un restaurante con amplias vistas al mar donde nos comimos unos buenos platos de pasta, aunque una vez más se equivocaron con lo que pedimos. 

Tras comer nos bajamos a la playa, pero el agua estaba muy picada, de forma que consideramos que no era prudente bañarnos allí por lo que nos fuimos a la playa cerca del hotel (a 2km aunque en su publicidad pone que a 250m) con la confianza de que estuviera más tranquila. En efecto el mar estaba más tranquilo pero también debía estar de limpieza pues el agua tenía un color marrón tupido asqueroso. Ese color con el que claramente te das la vuelta y dejas el baño para otro día. Pues a pesar de ello acabamos todos chapoteando en ese barrizal (qué queréis, no había otra cosa que hacer… teníamos todavía 3 horas…)

Por fin nos fuimos al ferry. 400 euros el camarote y el coche. Entrada rápida e instalación inmediata en nuestro camarote. Fuimos a curiosearlo todo y a observar la salida del barco. En general el ferry ofrece una imagen y un servicio muy decadente. Tras cenar en el restaurante-autoservicio nos fuimos a dormir. Había que madrugar.

Roma (Italia)

Miércoles 18 de agosto

A las 6.30 a.m empezaron a avisar por los altavoces que se dejen los camarotes libres. 

Subimos a la cubierta del barco para ver la llegada a Bari. A las 8.00 a.m ya estábamos en tierra contentos por lo bien y rápido que había sido el desembarco y pensando en lo pronto que íbamos a llegar a nuestro próximo destino… pero para pasar la aduana estuvimos más de 2 horas, ni en Albania habían sido tan lentos. Nos llevamos muy mala imagen de la organización del puerto de Bari.

Una vez conseguimos salir de la zona del puerto pusimos la directa hacia Roma, donde pasariamos las siguientes 48 horas; eso sí, una vez en la autovía paramos a desayunar y allí nos encontramos con medio ferry.

Un poco antes de llegar a Roma paramos a comer en Pietravairano, un pueblo muy pintoresco que nos recordó a Villafamés, un pueblo de Castellón. Nos pedimos dos pizzas y una ensalada Qué ganas de ponernos hasta las botas con comida típica italiana.

Sobre las 16.00 p.m llegamos al hotel de Roma, no tuvimos problema para aparcar justo al lado del hotel y gratis.

Una ducha y a redescubrir Roma. Qué ganas tenía de volver a pasear por sus calles. Y aquí un apunte, teníamos dos días enteros hasta el próximo ferry Roma-Barcelona, teníamos que decidir entre quedarnos en Bari o ir directamente a Roma. Pero a todos nos hacía mucha ilusión acabar el viaje en la “Bella Roma”. 

No habíamos planificado ninguna ruta, pero Roma es la ciudad con la más alta concentración de bienes históricos y arquitectónicos del mundo así que a mi parecer es la ciudad perfecta para perderse por sus calles.

Fuimos deambulando por sus calles pero tomamos como referencia unos cuantos puntos que queríamos visitar: La Plaza de la República, el Cruce de las Cuatro Fuentes, el Palacio Barberini, la Plaza de España, la Piazza del Popolo, la Via del Corso, la Fontana di Trevi, La Plaza Venecia, El Templo de Adriano, Panteón, Piazza Navona… y de vuelta cena romana.

Jueves 19 de agosto

Último día por Roma. El planteamiento iba a ser muy parecido al del día anterior, vagar por las calles romanas y seguir redescubriendo aquella Roma que en mi memoria eran recuerdos lejanos de 20 años.

Dejamos las maletas en el hotel y quedamos que pasaríamos a por ellas sobre las 18.00.

Visitamos la Basílica de Santa María la Mayor, una de las cuatro basílicas mayores, es impresionantemente bella y original. Después fuimos a visitar San Pietro in Vincoli, donde está el Moisés de Miguel Angel, emocionante.

Paseamos por el Forum Romano, el Coliseo, el Monumento a Vittorio Emanuele II o más conocido como la Máquina de Escribir y hacia la hora de comer fuimos a la otra parte del río Tíber, el Trastevere. Esta zona se llama así porque está ‘Tras’ el Tevere, que evolucionaría a Tíber. No habíamos estado antes, así que nos hizo especial ilusión conocer esta zona. Comimos en L’Insalata Ricca unas pizzas y unos gnocchis muy muy buenos (estoy escribiendo esto a la hora de comer y no ayuda… los mejores que he probado).

Después de comer dimos una vuelta por el Trastevere, visitamos la Basílica de Santa María, la más importante de la zona. Después volvimos tranquilamente hacia el hotel paseando por calles comerciales y aprovechamos para comprar algo de comida para el Ferry.

A las 18.15 estábamos de camino a Civitavecchia. Llegamos, hicimos el check-in y enseguida nos llamaron para embarcar… qué lujo tanta rapidez.

Fuimos directamente al camarote a dejar las cosas y visitamos el Ferry (Grimaldi), qué diferencia con el anterior. Este tenía varios restaurantes, cafeterías, piscina, gimnasio, sala de conciertos… vamos, casi casi como un crucero.

Cenamos en el camarote de picoteo ya que habíamos comido mucho. Y a dormir tan agustito. Y aquí se siguen notando las diferencias con el anterior ferry en el que apenas pude pegar ojo debido al ruido de los motores y el movimiento del ferry.

Viernes 20 de agosto

Nos despertamos sobre las 8.00 a.m, qué gozada. Hoy empezaba el que había denominado ‘El Día del Perro’ y consistía en no hacer nada. Estábamos en medio del Mar Mediterraneo, incomunicados y con muchas series descargadas… qué mejor qué estar tirada, pensaba yo. Aun así aprovechamos para darnos largos paseos por el barco, tomar algo y editar las fotos del viaje. Eso sí, pasando un frío fuera de lo normal y es que hay gente precavida que llevaba un plumas puesto.

A la hora de comer fuimos al Restaurante (de mantel) del Ferry, yo pedí unos Ravioli. Mi sorpresa fue que cuando me trajeron el plato ¡solo había 5 raviolis! De verdad, con el hambre que tenía eso era lo peor que me podía pasar… me los comí en 2 minutos de reloj y pagué por ellos casi 20 euros. Aún me sigue doliendo.

A las 18.00 nos hicieron dejar las cabinas, subimos a la cubierta del barco y allí nos tiramos más de dos horas intentando averiguar de qué compañía eran los aviones que pasaban por encima. Sobre las 20.30 llegamos al puerto de Barcelona y nos fuimos al hotel que habíamos reservado en Viladecans. Nuestra idea era ir a cenar a Barcelona, pero entre lo que tardó el Ferry en entrar a puerto y lo que tardaron en la recepción del hotel, decidimos cenar en un Restaurante Chino de al lado del hotel.

Barcelona (España)

Sábado 21 de agosto

Hoy sí, fin. Sobre las 10.00 a.m salimos de Viladecans, una parada en la carretera para desayunar y directos a casa. A las 13.00 dábamos por finalizadas nuestras vacaciones y ¡qué vacaciones!

CONCLUSIONES:

Como decía al inicio, este viaje no nació de un estudio pormenorizado y contrastado sino por eliminación. La pandemia ha reducido mucho los destinos a los que poder viajar sin tener que hacer cuarentena y con el único requisito de la vacuna completa. De no haber sido por estas circunstancias este viaje no se hubiera producido. Sin embargo en este momento pienso que es un viaje maravilloso tanto por los sitios que se descubren como por las vivencias que se pueden tener.

A continuación os voy a hacer una valoración con los aspectos más destacables de cada sitio, tanto los buenos como los malos y algunos consejos para eliminar o minimizar lo peor.

  • DUBROVNIK: Es muy bonita tanto la ciudad como la playa. Realmente bonita. Pero es muy caro, tanto el alojamiento, los restaurantes, el aparcamiento. Consejo: alquilar apartamento por la playa Banje o más al sur. Estás frente a la playa, más tranquilo, más barato y además puedes dejar el coche fuera de lo que debe ser el termino municipal y así no pagar (tened en cuenta que el aparcamiento puede ser desde 20 a 50 euros por 24 horas y no hay posibilidad de aparcar en la calle puesto que está todo reservado para los residentes). A esta zona fuera del término municipal se llega andando en 15 minutos.
  • TREBINJE. Está en Bosnia y a solo una hora desde Dubrovnik. Es todo muy barato y muy tranquilo. Es muy pequeño pero muy encantador. No hay motivos para dejar de ir.
  • KOTOR. Precioso. Mejor alojarse fuera con lo que consigues más tranquilidad, más barato, sin problemas para aparcar, puedes estar a un paso de algún lugar donde bañarte. Imprescindible. Desde Kotor puedes hacer varias excursiones.
  • TIRANA. No tiene nada especial, sin embargo me parece un buen sitio y muy agradable como parada intermedia para llegar al siguiente destino, Ohrid. Otra opción es darse la paliza del viaje completo en un día (nosotros hubiéramos tardado aproximadamente 9 horas).
  • OHRID. Aquí considero que hay que tener mucho cuidado con la zona en la que te alojas. Puedes estar desde un sitio de playa turístico pero con toque macedonio, para mí nada interesante; o bien en una zona maravillosa para estar tranquilo y disfrutar del agua. El lago es maravilloso para bañarse y disfrutarlo. Para mí es imprescindible.
  • SKOPJE. El barrio musulman es muy interesante. La otra parte es muy curiosa.
  • PRISTINA Y PRIZREN. Estas dos ciudades junto a Skopje yo las metería en el mismo paquete, es decir, o se hacen las tres o ninguna. No es la mejor parte del viaje pero creo que tienen mucho interés y además te completan la imagen de esta zona de los Balcanes.
  • BERAT. Desde Prizren tardamos 5 horas. Es un pueblo muy bonito y original.

OTRAS ANOTACIONES PRÁCTICAS:

  • De 12 a 18 horas hace demasiado calor y además los sitios suelen estar muy vacíos y aburridos. Por eso es bueno tener un alojamiento con terraza, salones, piscina, o cualquier otro sitio donde poder estar durante estas horas de forma agradable (que no tengas que estar recluido en una habitación encerrado).
  • Bares y restaurantes. Hay muchos sitios en los que NO se puede pagar con tarjeta por lo que hay que llevar siempre metálico. En casi todos los sitios aceptan euros (en Montenegro es la moneda oficial). Pueden llegar a ser muy lentos y  es frecuente pedir un plato y que te traigan algo parecido.
  • La conducción en general es poco ortodoxa. Especialmente en Albania. Hay que tener un extra de precaución especialmente en los adelantamientos que realizan. Pero esto no debe ser motivo para dejar de conducir por estos países.
  • En Albania y Macedonia se ve un nivel de vida muy  básico o precario; en algunos lugares hay mucha mendicidad especialmente infantil.
  • Mucha gente habla un poco de español por las telenovelas que ven de origen hispano.
  • Salvo en Croacia, en el resto de países no tuvimos internet, por lo que utilizamos mapas previamente descargados de Google. Aunque fue útil hay que tener mucho cuidado porque tiene errores importantes.

Ubicaciones:

  • Clica aquí para ver las ubicaciones de los Balcanes.
  • Clica aquí para ver las ubicaciones de Roma.

Espero que hayáis viajado conmigo y os sea de utilidad, nos vemos en el siguiente Vuelo.


No soy la misma después de haber visto la luna brillar en el otro lado del mundo.

Mary Anne Radmacher

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Escapada a Milán

Sábado 12 de septiembre 22.30 p.m. Estábamos volviendo de cenar y una pregunta retumbó en la oscuridad de la noche ¿Por qué no nos vamos de viaje? Te pilla de sorpresa, la digestión se corta por un segundo y la respuesta es un claro SIII. Pero… espera. No vayas tan rápido Paula, te recuerdo que estás en medio de una pandemia mundial.

Llegamos a casa, sacamos los ordenadores y empezamos a decir posibles destinos. Dubai; muy lejos y tenemos poco tiempo. Reino Unido; descartado, hay que hacer cuarentena. San Petersburgo; imposible, no admiten a viajeros españoles. Malta; posible opción, pero preferíamos ciudad y Malta requería alquilar coche para desplazarnos y algún que otro baño en sus playas. Milán, ciudad cosmopolita, capital de la moda (igual pillamos alguna rebaja), comida exquisita (variada y muy agradecida), arquitectura tradicional con toques modernos y contemporáneos. Adjudicado, Milán es perfecta.

Mientras unos buscan los vuelos y otros el alojamiento se nos hacen las 00.00 a.m

Domingo 13 de septiembre 9.30 a.m. Mientras desayunamos en la terraza comentamos la jugada de la noche anterior. Saldremos el martes 15 de septiembre a las 9.05 de Valencia y llegaremos a Milán, Malpensa, a las 10.55 a.m con la compañía Wizz. Aunque el vuelo en principio era muy económico decidimos pagar un poco más por salir un poco más tarde y llevar equipaje. Durante nuestra estancia nos quedaremos en un apartamento, contratado por Airbnb, muy cercano al Duomo en la Via Francesco Sforza 1. El vuelo de vuelta lo cogeríamos en el aeropuerto de Bérgamo el sábado 19 de septiembre a las 9.00 a.m por lo que decidimos pasar esta última noche en un hotel de Bérgamo para así poderlo visitar. Parecía que todo iba sobre ruedas y que todo había sido muy sencillo para estar en medio de una pandemia mundial. Decido escribir a mi amiga Aida, que está viviendo en Florencia, para decirle que esa próxima semana me voy para su querida Italia. Aida no tarda en contestarme diciendo que se alegra mucho y que me encantará la ciudad, a lo que también añade “¿ya tienes la PCR hecha?” En ese momento mi cabeza: ¿La P, C, qué? Prosigue Aida:  “si Paula ahora es obligatoria para entrar al país”. Mi cabeza acaba de estallar. Hay que cancelar. Ya.

Las horas posteriores fueron de caos total: llamadas a la aerolínea, al aeropuerto, confusión sobre si nos hacían las pruebas en el aeropuerto o no, si tendríamos que esperar en el mismo aeropuerto o podíamos ir al apartamento, cuántas horas había que esperar para los resultados… Con lo fácil que hubiera sido al sacar el billete un aviso de los requisitos necesarios. Claro, a la aerolínea tampoco le interesa disuadir a los posibles compradores de vuelos.

Fue culpa mía también, porque me fie de un gráfico de colores que marcaba a los países a los que podías viajar e Italia aparecía en verde.

Al final el lunes conseguimos hacernos el test PCR para poder viajar. El martes cuando llegamos al aeropuerto, facturamos la maleta, enseñamos los resultados del PCR y nos dicen que los resultados tienen que estar en inglés y en este momento ya no sabes si reír o llorar. Finalmente nos lo aceptan, ya podemos respirar tranquilos y empezar a disfrutar.

Antes de cada aventura, desde hace ya muchos años, siempre contratamos nuestro seguro de viaje con IATI. Nos da tranquilidad saber que, ante cualquier imprevisto, estamos cubiertos y podemos disfrutar al máximo sin preocupaciones.

Y lo mejor es que gracias a vosotros, nos han dado un 5% de descuento si reservas tu seguro desde este enlace

Martes 15 septiembre

10.55 a.m Aeropuerto Milán Malpensa. Después de coger un tren y un autobús llegamos al apartamento en Via Francesco Sforza 1, un edificio antiguo y con mucha solera. Dejamos las maletas y nos fuimos directos a comer una buena pizza. Escogimos un restaurante cercano, Pizzium – Via Anfossi, en Viale Monte Nero 76.

Puesto que  habíamos madrugado y ya teníamos el estómago lleno, después de un breve paseo, nos fuimos a descansar al apartamento.

A las 17.30 p.m salimos a la calle con ganas de empezar a descubrir la ciudad y nuestro primer destino era la zona de Navigli, en donde hay dos calles con canales que son puntos de intensa vida social. Fuimos por nuestra Via hacia allí y la primera parada fue el Giardini della Guastalla, un pequeño jardín de estilo tradicional, con zonas de césped, senderos y un estanque que nos sorprendió. Seguimos por Via Santa Sofia, giramos hacia Corso Italia y apareció ante nosotros la Iglesia de Santa María presso San Celso con un rosetón en la fachada y un portal románico con decoración de figuras de animales; precioso. Un kilómetro después teníamos delante la Porta Ticinese que, como curiosidad, se creó por primera vez con las murallas españolas de la ciudad, en el siglo XVI, pero fue posteriormente demolida y reemplazada a principios del siglo XIX.

En Naviglio Grande nos perdimos entre la gente, los mercadillos, la gastronomía típica… a la vez que el sol caía ante nosotros y nos regalaba una magnífica puesta de sol. En este canal habíamos leído que en terrazas como “Tizzy’s” podías disfrutar de un mini buffet incluido en el precio de tu consumición, pero habíamos comido tanto que no teníamos mucha hambre. Esta zona sin duda es una de las que más ambiente tiene tanto de día como de noche.

Después de perdernos por esta zona fuimos dirección a la Catedral. Paseamos por Corso Genova, Via Cesare Correnti y la conocida Via Torino, una calle muy comercial, pero que empezaba a cerrar sus negocios porque ya eran las 19.30 p.m. Pudimos disfrutar de la Piazza del Duomo y del Duomo sin apenas gente. Decidimos irnos hacia el apartamento a recargar pilas y de camino entramos en un supermercado a comprar algo de fruta.

Miércoles 16 septiembre

Amanecimos temprano y descansados, pero cuando nos disponíamos a salir de casa me empecé a encontrar mal y tuvimos que retrasar la salida un par de horas. Finalmente a las 11.00 a.m llegamos al Duomo y en la cola de las entrada tuve que ir corriendo a buscar una papelera para devolver hasta la última papilla. Justo en estos tiempos de hipocondría general yo en la puerta de la Catedral de Milán devolviendo (por decirlo finamente). Decidimos huir antes de que nos echaran y dejar la subida al tejado de la catedral para otro día; hoy tocaba improvisar. Atravesamos la Galleria Vittorio Emanuele II y nos dirigimos al Starbucks en el Palazzo della Poste de la Piazza Cordusio. Es uno de los más grandes del mundo con más de 2.300 metros cuadrados y una decoración que mezcla el lujo más exclusivo tan típicamente milanés con un homenaje a las tradiciones cafeteras italianas. Después de elegir entre los más de 115 tipos de cafés que hay, contemplar el proceso de creación del mismo y trazar la hoja de ruta a seguir el resto del día, ya que me encontraba mucho mejor, salimos dirección Castello Sforzesco por Via Orefici.

El Castello Sforzesco es del siglo XV y actualmente alberga un museo de arte con obras de Canaletto y Tintoretto, entre otros… Por la parte de atrás del castillo hay un gran parque, Parque Sempione, por el que paseamos hasta salir por la Via Legnano para dirigirnos por el Corso Giuseppe Garibaldi al Corso Como pasando por la Porta Garibaldi. Esta es una refinada zona con bares exclusivos y tiendas de moda alternativas.

Hacia el final de la calle hay una pequeña subida a mano derecha, Via Vincenzo Capelli, donde se encuentra la tienda de Chiara Ferragni y unos metros después te hallas en la Piazza Gae Aulenti. De verdad que a mí este tipo de zonas modernas donde se juntan fuentes y rascacielos me pierde, como la Unicredit Tower el rascacielos más alto de Italia. Me recuerda a una de mis zonas favoritas de Londres, Canary Wharf. Ambas zonas representan la nueva cara de la ciudad, un símbolo, una nueva forma de mirar al futuro.

En esta zona también se puede ver el Bosco Verticale, un complejo de dos torres recubiertas con 2.000 especies de plantas. Es un proyecto de reforestación metropolitana que contribuye a la regeneración del medio ambiente y la biodiversidad urbana.

Después de comer por la zona nos dirigimos a nuestro próximo destino, el cementerio. Sí, has leído bien. El Cimitero Monumentale es un auténtico museo al aire libre. Hay un gran número de tumbas de alto nivel artístico realizadas desde el siglo XIX hasta la actualidad. Una de las tumbas más llamativa es una especie de torre blanca en la que se encuentra esculpida la vida de Jesús, pertenece a la familia Bernocchi.

Desde aquí cogimos un tranvía hasta la puerta del apartamento.

Después de descansar un par de horas decidimos dedicar el resto de la tarde a hacer compras por la Piazza San Babila, Corso Venezia, Corso Vittorio Emanuele y Via Torino.

Jueves 17 septiembre

Hoy sí era el día, hoy íbamos a ver la catedral por dentro y subir a su terraza. El Duomo es una catedral gótica y una de las iglesias de culto católico más grandes del mundo. La entrada cuesta 10€ y 14€ si subes por ascensor, nosotros elegimos esta segunda opción. Antes de salir del apartamento me puse SportShield anti-rozaduras de la tienda de fisioterapia Cuidebur para prevenir cualquier tipo de irritación en los pies ya que nos esperaba un laaargo día.

Caminar por el rooftop del Duomo es estimulante, y te permite ver muchas cosas desde una perspectiva diferente. El encuentro cercano con las tallas es simplemente impresionante. Y mientras deambulas, rodeado de pináculos, parece como si caminaras por un bosque de delicado mármol.

También se observa la Piazza del Duomo desde lo alto y sus hermosas decoraciones geométricas del pavimento. La gente llena la Piazza como pequeñas hormigas. Turistas, vagando a un ritmo lento, parándose para tomar fotos, sentándose en las escaleras, o esperando a que las palomas vuelen. A los locales, hombres y mujeres de negocios que caminan rápido, apenas mirando la belleza que los rodea… A Italia no le faltan maravillosas plazas, y esta es sin duda una de las más impresionantes.

Fuimos paseando hasta Basilica di Sant’Ambrogio ya que es una de las iglesias más antiguas de la ciudad y leímos en varias guías que era recomendable su visita. Es de estilo románico lombardo y me deslumbró por su exterior, muy diferente a las iglesias que acostumbro a ver. Está compuesto por dos torres de diferentes alturas y un enorme atrio.

De aquí decidimos ir otra vez a Corso Como porque nos encantó y además vi unas gafas en el escaparate de una óptica el día anterior que me sentí en la necesidad de ir a por ellas.

Salimos de la óptica con dos gafas de sol nuevas y tras un paseo por la zona, echar un vistazo en alguna que otra tienda escogimos el restaurante “Volta Street” en Via Alessandro Volta para comer, donde probamos típica comida italiana.

Tras el descanso nos fuimos a visitar el Quadrilatero della moda es una exclusiva zona comercial con las tiendas de ropa más sofisticadas y caras de Milán y, posiblemente, del mundo. Via Monte Napoleone es la calle principal y a parte de las boutiques de moda, tiene tiendas de antigüedades y lujosas cafeterías en mansiones neoclásicas. Tras perdernos por esta zona llegamos al Barrio Brera conocida como “La bohemia de lujo” otro elegante barrio donde además de exclusivas tiendas de alimentación y boutiques de moda se encuentra la famosa pinacoteca de Brera. Es una de las zonas más queridas de la ciudad. Sin duda, un barrio único, con historia, arte y cultura que evoca al París de los artistas.

Volvimos hacia el Duomo callejeando y pasando por delante del Teatro alla Scala, uno de los teatros de ópera más famosos del mundo. Además había una obra dirigida por Riccardo Chailly ese día y en el que se esperaba la asistencia del presidente de Italia, Sergio Mattarella.

Viernes 18 septiembre

Nos levantamos, fuimos a desayunar, recogimos el equipaje y nos dirigimos a Bérgamo donde exprimiríamos nuestras últimas horas en la Lombardía antes de volver a España.

A las 12.00 ya estábamos por Bérgamo, nos hospedamos en un hotel cercano al aeropuerto para así el sábado tenerlo más cerca. Desde el hotel cogimos un autobús para ir al centro. Subimos por Viale Vittorio Emanuele II hacia Città Alta que es el antiguo barrio alto y que se caracteriza por sus calles adoquinadas, rodeadas de murallas venecianas. Para acceder lo puedes hacer o bien a pie por escaleras o por funicular. Nosotros escogimos esta segunda opción ya que no todos los días se sube en uno, y para qué engañarnos, no nos apetecía subir escaleras.

El funicular te deja en la Piazza Mercato donde tiene comienzo la calle principal Via Gombito. Fuimos en busca de un restaurante en el que comer y nos encontramos en Via Bartolomeo Colleoni uno con mucha gente en la terraza así que sin mirar la carta nos sentamos, era el Ristorante Pizzeria Da Franco. Escogí un risotto buenísimo, aunque os tengo que decir que los que hago en la Thermomix no tienen mucho que envidiarle.

Lo poco que habíamos visto hasta el restaurante nos había encantado, sabíamos que lo que veríamos nos gustaría aún más. Como Città Alta no es muy grande decidimos perdernos por sus calles sin mapa empezando por una punta para acabar donde habíamos llegado con el funicular.

Mi recomendación es perderse, dejarse arrastrar por la corriente de gente y sobretodo dejarse sorprender por esta ciudad alta medieval, con sus callejuelas estrechas y de orden caótico.

Puesto que solo íbamos a estar un tarde decidimos eliminar visitas interiores y disfrutar del callejeo sin ninguna meta, simplemente dejándonos llevar, procurando visitar y abarcar ell máximo de la parte histórica de la ciudad.

Desde Porta San Giacomo bajamos hacia la parte moderna donde fuimos directos a la calle comercial Via 20 Settembre que estaba llena de gente, además disfrutamos de un helado que nos sentó a gloria e hicimos alguna que otra compra. Nuestro paseo acabó en Piazza Pontida.

Esta pequeña ciudad a los pies de los Alpes suele pasar muy desapercibida ya que queda eclipsada por Milán, pero si tenéis la oportunidad es un must-see.

Sábado 19 septiembre

7.00 a.m suena el despertador y no es una alarma cualquiera, ésta te avisa además de que tu viaje está a punto de acabar.

Recogemos todo el equipaje, desayunamos en el hotel y desde aquí un taxi al aeropuerto.

Llegamos al aeropuerto de Bérgamo y un recuerdo se apodera de mí. Este aeropuerto me suena, yo he estado aquí antes. Ya me acuerdo. Hace 8 años viajé a Venecia y cancelaron todos los vuelos, así que nos pusieron un autobús hasta aquí para que pudiéramos volar a España, pero nos tocó pasar la noche en este aeropuerto.

9.00 a.m Vuelo de Bérgamo a Valencia. Arrivederci Italia.

Gracias por acompañarme en este viaje, nos leemos en el siguiente Vuelo.


No se recuerdan los días, se recuerdan los momentos.

Cesare Pavese


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Ruta en coche por Andalucía: Sevilla, Jerez, Cádiz, Ronda, Setenil de las Bodegas, Córdoba y Caminito del Rey

El año 2020 quedará en nuestras memorias como un año muy especial por tantas nuevas circunstancias que nos ha tocado vivir. Y lógicamente el verano también se vio afectado y muy significativamente. 

Para nosotros el verano es el periodo más largo de vacaciones y por tanto es cuando nos planteamos hacer los viajes más difíciles o lejanos. Este año las circunstancias no lo permitían, por lo que pensamos en hacer un viaje por España. Estaba claro: verano, calor… hay que ir al norte. Por eso mismo decidimos ir al interior del sur: Ni nos gusta la aglomeración de turistas y además dimos por supuesto que nuestro modesto gasto económico sería mejor recibido y más necesario en el sur… Y además, mis orígenes están en Andalucía, en concreto en Mancha Real, Jaén.

Yo ya había estado en algunos lugares de Andalucía, en la tierra de mi familia y en los Centros de Alto Rendimiento de Sevilla y Granada. Pero Andalucía es tan grande y tiene tanto que ofrecer que enseguida trazamos un recorrido que despertó la mayor ilusión y entusiasmo en todos. Es curioso cómo algo tan cercano puede llegar a motivar tanto como un viaje al otro lado del mundo (…bueno… casi igual).

En esta ocasión la preparación del viaje fue muy sencilla: recorrido en coche, concretar qué sitios visitaríamos y contratar alojamientos en hoteles o en casas particulares.

El programa quedaría así:

  • 2 al 5 de agosto: Salida de Castellón hacia Sevilla y estancia allí
  • 5 y 6 de agosto: De camino visita a una Bodega en Jerez y Cadiz
  • 7 y 8 de agosto: Camino a Ronda parada en Setenil de las Bodegas 
  • 9 y 10 de agosto: Camino a Córdoba parada en el Caminito del Rey 
  • 11 de agosto: Parada en Manzanares para dividir la vuelta a casa en dos etapas.

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SEVILLA

Domingo 2 de agosto

Llegamos por la tarde. Teníamos contratado un apartamento en el casco antiguo (lo hicimos por Airbnb; en un principio esto nació dentro de las “economías colaborativas” pero ha tenido tal éxito que creo que ya hay grandes empresas que están explotando esta idea). Lo cierto es que el apartamento era precioso, con todo lo que puedes llegar a necesitar (lavavajillas, lavadora, secador de pelo, cubiertos, menaje, toallas…. todo) y lo más especial un pileta o minipiscina que nos permitió dar vida a esa franja entre las 17 a las 19 horas en las que es difícil plantearse qué hacer en el verano andaluz.

El apartamento estaba en concreto en la calle Matahacas (muy cerca del Palacio de Dueñas), en un edificio totalmente rehecho con 12 apartamentos de alquileres turísticos.

El caso es que esa misma tarde después de comprobar cada detalle de nuestra eventual casa  nos fuimos a disfrutar Sevilla.

Empezamos por las Setas de Sevilla quizá es lo menos sevillano que tiene Sevilla, pero nos pillaba de paso y por supuesto hay que verlo y subirlo. Desde su altura se observa todo Sevilla y… hay que decirlo, no es una vista sorprendente. Si es muy amplia, pero más nada. Sevilla es una ciudad muy plana y su línea de cielo o “skyline” no es muy especial. A pesar de ello hay que subir. El precio para los que no somos de Sevilla es de 5 euros y las vistas, sin ser bonitas, merecen la pena y la estructura es muy sorprendente. Y por cierto, no entro en  la disputa de si me gusta o no esta construcción tan carísima y con un estilo tan contemporáneo para una ciudad con un estilo tan definido y tan ajeno a las nuevas vanguardias del diseño y la arquitectura.

Después ya nos fuimos por la Plaza Nueva hasta la Catedral, nos adentramos por el Callejón del Agua para llegar a Santa Cruz. Ole, ole y ole. Como el que no quiere la cosa en estas dos líneas anteriores acabo de mencionar un recorrido impresionante, mágico, único. Especialmente después de ver la Catedral te adentras en unos espacios que te transportan a un mundo maravilloso, de otra época, de magia, de esplendor. Cuánta belleza.

Cenamos en el Barrio Santa Cruz felices y henchidos de tanta belleza (¿Síndrome de Stendhal? quizá, pero solo con sus mejores síntomas). Después un bello callejeo guiado por google maps hasta nuestra casa; aproximadamente 15 minutos.

Tengo problemas para adjuntar el mapa. El enlace: https://goo.gl/maps/zsbFrMTyg3aFUqqY9

Lunes 3 de agosto

Después de un magnífico desayuno tomamos un Uber hasta la Plaza de América, en el Parque Maria Luisa (15 euros, puesto que por las limitaciones del Covid-19 tuvimos que tomar un coche más grande de lo habitual para poder entrar 4 personas, lo cual encareció el precio).  La gente suele ir hasta la Plaza España, pero hay que llegar hasta más al fondo del parque para ver esta otra maravillosa Plaza de América así como esos otros pabellones que se hicieron para la Exposición Universal del año 1929. Son muchos los pabellones que se mantienen  y además de muy variados son de una gran belleza. Por supuesto la guinda la pone la Plaza España. Espectacular en sus dimensiones, en sus formas y en sus pequeños detalles; además tuvimos la suerte de verla tranquila, sin gente. Qué bello el conjunto de bancos de cerámica dedicados a las provincias españolas donde es tradición hacerse la foto en el banco de tu ciudad, así que hicimos las fotos de honor en el de Castellón y Jaén.

Después de recrearnos en esta maravilla fuimos al Hotel Alfonso XII, no pudimos entrar por las restricciones, pero el exterior del edificio ya merece toda nuestra atención al igual que el edificio de la Universidad y el Palacio de San Telmo, Sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía. Tres edificios majestuosos y bellísimos.

Tras esto nos dirigimos hacia la Torre del Oro y continuamos paralelos por el Guadalquivir para ver el Teatro de la Maestranza (no es uno de los edificios que más me agradó). Vimos la placa que recuerda uno de los lugares que aparece en ”Rinconete y Cortadillo” y nos adentramos para ver las Atarazanas Reales (están cerradas y en un estado de abandono), continuamos por la Plaza de Toros hasta llegar al bello Puente de Triana; atravesado éste nos metimos al Mercado de Triana y salimos ya al tan famoso y popular barrio. Dimos un paseo por la Calle Betis, desde la que se contemplan los edificios más emblemáticos de la ciudad, después fuimos por la Calle Alfarería y por la Calle San Jacinto además de alguna otra calle. En general es un paseo agradable, destacan las tiendas de alfarería, con una gran variedad de objetos a la venta, y los numerosos cuadros de azulejos con imágenes religiosas en las fachadas de algunos edificios. No obstante, desde nuestro papel como turistas no pudimos percibir más rasgos que hacen que este barrio sea tan especial. Pero, insisto, es un paseo agradable y no supone mucho tiempo.

Por la tarde, tras un descanso y un maravilloso baño en nuestra gran piscina (hay ocasiones en las que la grandeza no depende del tamaño), nos fuimos a dar un paseo por la zona del Museo de Bellas Artes, desde allí callejeamos hasta la Basílica de Jesús del Gran Poder y luego un picoteo en la Alameda de Hércules; ésta es una zona de encuentros para los sevillanos; suele estar siempre muy animada. Después llegamos hasta el puente de la Barqueta. Ya, a horas de recogerse con decencia, nos fuimos callejeando hasta nuestra casa. Cuantos rincones imprevistos y sorprendentes.

Martes 4 de agosto

Tras el desayuno nos fuimos al Convento de Santa Paula;  muy cerca a nuestro apartamento y en una zona de gran tranquilidad, lo que le da al lugar un ambiente muy especial.

Después llegamos al Palacio de Dueñas, vimos el exterior y la zona ajardinada de la entrada. En la calle hay una placa que recuerda que en este palacio nació y pasó sus primeros años Antonio Machado. Es de suponer que estos versos hacen referencia a los jardines de este palacio.

“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero…”

Por detrás del Palacio se llega a una antigua Fábrica de Sombreros. Actualmente es un lugar de aspecto Okupa: grandes patios con pequeños talleres (en algunos estaban trabajando), paredes pintadas con gracia y otras pintarrajeadas. Desde unas escaleras se puede observar toda la parte trasera del Palacio de Dueñas.

A pocos metros empieza la popular calle Feria. Aquí entramos en el simpático y popular Mercado, por detrás localizamos el Palacio de los Marqueses de Algaba, en donde hay una pequeña y gratuita exposición del arte Mudéjar.

Al final de la calle Feria llegamos a la Basílica de la Macarena de estilo neobarroco donde están las imágenes de la Virgen de la Esperanza Macarena, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y Nuestra Señora del Rosario. En el exterior hay un conjunto formado por la Basílica, los restos del muro antiguo de la ciudad y el Antiguo Hospital de las Cinco Llagas, hoy Sede del Parlamento de Andalucía. En el interior de la Basílica hay bastante gente en un ambiente de gran solemnidad y respeto. Se palpa la emoción de la gente frente a las imágenes. La Hermandad de la Esperanza Macarena es de las más conocidas de la Semana Santa sevillana, hace estación de penitencia en la Madrugada del Viernes Santo.

Para volver hacia nuestro apartamento tomamos la Calle San Luis. Otra interesante calle con un ambiente muy auténtico y popular. Por ella se atraviesa por la Plaza Pumarejo, en donde hay otro gran edificio que fue fue «ocupado»

Más abajo está la Iglesia de San Luis de los Franceses, actualmente propiedad de la Junta de Andalucía. Hay que pagar una entrada de 4 euros que bien merecen la pena. La iglesia ocupa un espacio pequeño, pero para compensarlo construyeron hacia arriba y además con una decoración barroca del siglo XVIII espectacular. Además de la Iglesia se puede visitar la Capilla Doméstica (otra sala adjunta preciosa), la Cripta y un patio muy particular.

Tengo problemas para adjuntar el mapa. El enlace: https://goo.gl/maps/4ixPrfm227NdntPx6

De camino al apartamento compramos algunas cosas para comer en casa.

Tras un descanso a las 18 horas nos fuimos a ver Los Reales Alcázares que tienen un precio de 12,50 euros. Como ya he dicho en la introducción aquí tampoco voy a realizar una descripción de esta maravilla puesto que para eso hay cientos de libros y guías. Eso sí, al entrar a este complejo de edificios te transportas a otros mundos y otros tiempos percibiendo gran cantidad de nuevas sensaciones. Frescor, gran belleza, silencio, olores, misticismo… Bien lo saben los productores de Juegos de Tronos. Qué gran cultura la que construía estas maravillas.

Al salir volvimos a pasear por el Barrio de Santa Cruz, en esta ocasión a la luz del atardecer. Me impresiona esta zona. Destacar la calle del Agua, las plazas de Alfaro, de Santa Cruz, de los Refinadores y la Iglesia de Santa Maria la Blanca, pero sobretodo callejead bien este barrio único.

Para cenar nos fuimos cerca de nuestro apartamento; en concreto queríamos probar “El patio de San Eloy”, una cadena de bares tradicionales de Sevilla, pero todas las mesas estaban ocupadas. Un señor que nos observó decidió coger su consumición e irse a la barra y cedernos su mesa. No estamos acostumbrados a estos gestos, nos sorprendió y nos encantó ¿Será típico en Sevilla?

Miércoles 5 de agosto

Nos vamos de Sevilla. Esa gran red de calles tortuosas con un trazado desordenado de edificios de 2 o 3 plantas, de fachadas blancas con grandes y coloridos marcos que realzan puertas y ventanas protegidas por retorcida rejería.

Esa gran ciudad que te va regalando bellísimos rincones donde la vista se alegra por los colores albero, sangre o azulones en contraste con el blanco intenso, o te sorprendes por esos árboles creando bellos juegos de sombras, o bien esas miradas de imágenes religiosas de azulejería que te vigilan desde sus muros.

Realmente es una ciudad con magia. Pero la magia es muy delicada. Esperemos que se sepa conservar tal cual.

De camino a Cádiz se pasa por Jerez de la Frontera por lo que aprovechamos para visitar las Bodegas Lustao. Estas bodegas tienen más de un siglo de vida y en 1990 pasaron a la familia Caballero (recordáis el estribillo «Caballero, caballero, Ponche Caballero ) y que tiene una vinculación especial con mi familia. A las 11,30 empezamos la visita. Para la primera explicación ya te introducen en una de las naves en las que se guardan las botas, o barricas, impresionante las dimensiones de las naves. Auténticas catedrales del vino. Nos fueron pasando a diferentes naves y en cada una nos explicaron el proceso de creación de los tipos de vinos que se producen en esta importante zona vinícola. En concreto nos hablaron sobre los vinos amontillados, finos, palo cortados, olorosos, cream, vermuts. Por supuesto llevas tu copa y vas catándolos todos. Un mundo interesante y que forma parte de esta tierra.

Al salir nos fuimos al centro de Jerez, comimos algo y después nos paseamos por la ciudad: pleno agosto, hora de la siesta, la digestión, la visita a la bodega y sus catas… no era el mejor momento para visitar Jerez. Habrá que volver. Nos vamos hacia Cádiz, pero a pocos kilómetros hacemos una parada en La Cartuja de Jerez. Estaba cerrada, pero pudimos ver el esplendor decorativo del exterior. Imprescindible parada.

CÁDIZ

Llegamos a media tarde. Aparcamos en el aparcamiento de la plaza de San Antonio y enseguida llegamos a nuestro apartamento.

Lo contratamos por Airbnb. En la calle Ancha esquina con la calle Sagasta, un lugar peatonal con mucho movimiento. El apartamento estaba muy bien acondicionado, totalmente reformado y muy cómodo, pero su estupenda ubicación supone también cierto ruido en el interior. Por otro lado, al ser una primera planta y con las calles tan estrechas teníamos cierta sensación de encajonamiento.

Una vez alojados nos fuimos a pasear.

La parte antigua de Cádiz me sorprendió mucho. Es una ciudad toda rodeada por mar y por otro lado no tiene mucho que ver con la imagen más popular de las ciudades andaluzas. Aunque su fundación como ciudad es de las más antiguas de Europa. Originalmente es un asentamiento fenicio y se llamaba Gadir y luego, cuando pasó a ser parte del imperio romano, se llamó Gades, por eso a la gente que vive en Cádiz se les llama gaditanos. La mayor parte de los edificios actuales son del s.XVIII y posteriores. Eso hace que su trazado sea mucho más racional y sus calles prolongadas y rectas. Los edificios de 3 alturas, con sus muros bien alineados y sin retranqueos, y casi todas las fachadas cubiertas por bellos miradores acristalados y enrejados. Las calles son estrechas para conseguir mayor umbría. Es una ciudad muy ordenada y fácil de pasear.

Fuimos dejándonos llevar por el movimiento de la gente para llegar hasta los puntos que queríamos visitar: zona del Mercado, Catedral (parte barroca y parte neoclásica que tardó 116 años en ser construida), Teatro romano (sorprendente este teatro tan metido en plena ciudad) y por último nos fuimos a ver la playa de La Caleta y el atardecer.

Para cenar nos fuimos al Barrio La Viña, un barrio muy popular en donde está la encantadora calle Virgen de la Palma, que está llena de terrazas y gente. Esta calle queda presidida desde un lado por la Iglesia que da nombre a la calle. Ahí probamos las tortitas de camarones.

Jueves  6 de agosto

Hoy tocaba pasear con detalle el Norte de la Tacita de Plata. Empezamos por las bellas y elegantes plazas de San Antonio (la del aparcamiento), plaza de la Mina, plaza de San Francisco, con dos librerías de viejo, la plaza España, con su original conjunto de torres y el monumento a la Constitución de 1812. Además hicimos el recorrido al borde del océano. En este recorrido te adentras en el Parque Genovés, en donde destacan inmensos ficus, además de otros muchos curiosos árboles, y luego al Baluarte de la Candelaria, un muro defensivo que te ofrece una fresca y magnífica vista al inmenso azul.

En general un paseo muy señorial, refrescante y agradable. Hay que destacar que la ciudad está muy limpia y muy cuidada.

Después nos fuimos a visitar la Torre Tavira. La entrada cuesta 7€. Desde lo alto tienes una vista de toda la ciudad. Sorprende la gran cantidad de torres que hay distribuidas por toda la ciudad. Estas torres pertenecían a ricos comerciantes y las hicieron construir para divisar la llegada de los barcos provenientes de las Américas y cargados de riquezas.

Muy cerca de esta torre está la plaza de la Flores y el interesantísimo Mercado, especialmente la parte de los pescados. Aquí aprovechamos para comprar productos de la zona: queso de oveja payoya, atún, aceitunas con sabor a berenjena, pan de pueblo… En general precios bajísimos y calidad y sabor altísimos. Con lo que compramos nos fuimos a comer al apartamento. En este aspecto hay que valorar la ventaja que supone contratar un apartamento en lugar de una habitación de hotel puesto que te permite cocinar y comer alrededor de una mesa como si estuvieras en tu casa.

Por la tarde y tras una buena siesta y robarle unas horas de calor al día nos fuimos a dar una vuelta con el coche por la parte no monumental de la ciudad, la zona de la playa de la Victoria, una gran playa con altas torres de apartamentos. Seguro que es una estupenda zona donde vivir, pero poco que ver para los turistas. Después nos fuimos a La Caleta, aparcamos justo enfrente, y nos fuimos a dar un baño en el océano y otro baño en el ambiente de esta playa. Lo cierto es que es un auténtico lujo tener una playa en plena ciudad, esto hace que la playa tenga un ambiente muy familia: amplias familias jugando a las cartas, grupos de maduras señoras cantando, jóvenes semiocultos por la estructura del antiguo balneario… todo muy popular. Tras los baños dimos un paseo por una lengua de tierra que llega hasta el Castillo de San Sebastián. Gente pescando, jóvenes tirándose al mar desde lo alto del paseo, parejas en clímax romántico, y muchos paseantes disfrutando del viento fresco y el bello atardecer. El paseo por aquí después del baño viendo el atardecer fue uno de los mejores recuerdos del viaje. Hacia las 21 horas tomamos el coche y volvimos a nuestra plaza reservada en el aparcamiento de la plaza de S. Antonio. Al llegar a la plaza había una larga fila de coches esperando a que se quedaran libres plazas, pero esta fila bloqueaba la entrada a toda la gente. Tuvimos que esperar una eterna hora. No podíamos creer la situación; preguntamos y nos dijeron que ocurre con frecuencia. Por lo tanto mucha ATENCIÖN: evitad al máximo el uso del coche porque además de este problema, la conducción es muy difícil por la estrechez de las calles y porque además para llegar a un lugar que puede estar a 100 metros tienes que dar una vuelta de 3 kilómetros. Esto nos ocurrió a nosotros. Por lo tanto aparca el coche y no lo toques hasta la despedida. La ciudad antigua se puede conocer perfectamente andando y la parte nueva… pues prescindes de ella.

Esa noche nos fuimos a cenar al Mesón Cumbres Mayores, del que teníamos referencias. Qué buenas tapas y qué trato tan bueno y simpático (aunque era lo habitual, nos seguía sorprendiendo).

Viernes 7 de agosto

Desayunamos en una pequeña plaza que hay en el Oratorio de San Felipe Neri, la sede de las Cortes que elaboró la Primera Constitución. Tras un estupendo y barato desayuno de molletes con jamón y en un bello rincón de la ciudad volvimos al apartamento, recogimos y nos fuimos a nuestro siguiente destino: Setenil de las Bodegas.

Al llegar nos tomamos unos cucuruchos de jamón y chicharrones mientras nos refrescábamos para dar una vuelta por el pueblo. Setenil es de una majestuosidad increíble. Las casas se construyen en los huecos que dejan las rocas verticales; no sé si me atrevería a vivir allí.

El recorrido de Cádiz a Ronda es de 1h y 40’; se pasa por pueblos que desde la carretera tienen un aspecto precioso. Nos quedamos con las ganas de adentrarnos en estos pueblos y disfrutarlos, pero no se puede abarcar todo; hay que encontrar un equilibrio entre conocer el máximo de sitios sin caer en una locura turística enervante. Cada cual tiene que encontrar ese punto y en nuestro punto no cabían más paradas. Pero con más días disponibles seguro que merecen la pena. En concreto nos llamaron la atención los pueblos Arcos de la Frontera, Zahara de la Sierra y Olvera; se veían de lejos, y por su blancura y ubicación deben ser dignos de visitar. Igualmente vimos grandes masas de agua, suponemos que embalses, y grandes extensiones de olivos. En general el paisaje es muy bonito.

Ronda

Llegamos a Ronda a media tarde. Aparcamos el coche en zona pública y nos instalamos en el Hotel Don Miguel. Probablemente una de las mejores ubicaciones para un hotel en el que haya estado. Impresionante. Por supuesto merece la pena pagar un poco más por tener ventana o terraza al tajo. De lo contrario, tiene varias terrazas del restaurante y bar que son espectaculares.

Una pequeña explicación. Hace millones de años se produjo el choque de las placas europea y africana. Emergió del mar el terreno en el que se asienta Ronda, junto a buena parte del sur de la península, con un relieve muy irregular. Luego el discreto y paciente río Guadalevín con su trabajo prolongado va abriendo una brecha cada vez más profunda. Llegan los humanos y se instalan en los bordes de este territorio elevado. Y deciden unir los bordes de la brecha del río por varios puentes… El caso es que la conjunción de la naturaleza y los humanos crea uno de los pueblos más impresionantes de la impresionante España. Ronda desparrama sus casonas, palacios e iglesias por esas cuestas creando estampas únicas.

Pues como iba diciendo, una vez instalados nos fuimos al primer paseo a media tarde. Aquí os dejo el recorrido.

Una bajada y una subida únicas donde se manifiesta la fuerza  de la naturaleza y la belleza de la creacción los humanos.

Para cenar nos fuimos a la Plaza del Ayuntamiento y después, ya de noche, hicimos otro paseo. Así como la plaza del ayuntamiento estaba llena de gente, este recorrido  lo hicimos en casi total soledad, lo que le daba un misterio y magia únicas. Encantador.

Sábado 8 de agosto

Tras desayunar nos fuimos a la Cueva del Gato, un paraje a 15 kilómetros de Ronda. Aquí hay una cueva de la que mana un gran torrente de agua tan cristalina como fría creando unas cascadas y una gran poza preciosa. Con gran esfuerzo, valentía y pensando en cuánto tiempo tardaba una persona en congelarse, me di un baño. Según pasaban los minutos aquello se iba llenando de más y más gente. Un precioso lugar para picnic y además era sábado. No era nuestro plan por lo que improvisamos una excursión a Marbella, que está a una hora en coche.

El recorrido hasta llegar a la costa es muy montañoso y bonito, a la vez que de arriesgada conducción. A un lado dejas el Parque Natural de la Sierra de Nieves y más adelante y al otro lado vas observando el Paraje Natural de Los Reales de Sierra Bermeja. Nos sorprendió mucho el manto verde que lo cubre casi absolutamente todo. Según te vas acercando a la playa se van multiplicando las casas o chalets, así como va aumentando el nivel de estas viviendas. Algunas de ellas son tan ostentosas que el nivel de envidia queda sobrepasado para dar lugar a sensaciones malignas. Es la zona de Benahavís, el vecindario más lujoso de España, según algunos medios.

Paramos en Puerto Banús. Muchos yates, veleros y catamaranes para turistas además de tiendas con las mejores marcas del mundo (o quizá habría que decir las más caras). A la salida nos encontramos con una exhibición de cochazos; aproximadamente 50 coches que iban dando vueltas por el puerto. Predominaban los Ferrari, pero había de otras marcas como Mclaren, Maserati, Aston Martin…. Pero creo que el rasgo común a todos ellos es ser de los coches más caros del mundo.

Después de una vuelta completa por el paseo del puerto ya no hay mucho más que ver. Eso sí, te das cuenta de lo pobre que eres con respecto a algunos y de la capacidad de convencerte de que el dinero no es lo más importante. Esto último es sólo un intento, necesitas unas horas hasta que se te pasa el complejo.

Después nos fuimos hasta el casco antiguo de Marbella. Tìpico pueblo andaluz, cuidado al máximo y ocupado por restaurantes. Muy bonita imagen pero un ambiente muy turístico. No obstante hay que verlo. De allí fuimos andando 5 minutos hasta la playa. Atravesamos por un paseo con esculturas de Dalí. Y directos al agua. Una playa muy buena pero no mejor que la de Castellón (no es amor a lo mío, es pura objetividad). A primera hora de la tarde volvimos para Ronda.

Por la tarde dimos un paseo hasta el Hotel Reina Victoria, en donde se alojó Rilke, importante poeta austriaco (lo he tenido que mirar) y por todo el borde del desnivel pasando por la Alameda y la bella Plaza de Toros. Esta plaza es una de las más antiguas de España, Francisco Rivera es su empresario y en la puerta principal se pueden ver las estatuas de su abuelo y bisabuelo. Siguiendo el paseo se llega a otro parque, después al Mirador del Coño (es lo primero que se dice cuando te asomas. Qué salaos…), El Parador y El Puente Nuevo.

Llegó la hora de la cena, pero puesto que en Marbella comimos en la zona de los turistas, nos pusieron una pizza tamaño alemán. En conclusión que llegó la noche y no habíamos acabado todavía la digestión. No hubo cena. Un paseo nocturno de despedida y a dormir.

Domingo 9 de agosto

Hoy tenemos las entradas para El Caminito del Rey. En principio eran para las 13,30 pero debido al calor extremo nos enviaron un mensaje avisándonos de que se adelantaba la visita una hora. Desayunamos con tranquilidad y tras una hora llegamos a la zona.

Aquí tenemos que hacer una reseña importante de todos los errores que nos encontramos en cuanto a la organización general para esta visita:

1. Yendo desde Ronda no vimos ningún cartel que indicara la dirección hacia “Caminito del Rey”. Siendo en estos momentos un lugar tan popular  y de obligada visita para los turistas, esta ausencia nos hizo pensar que quizá íbamos por mal camino.

2. Al llegar a la zona no sabes exactamente dónde tienes que aparcar. Eran las 11,30 y vimos una fila de coches aparcados a lo largo de la carretera por la que habíamos llegado. Continuamos por ella hasta que después de mucha distancia se acababa la fila de coches. Pudimos aparcar.

3. En ese recorrido intentando aparcar vimos dos túneles, ambos con letreros de Caminito del Rey, uno indicaba que estaba a 2.7 kilómetros y el otro túnel a 1,5 kilómetros. Tuvimos que buscar un bar en donde poder preguntar por dónde debíamos ir. Por el camino más corto. Llegamos sin problema y puntualmente empezó la visita (luego la cuento).

4. Nosotros hicimos la visita con guía. Cuando ésta nos dejó (pasado el impresionante puente sobre el vacío) no nos avisó que nos quedaba más de media hora andando para llegar hasta la parada del autobús que nos devolvía al inicio del paseo y donde habíamos dejado el coche. Esta media hora se nos hizo eterna. Es cierto que nosotros podríamos haber hecho los cálculos de la distancia total y de lo que habíamos recorrido. Pero creo que es más oportuno que la guía te avise.

5. Al comprar la entrada del Caminito compramos también el autobús de vuelta. En varios sitios avisan de  que los autobuses salen a las horas en punto y a las medias. Corrimos un poco para llegar a las 15h. Llegamos minutos antes, pero como el autobús se había llenado salió antes de la hora. Teníamos que esperar hasta las 15,30. Insisto que la información dice que sale a las horas en punto y a las medias. 

6. Nos enfadamos un poco, puesto que habíamos corrido para ser puntuales, y  fuimos a la caseta de venta de tiques para el bus a quejarnos. La pobre chica se encogió de hombros. Eso sí, nos dijo. -“Tenéis que validar vuestros billete”. -“¿Queeeeeeé? Si lo compramos hace  meses….” -“Da igual, lo pone en los carteles” y se encoge de hombros. Lo validamos y esperamos a las 15.30. En esta media y calurosa hora pudimos comprobar que había  gente que no había comprado el billete del bus y que se habían dejado la cartera en el coche. Solo les quedaban dos soluciones: volver andando hasta el coche 9 kilómetros, o humillarte y mendigar dinero para comprar los billetes. Cuestan 1.5 euros y la gente enseguida ofrece el dinero. Pero la vergüenza nadie se la quita. Y yo me pregunto ¿Cómo se puede dejar la compra del billete a la voluntariedad? Necesariamente hay que volver en autobús, por lo que tendrían que incluir en la entrada del Caminito la vuelta en el bus. Aunque encarezcan ese dinero en la entrada.

7. Y para acabar lo peor. Hacia las 15,20 llegó el bus. Se había montado una larga fila. Nosotros entramos de los primeros. Hacia las 15,25, cuando el bus ya estaba lleno, llegó un grupo de turistas extranjeros con su tiquet validado. El conductor les dice que no pueden entrar puesto que ya está lleno y todos los pasajeros tienen que ir sentados. Los turistas alucinan. Explican que estaban a las 15 h. y que el autobús ya se había ido. La chica “que se encoge de hombros” les había dicho que estuvieran a las 15,30 para tomar el siguiente. Nadie les dijo que hubiera plazas limitadas, ni que tuvieran que hacer fila. Simplemente que estuvieran a las 15,30. Así lo hicieron. Ante esta situación preguntan qué pueden hacer y el conductor les dice que pueden tomar el siguiente que será a las 17,30. ¡¡¡Dos horas de espera!!! Es cierto que el conductor les dijo que intentaría ayudarles con el problema pero como un gran favor.  Sentimos muchísima vergüenza. Es un cúmulo de circunstancias que se pueden evitar perfectamente con un pequeño esfuerzo desde la Junta de Andalucía. Estas situaciones dan una imagen malísima.

Independientemente de todo esto El Caminito del Rey es majestuoso. Es un paisaje que bien podría ser de Parque Nacional. Espacio muy amplio, con mucha vegetación y fauna. Unas rocas que se rompen y abren formando una garganta con una media de 100 metros de altura. Un río en ocasiones tranquilo en ocasiones muy alborotado que te va acompañando. Pero lo mejor es la perspectiva para ver este espacio natural. En pocos sitios puedes  ir tocando la verticalidad de esas enormes paredes, sentir la grandeza de la naturaleza frente a tu pequeñez y debilidad. Realmente es un capricho humano el poder integrarte de esta manera en este paisaje. Además, y a pesar de la dificultad del espacio, las pasarelas dan una seguridad que casi vencen de forma plena las sensaciones de vértigo. El paisaje no es único, pero la forma de vivirlo Sí.

Hacia las 16 horas tomamos el coche.

CÓRDOBA

Tras poco menos de dos horas llegamos a Córdoba. Teníamos un apartamento reservado por Airbnb en la calle Alfonso XIII, pegado al Ayuntamiento. Dejamos el equipaje en el apartamento y luego fuimos a aparcar el coche.

El apartamento estaba en un edificio de aproximadamente 40 o 50 años con reformas realizadas y con todo lo que necesitábamos. A nuestra disposición teníamos la azotea del edificio con mesas y sillas para estar e incluso una ducha pero era muy fuerte el calor como para poder estar allí. 

Tras instalarnos fuimos a encontrarnos con el nuevo destino. Domingo, 19 horas, pronóstico de Córdoba de 44 grados: ciudad desolada.

En este viaje sabíamos que de forma general nos íbamos a encontrar las ciudades  con muy poco ambiente; pero hasta Córdoba no lamentamos esta situación. La ciudad estaba completamente vacía, además la luz y el calor eran muy fuertes. Quizá teníamos que haber salido más tarde. Pero aunque no eran las mejores circunstancias Córdoba nos ofreció todo su encanto.

Es una ciudad  donde el blanco de las fachadas se lleva casi todo el protagonismo. El uso de otros colores para decorar las fachadas se reduce mucho. Aquí la altura de las viviendas se reduce con respecto a Sevilla. Eso sí, el trazado de las calles vuelve a ser una maravillosa locura que esconde múltiples pequeñas plazas con gran cantidad de coquetas fuentes. Además el pavimento suele ser de piedras de río haciendo dibujos. En general y con respecto a Sevilla, Córdoba es más austera, más sobria, pero con la misma  magia y embrujo.

El caso es que para estrenarnos empezamos a callejear en dirección a la plaza del Potro (esta plaza aparece mencionada en El Quijote). En esta plaza está el Centro Flamenco Fosforito donde además de un pequeño museo de Flamenco suele haber cortos y estupendos espectáculos gratuitos. Como ya preveíamos estaba cerrado. Bueno… la plaza es otro espectáculo; forma alargada, en un extremo una tradicional fuente de pilón, todas las fachadas blancas con algún detalle de color y una gran fachada de piedra que acoge el Museo Romero de Torres.

Seguimos directos hasta el paseo paralelo al río. Luego llegamos a la Mezquita para rodearla; lo cierto es que desde fuera y a nivel de calle el edificio no llama mucho la atención si no fuera porque sabemos bien el tesoro que es. Es cierto que abarca una gran superficie rectangular delimitada por altos muros acabados en unas “almenas” decorativas, alguna torre, y lo que sí son muy especiales son las puertas musulmanas con esos bellísimos arcos. Hoy solo tocaba por fuera.

Después ya nos adentramos en la Judería. La misma soledad callejera que líneas arriba lamentaba, en este sitio tuve que agradecerla porque fue una inmersión plena en otra época. Se respira la esencia de la civilización que vivió allí durante siglos. Calles estrechísimas, bellos dibujos de cantos rodados en el pavimento, fachadas blancas luciendo ventanales o balcones con rejas y por supuesto muchas macetas que decoran y alegran las calles y el alma de quién por allí pasa.

Para cenar nos sentamos frente a las murallas en su lado exterior, precioso lugar.

Lunes 10 de agosto

Tras desayunar nos vamos a pasear por la zona que está al norte de la Plaza del Ayuntamiento (donde están los restos de El Templo Romano). Lo primero que vemos, que está muy cerca de nuestro apartamento, es la plaza de Capuchinos en donde está la escultura de El Cristo de los Faroles. Es una plaza rectangular bastante alargada surcada por amplios y uniformes muros de edificios religiosos. Una plaza muy sobria y sencilla; sin embargo me sobrecoge. El caso es que me impresiona sentir tanta belleza con tan poco. Emocionante.

Para esta plaza solo hay dos acceso, entramos por uno y salimos por el otro. Al salir nos encontramos con unas bellísimas escaleras con una fuente. Desde allí nos fuimos al Palacio de Viana. En nuestro callejear nos vamos desviando guiados por las torres de iglesias que se dejan ver. Siempre son la parte más visible de tranquilos, recogidos y bellos rincones: plaza de Santa Marina, plaza San Agustín, plaza San Lorenzo… Entre estas plazas tradicionales recorremos cuidadísimas calles tradicionales; aparecen algunas esculturas, como la de Manolete, el torero (y no puedes evitar cantar «Manolete, Manolete, si no sabes torear pa’ que te metes») y muchas fuentes. En general un conjunto muy armónico que conserva la esencia de la ciudad.

Tras visitar esta zona norte, nos dirigimos hacia el sur. Pasamos por plaza del Realejo, aquí ya entramos en una zona más comercial y con más vida, pero lleno de lugares muy bonitos y evocadores: plaza Poeta Juan Bernier, plaza San Rafael, plaza de la Magdalena… y llegamos a la plaza de la Corredera. Es una plaza muy curiosa en Andalucía. Recuerda las plazas mayores de Madrid o Salamanca. Es una gran plaza rectangular del S. XVII, casi toda ella uniforme salvo en la mitad de uno de los lados que mantuvieron dos edificios anteriores, de tal forma que casi todo el perímetro está ocupado por una construcción de cuatro alturas, un soportal corrido con arcos de medio punto y usando el blanco y el color teja como colores de la plaza. Aunque la plaza es bonita, me dio cierta sensación de dejadez y rompe mucho con el estilo característico de Córdoba. No obstante, esto también es Córdoba y por supuesto hay que verla.

Después nos fuimos a la zona céntrica de Córdoba, la plaza de las Tendillas, gran y señorial plaza de inicios del s.XX y alrededores. Es la zona de mayor vitalidad de Córdoba, con calles peatonales llenas de tiendas, bares y restaurantes. Después de dedicarle un rato de “compras” nos fuimos al Mercado de la Victoria, situado en un alargado parque que queda al oeste del casco antiguo. Es una estructura de metal pequeña. Actualmente está llena de puestos con productos “gourmet” para consumir allí mismo, aunque también hay venta para llevar. El caso es que la estructura no se puede percibir, por fuera por los árboles y por dentro por los puestos que impiden una visión general. Además no tiene el típico ambiente de Mercado popular.  Bueno… no supone mucho tiempo la visita y seguro que por las tardes tiene un ambiente de copeo. Al estar aquí aprovechamos para recorrer el parque hacia el sur. Hacia la mitad de esta superficie verde hay un punto maravilloso: por un lado está la Puerta de Almodóvar, por cuyo hueco se adivina la judería, se ve la Muralla con sus almenas acabadas en pirámides, una fuente que vierte su chorro en un alargado estanque, los cipreses… precioso lugar. Por la tarde-noche volvimos para verlo con la luz de la noche.

Para comer, compramos cosas de la tierra y nos fuimos al apartamento.

Tras un breve descanso nos fuimos a ver La Mezquita. Este monumento suele aparecer siempre en los libros de texto en el tema de la llegada de los musulmanes a la Península Ibérica. Esto, unido a que por fuera no tiene nada especial y al calor que hacía, hizo que entrara sin mucho entusiasmo. Pero al entrar y verme inmersa en ese inmenso bosque de columnas y arcos, de una altura que no imaginaba me dejó fascinada. No es bello, es brutal. No puedo explicarlo. Tuve el deseo de cerrar los ojos y vivirlo con todos los sentidos. Una suerte llegar a tener esas sensaciones tan fuertes.

Después del momento de placer que supuso la Mezquita fuimos a recrearnos de nuevo por la judería con un gran y detallado paseo y por el Barrio de San Basilio (no estoy segura de si este barrio forma parte de la judería o no. No obstante es el barrio donde se concentran “los patios cordobeses”). Destacar el Puente Romano, tanto las vistas que hay a Córdoba desde el otro lado del Guadalquivir, como el ambiente vivo pero relajado que había por todo el puente.

Para acabar nuestra visita a Cordoba y  Andalucia escogimos un bonito y tradicional rincon para disfrutar de una cena con los alimentos más característicos de esta tierra:

  • Salmorejo
  • Aceitunas con sabor a berenjenas
  • Berenjenas fritas con miel
  • Pescado adobado frito
  • Flamenquines

Qué bueno y qué andaluz.

Según hemos ido paseando por Córdoba me ha sorprendido la gran cantidad de referencias a personajes históricos. Por lo tanto voy a hacer un glosario de los más destacables.

  • Abderraman. Hubo tres. Pertenecen a la dinastía de los Omeyas. El tercero fue el que dio el mayor esplendor a Córdoba.
  • Maimonides, filósofo y médico judio.
  • Averroes, filósofo y médico musulman.
  • Séneca, Filósofo hispano romano.
  • El Gran Capitán, crea para los Reyes Católicos el primer ejército organizado.
  • Julio Romero de Torres, pintor del siglo XIX y XX. Destacó por sus cuadros de la “mujer morena” española. Uno de los billetes más populares antes del euro estaba dedicado a él.
  • Gongora. Me niego a explicar que es un escritor del Siglo de Oro…
  • Manolete. Torero que murió en una corrida.

Martes 11 de agosto

Decidimos ir a una cafetería a desayunar que habíamos visto el día anterior con mucho ambiente y con una pinta muy buena. Anticiparon su apertura por nuestra presencia. Después del desayuno y dando un pequeño paseo recogimos el apartamento y fuimos a por el coche. Con tranquilidad nos fuimos dirección a Manzanares que está más o menos a mitad de camino de Castellón. Hicimos una parada en Bailén, Jaén, para comprar cerámica. Recomiendo este municipio de gran tradición en el oficio de la alfarería. Eso sí, debes dejar algo de hueco en el coche porque, te aviso, te volverás loco comprando.

Después de esta pequeña parada y algo más cargados nos fuimos hacia Manzanares y desde el coche reservamos las habitaciones en El Parador.

Al llegar, casi sin tiempo de mirar la habitación o sacar algo de ropa de la maleta, nos fuimos directos a la gran piscina del parador. Fue un rato necesario y refrescante que nos ayudó a recargar pilas para la tarde. Fuimos a comer a un restaurante que nos aconsejó una trabajadora del Parador y razón no le faltaba, qué delicia.

Tras un descanso nos fuimos a dar una vuelta por Manzanares y hacia el final del recorrido empezó a tronar y llover por lo que tuvimos que cancelar los planes de ir a Almagro a cenar y nos volvimos al Parador. Pasamos un agradable rato en los sofás de la cafetería y tras cenar nos fuimos a descansar.

Miércoles 12 de agosto

Último despertar de las vacaciones, tocaba volver a casa. Tras desayunar hicimos el check-out y nos fuimos dirección Castellón.

CONCLUSIONES

El viaje por esta parte de Andalucía supone adentrarse en una tierra con una idiosincrasia única. Es una tierra que desprende magia y embrujo. Voy a intentar concretar:

1.- Como en cualquier parte del mundo las edificaciones envejecen, esto supone que en muchas ocasiones hay que tirar la casa antigua y construir una nueva. Lo habitual suele ser el hacer estas nuevas construcciones teniendo en cuenta criterios pragmáticos. Sin embargo en Andalucía se construyen manteniendo los típicos rasgos de las casas típicas y tradicionales. Eso hace que cualquier municipio mantenga una uniformidad que realza los elementos más bellos de la ciudad.

2.- La globalización ha llegado a todas las ciudades occidentales del mundo de tal forma que Sierpes, Preciados, La Puerta del Angel, Time Square, Oxford Street… tienen una serie común de franquicias que te hacen perder la noción de dónde estás. Sin embargo, en Andalucía sigue habiendo una gran cantidad de establecimientos tradicionales tanto en sus locales como en sus productos de venta.

Pero son “malos tiempos para la lírica”; esperemos que los ayuntamientos realicen serios apoyos a estos establecimientos que claramente dan esencia a las ciudades y a sus paseos (creo que Barcelona y París ya hace tiempo que tienen estos programas). Bueno… los ayuntamientos y los ciudadanos, que tenemos el papel más importante para que estos establecimientos sobrevivan.

3.- Siguiendo con su respeto a las tradiciones hay que destacar la forma de vivir la religiosidad. Creo que es una tierra que vive con intensidad todo y especialmente sus manifestaciones religiosas (otro reflejo de esta intensidad es el Flamenco). Es sobrecogedor entrar a las iglesias y poder ver el fervor y respeto que existe por parte de gente de muy diferentes edades.

4.- Tengo la impresión de que los andaluces son realmente guapos. No sé si soy muy objetiva, pero además de verlos guapos, es gente que cuida mucho su forma de vestir.

5.- Y lo que es más incuestionable es que el trato que te ofrecen los andaluces es realmente maravilloso. Son de una gran simpatía y agradabilidad. No digo que sean mejores o peores, pero lo que sí es cierto es que cualquier instante cotidiano, de rutina, lo saben transformar en momentos de un encanto arrebatador.

¡Hasta pronto, Andalucía!

Donde quiera que vayas, ve con todo tu corazón.

Confucio

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Viaje al Sudeste Asiático: Kuala Lumpur, Islas Perhentian y Singapur

Bienvenidos al Vuelo, hoy nos ponemos rumbo al Sudeste Asiático.

Este verano queríamos un viaje en el que combináramos un poco lo étnico y lo auténtico mezclado con cierto vanguardismo. Tras rastrear mucho el precio de los vuelos y en general el coste de la vida de los destinos, Malasia y Singapur cubrían estos planteamientos.

Además en cuanto a los alojamientos comprobamos que por Airbnb había una enorme y buenísima oferta. Despegamos.

Antes de cada aventura, desde hace ya muchos años, siempre contratamos nuestro seguro de viaje con IATI. Nos da tranquilidad saber que, ante cualquier imprevisto, estamos cubiertos y podemos disfrutar al máximo sin preocupaciones.

Y lo mejor es que gracias a vosotros, nos han dado un 5% de descuento si reservas tu seguro desde este enlace

01 de Agosto​ 2018  

Vuelo  Valencia – Amsterdam – Kuala Lumpur. Llegada día 2 de agosto a las 17 horas.

La llegada a los nuevos destinos siempre es una mezcla de muchas sensaciones. Por un lado están los nervios de que llegue todo el equipaje, que no haya problemas en las aduanas, que el transporte del aeropuerto a la ciudad sea fácil, cómodo y sin forcejeos… Demasiadas cosas para que todo vaya fluido y bien. Pero lo conseguimos. Todo sobre ruedas. Estamos en Kuala Lumpur (a partir de ahora KL) ya dentro del taxi respiras profundamente y te dejas llevar por la expectación de la primera imagen que te ofrecerá un país tan exótico como Malasia o Malaysia. Inevitablemente la mente busca el referente visual de KL y enseguida se dejan ver: Las Torres Petronas.

Llegamos a nuestro apartamento y nos enfrentamos a otro momento de gran tensión al comprobar su calidad. Aunque ya habíamos visto muchas fotos y muchas valoraciones nuestra expectación, que ya era muy elevada, se quedó sobradamente cubierta. Fue un momento de espigar bien el cuerpo, te revisas mentalmente sobre qué imagen estarás dando y te pones a interpretar el papel de familia rica en un decorado de lujo exagerado. Qué pedazo de hall, de entrada, qué apartamento, qué bañera, qué cama…. pero lo mejor la piscina en la azotea del  edificio con unas vistas espléndidas de buena parte de la ciudad y de las Torres Petronas.   

Los datos del alojamiento: Apartamento​ DORSETT SUITE. ​R75 Next to Ritz-Carlton 172, Jalan Imbi Dorsett Residences by Home​. Está ubicado en la zona de Bukit Bintang (la zona más aconsejada para los turistas). Nosotros escogimos este alojamiento pero había una gran oferta de sitios de semejantes condiciones.

Tras alojarnos nos fuimos paseando hasta Jalan Alor para cenar. Esta calle está cortada al tráfico y está llena de terrazas en donde comer. Hay una grandísima oferta de comidas donde destacan los pescados y las frutas tropicales. 

Procuramos acabar pronto para estrenar la piscina. Realmente espectacular. Después de un ajetreado día en el que nos recorrimos medio mundo resultó una maravilla tomar un refrescante baño con esas vistas. Con el alma y cuerpo relajados nos fuimos a dormir.

02 de Agosto​ 2018 

Barrio Indio, Central Market y River of Life.

Tras el desayuno en una cafetería, de estilo occidental, cercana al apartamento tomamos el metro hasta el barrio Indio. Paseamos por la calle principal que está decorada con unos arcos de colores, bastantes tiendas, pero nada muy especial que ver y sin ambiente apenas; quizá no era la mejor hora para visitarlo. En todas las guías aparece como una visita aconsejable. De acuerdo, pero no esperéis mucho.

Caminando fuimos hasta Buddhist Maha Vihara, templo sin gran interés. Seguimos caminando hasta el famoso Sri Mahamariaamman templo hindú muy colorista, típico estilo del sur. Bastante más animado y atractivo que el anterior.

Continuamos hasta el Central Market y después a la famosísima y “estupenda” calle de compras Petaling Street, en el barrio chino. Es una calle cubierta por unas planchas semitransparentes sin nada especial y con los objetos que invaden cualquier parte del mundo. Además el trato con la gente es… correcto.

Para acabar, antes de volver al apartamento, fuimos a ver River of Life; allí está situada La Masjid Jasmek Bandaraya, que es una de las mezquitas más antiguas de la ciudad. En este edificio destacan un conjunto de bellas cúpulas y una sucesión de bellos arcos en rojo y blanco; además se ubica en la unión de dos ríos. Es una zona muy bien urbanizada, con calzadas adoquinadas, múltiples chorros de agua, canales con peces, elegantes puentes, muy limpia y cuidada. Una imagen muy muy bonita, nos recordó a Las Vegas. 

En general el día fue muy agradable. Acabamos satisfechos de haber podido ver varios de los lugares más significativos de la ciudad. 

18 h. Vuelta a casa para disfrutar de la piscina y después una buena cena.

03 de Agosto​ 2018 

Torres Petronas, Asy Syakirin Mosque, Ilham Tower y Chow Kit Market.

Desde nuestro apartamento fuimos hasta las Torres Petronas caminando. Es un paseo bastante agradable por la zona nueva de KL. Hay un tramo que se realiza por pasarelas cerradas y elevadas que te permite ir observando cómo se está transformando este barrio. Es evidente el deseo de ostentación y poderío que quieren darle a esta zona, pero cuando nosotros estuvimos estaba todo muy a medio hacer. Hay grandes edificios de diseño actual, alguno de ellos de los mejores arquitectos del mundo, sin embargo las calles estaban a medio hacer. Nos dio la impresión de que las empresas no tienen límites en la construcción de sus edificios pero que el ayuntamiento no tiene esa misma capacidad.

Qué decir de las Torres. Su arquitecto es el argentino César Pelli. Su diseño está inspirado en elementos arquitectónicos islámicos, son realmente bellas y muy impresionantes. En su base hay un amplio jardín muy bien cuidado y con elementos bastante vanguardistas. Durante varios años fue la primera en esa carrera entre ciudades por tener el edificio más alto del mundo. Algunos consideran que esta carrera es ridícula, pero lo cierto es que hay ciudades que han conseguido lanzarse a la popularidad mundial gracias a algún elemento arquitectónico: KL con las Petronas, Taipei con la 101, Dubai con el Burj Khalifa y el caso más significativo, nuestro Bilbao y el Guggemheim.

Tras visitar las Petronas y su base, nos fuimos andando hasta Asy Syakirin Mosque; pero toda la zona estaba de obras por lo que parte del paseo lo tuvimos que hacer entre muros provisionales que limitan el acceso a los peatones. Al entrar te dan ropa para cubrir las partes «impuras» del ser humano. El inmenso patio de columnas es muy equilibrado y fotogénico.

Muy cerca también está Ilham tower, construida por el estudio de Norman Foster. Tiene un ajardinamiento exterior e interior maravilloso, un hall de entrada precioso. Además se puede subir y disfrutar de las vistas panorámicas (gratis). Eso sí, el pequeño paseo para llegar hasta allí es muy desangelado en todos los aspectos.

Tras una comida rápida en nuestro barrio nos fuimos a descansar a la piscina, al gimnasio y a la sauna del edificio del apartamento.

Hacia las 18 horas tomamos un Uber y nos fuimos a visitar el ChowKit Market, un mercado muy popular (no de conocido sino de pueblo) de alimentos que aparece en algunas guías como muy auténtico y solo para los nativos. Probablemente en 20 minutos y por 9,70 RM (2,00€) llegas a este otro mundo. Aquí KL se quita la máscara de modernidad poderosa y se muestra tal cual ha sido siempre.

Cuando llegamos el mercado estaba en plena efervescencia con las voces de las transiciones de compra-venta, con los olores de todo tipo, con su colorido… y en pocos minutos todo se fue apaciguando hasta que la oscuridad de la noche lo cubre todo y da paso a un inmenso ejército de ratas que lo invade de pronto. Es curioso cómo humanos y ratas se respetan sus horarios de tal forma que no se entremezclan. Así lo vivimos nosotros. Y aunque las ratas estaban muy atareadas como para prestarnos atención no quisimos prolongar en exceso nuestra presencia en el mercado y nos fuimos a cenar. Esta zona está en las afueras de KL, es una zona con muchos “restaurantes” sin ninguna pretensión y muy populares; una zona en donde se ve una cara más auténtica de los malayos. Aquí la comida es muy típica, muy barata y servida con mucha amabilidad. Durante al cena los comensales que estaban a nuestro alrededor empezaron a interactuar con nosotros, ayudándonos a seleccionar los mejores platos, preguntándonos por nosotros. Sin duda alguna merece la pena esta visita.

De vuelta a nuestra zona de Bukit Bintang hicimos la turistada de comprar un durian. Para poneros en contexto, es la fruta típica y está prohibida en el transporte público, centro comerciales, hoteles… por su olor tan característico (no ponen la señal de prohibido fumar, ponen la señal de prohibido durian). Solo diremos que la dejamos abierta en el comedor y al día siguiente no podíamos respirar, ¡qué olor más desagradable! Pero hay que hacerlo para comprobar hasta qué punto puede un inocente fruto saber mal y oler peor.

Para acabar el día nos dimos un masaje en los pies. Calidad y precios discretos, a pesar de ello un placer inmenso. 

04 de Agosto​ 2018 

Batu Caves, National Mosque y Forest Eco Park.

Por cercanía y apetencia nos fuimos a desayunar al Mc Donalds. Hacia las 9:30 tomamos un Uber para ir a Batu Caves. En 20 minutos y 16,00 RM (3,30€) llegamos. Estaban restaurando las decoraciones coloreadas de los templos. Para colaborar en estas obras te invitaban a aprovechar tu subida de las escaleras para llevar material, especialmente ladrillos, (curioso que el país que construye las Torres Petronas no tenga un sistema mecánico para llevar el material a la parte superior de las escaleras del Templo). Además toda la subida está llena de monos amenazantes para quitarte especialmente toda la comida que puedas llevar. Al llegar arriba hay una gran cavidad con un templo en la que hay una  gran manifestación de devoción. Además un amable monje me vio y me dijo que me acercara, me bendijo y me puso una pulsera que a día de hoy sigo llevando. También se ven familias muy numerosas y llama la atención que los niños pequeños van totalmente rapados.

Tras pasar unas cuantas horas dejándonos empapar por el ambiente volvimos a tomar un Uber a La National Mosque por 18.10 RM (3,75€). Había una masa de gente que intentaba entrar, a nosotros no nos dejaron. Nos fuimos a nuestro siguiente destino que eran el Forest Eco Park y por supuesto sus pasarelas elevadas. Un paseo agradable. Muy cerca también está la famosa Merdeka Square con su bandera (supuestamente la más grande del mundo). Y decidimos volver otra vez. Aquí fuimos testigos de lo que es un mal urbanismo: para llegar a un punto que estaba a un kilómetro tuvimos que tomar un Uber puesto que había una autopista que era imposible de atravesar a pie. Volvimos a dar un paseo muy agradable por toda esa zona de la gran plaza, la confluencia de los dos ríos con los surtidores de agua, la mezquita… Con eso acabamos nuestro día y nuestra visita a KL.

De nuestra estancia en Malasia lamentamos mucho no haber tenido tiempo para visitar Malaka, Penang y Putrajaya barrio gubernamental de KL, pero teníamos muchas ganas de playas paradisíacas. En Malasia teníamos las opciones de  la costa oeste que en agosto está en época de lluvias y la costa este que está en época seca lo cual no impide que haya breves pero intensas tormentas por las tardes. Allí que nos íbamos. En concreto escogimos las Islas Perhentian.

05 de Agosto​ 2018

Pulau Perhentian Besar. Costa oeste.

El vuelo de Kuala Lumpur a Kota Bharu es cómodo y rápido; salimos a las 13.10 y llegada 14.15 al Sultan Ismail Petra Airport. A la salida del aeropuerto hay una serie de ventanillas que te venden el viaje en taxi y barco para estas islas a un precio muy asequible. Ellos controlan los tiempos; solo hay que decir el hotel, pagar y ellos lo coordinan todo y te llevan.

Escogimos el hotel Samura Beach Chalet en la isla Pulau Perhentian Besar. Habíamos leído que esta isla es más tranquila que la otra. El precio del hotel era muy bajo. Tanto como la calidad del alojamiento. Aquí te das cuenta de que has atravesado medio mundo, gastando dinero en aviones, taxis, barcos y luego por economizar un poco te metes en un sitio incómodo y sobretodo con un personal desagradable sin límites. Además está en una playa que por las tardes, con la bajada de las mareas, resulta casi imposible bañarse puesto que los corales quedan muy superficiales.

A pesar de todo ello sigues estando en un paraíso tropical. Esa misma tarde contratamos las excursiones de los tres días siguientes. Las excursiones se realizan en grupos reducidos y el coste por persona es aproximadamente 40 RM (10€). Por otro lado hay unos botes taxis que van comunicando las diferentes playas por un precio muy económico. Las excursiones se pueden hacer en dos turnos, uno hasta la hora de la comida y el otro después. Nosotros las hicimos por la mañana.

06 de Agosto​ 2018

Tortugas, peces y corales.

Hicimos la excursión en un grupo de 8 personas. La primera parada fue para ver las tortugas gigantes. Había mucha gente y solo pudimos ver una tortuga agobiada por una gran cantidad de turistas, además era una tortuga con una lesión (en la foto se observa bien). No nos gustó en exceso. El resto de la excursión fueron inmersiones en zonas de mil corales y peces. No logro describir la sensación de sumergirte entre tanto coral y peces. Es un derroche de color y vida de una belleza apabullante. Para mí fue el descubrimiento de una nueva forma de la naturaleza, unas nuevas vivencias y un nuevo deseo en mi vida: quiero poder disfrutar de esto a lo largo de ella.

Como estos días en las Islas Perhentian no teníamos lavadora utilicé Anti-Olores StinkFree de la tienda de fisioterapia Cuidebur para hacer desaparecer los malos olores de la maleta.

07 de Agosto de 2018

Excursión privada, playas solitarias y tiburones.

Otra mañana de inmersiones maravillosas, sorprendentes. Los corales varían mucho de unas playas a otras y crean paisajes marinos de un gran colorido y de formas bellísimas. Todo esto además acompañado de muy diferentes tipos de peces, entre ellos los peces payasos, o Nemos, que nos sorprendieron por su diminuto tamaño y sus casitas las anémonas. Otra de las paradas fue para ver tiburones; paran el bote y te dicen que te tires. Sin más. Claro, te quedas fuera de lugar.

+ ¡Cómo me voy a tirar en un lugar donde hay tiburones!

-¡Son tiburones vegetarianos!

+ ¡Ah bueno!

Es el momento de despistarse y hacer tiempo para que los otros se tiren al agua antes y ver qué pasa. Después de estirar el tiempo sobre el bote todo lo que pude tuve que tirarme ¡Ooooh, qué tensión!

Es una zona sin apenas corales ni otros elementos que te llamen la atención. Solo un profundo silencio que te permite sentir las palpitaciones del corazón (elegante forma de decir que estaba acojonada). De hecho se me olvidó meter la GoPro y no iba a volver a por ella, porque si volvía no me tiraba de nuevo.

Entre ese silencio, de pronto, y a cierta distancia, se deja ver el primer tiburón. Qué belleza. Qué parsimonia la suya y qué tensión la mía. Qué emoción. Es una visión fugaz. El tiburón solitario, de aproximadamente un metro, huye de nosotros.

En un rato de 20 minutos volvemos a ver otros 2 solitarios tiburones. Aunque realmente la forma es de tiburón, ni el tamaño ni la actitud ofrecen miedo. A pesar de ello yo lo viví como todo una aventura ¡Cómo somos los turistas!

Esta inmersión no tiene nada que ver con la belleza de los corales y los miles de pececillos, pero la complementan e indudablemente merece con mucho  la pena.

A la vuelta comida, descanso y paseo por el bosque atravesando la isla. En el paseo además de una tubería que recorre el interior de la isla vimos monos y enormes lagartos. El paseo, de alrededor de 40 minutos, resulta agradable y sobretodo al llegar al otro lado de la isla te encuentras con una bellísima playa.

08 de Agosto de 2018

Excursion a Rawa Island.

El tercer día hicimos una excursión por Rawa Island, pequeños islotes deshabitados. Otra vez maravillosos paisajes de corales en mil colores bajo unas aguas maravillosas.

09 de Agosto de 2018

Paseo en kayak y vuelo a Kota Baru.

Este era nuestro último día por lo que por la mañana alquilamos unos kayaks por tres horas para pasear por nuestra playa. Una sensación maravillosa ir viendo con toda la tranquilidad posible los fondos de corales y los peces entretejiéndose entre ellos.

Tras la comida y batidos (hay que decir que hay bastante variedad a precios muy buenos y maravillosos) teníamos que tomar el ferry para ir hasta la zona continental. A punto estuvimos de perderlo, lo que hubiera supuesto que hasta el día siguiente no hubiéramos tenido otro ferry y hubiéramos perdido el vuelo. Todo ello por una mala y desagradable atención del personal de nuestro hotel. Menos mal que el personal del hotel Arwana sí nos ayudó con eficacia y amabilidad.

Aquí acababa nuestra incursión en las playas tropicales; realmente disfrutamos muchísimo, para mí fue descubrir el maravilloso mundo de los corales y los peces. Aunque la costa Este Malaya es la adecuada para los meses de julio y agosto hay que decir que todas las tardes tuvimos tormentas y que de forma general los días fueron de un azul grisáceo lo que quitaba luminosidad al agua y su mundo. Por otro lado queremos destacar la actitud desaprensiva de los turistas que no tenemos ningún reparo en visitar los diferentes lugares. Especialmente sufrí mucho observando cómo muchos turistas mientras hacían snorkel se apoyaban en los corales dañándolos o directamente rompiéndolos (con el tiempo tan prolongado que necesitan para su crecimiento…). Entiendo que se está bastante tiempo en el agua; que se necesitan descansos, pero hay muchas formas de descansar sin machacarlos.

Me despido de los corales y espero volver a verlos muy pronto.

Ya en Kota Baru  pasamos la noche en un hotel. Aquí un pequeño inciso; por fortuna nosotros solemos encontrar siempre algún encanto o gracia a esos sitios que son ignorados o criticados por la gente como lugares desagradables o que no tienen nada que ver. Pues bien, Kota Baru, nos rompió los esquemas. No tiene nada de nada. Ni siquiera en su fealdad tiene encanto ni nada especial. Qué sitio… ni estando en el “mejor hotel” de la zona.

10 de Agosto de 2018

Vuelo a Singapur, y paseo por Merlion Park y Marina Bay.

Salimos de Kota Baru a las 10.00, hicimos escala en KL y a las 14.45 llegamos a Singapur. Fuimos con rapidez al​ Hospedaje​ Luxury 2br puesto que nos dieron una hora de llegada para entregarnos las llaves. El alojamiento lo contratamos por Airbnb. A pesar de nuestra carrera la persona que nos tenía que pasar las llaves apareció con más de una hora de retraso. Fue un hora eterna puesto que no teníamos ninguna forma de contactar. Solo un teléfono al que nadie respondía. Muy mal. Además nos perdieron la maleta y, lo peor, mi tío se intoxicó la noche anterior en el hotel de Kota Baru.

A pesar de todos los males la entrada en el apartamento nos quitó todas las penas: dos piscinas en diferentes alturas, una ellas con amplias vistas a la locura arquitectónica de los edificios de Singapur, el apartamento amplio, con mobiliario novísimo, camas muy cómodas y todo muy bien acondicionado. Posteriormente dimos nuestro primer paseo por el cercano Merlion Park y Marina Bay. Qué aspecto que tiene esto. Qué majestuosidad y qué poderío.

Para cenar nos fuimos al Lau Pa Sat (Telok Ayer Market), es  un antiguo y bonito mercado rehabilitado con múltiples puestos de comidas de muy diferentes tipos, en general de muy buena calidad, a precios muy asequibles y justo en frente de nuestro apartamento.

Los datos del alojamiento: Luxury 2br Business Suite en 50 Robinson Rd, Singapore 068882.

12 de Agosto de 2018

Barrio Hindú, Clarke Quay, Haji Line, Barrio Musulmán y Gardens by the Bay.

La mañana siguiente, tras desayunar nos fuimos hacia el Barrio Hindú. Para llegar hasta allí hay que realizar un paseo muy bonito; atravesamos Clarke Quay, la zona financiera en donde está ubicado el Hotel Raffles, uno de los mejores hoteles del mundo. También pasamos por un barrio universitario, con jóvenes guapos, limpios, educados, jugando, sonriendo… muy de película. Llegamos hasta el a Barrio Hindú, allí vimos varios templos y las típicas calles comerciales; es como un trozo de la India, pero muy limpio y ordenado (no sé si es compatible). Después atravesamos Haji Lane,  la calle de los modernos o hipsters o bohemios y para acabar nos fuimos al Barrio Musulmán, allí vimos La Sultan mosque. Para volver a casa callejeamos un poco y luego tomamos el metro.

A la hora de la comida ya estábamos en nuestro barrio. Buena comida, buen descanso, maravilloso baño en las piscinas y esa tarde paseo por Gardens by the Bay. Es un parque espectacular, es el parque con más derroche y poderío que hemos visto jamás. Después nos fuimos a ver el espectáculo musical de las fuentes que hay en la Bahía.

13 de Agosto de 2018

Chinatown, Marina Bay Sands y Helix Bridge.

El día siguiente empezamos visitando Chinatown, que estaba pegado a nuestro alojamiento. Para el mediodía nos dimos una buena comida en el apartamento, unos buenos baños y además nos trajeron nuestra maleta. Cuántos placeres a la vez. A primera hora de la tarde nos fuimos al Marina Bay Sands (ya sabéis, el hotelazo con la piscinaza) pero había cola para subir y el precio era tan exagerado que decidimos no subir a ver la piscina (el pago solo da derecho a un pequeño espacio restringido). Lo cierto es que esa frustración enseguida se pasa porque toda la parte accesible del hotel junto al centro comercial que hay es tan bonito que te quita todas las penas. Ya en el exterior atravesamos el Helix Bridge y después estuvimos paseando por esa otra orilla de la bahía.

En general no he querido detenerme en las explicaciones de los diferentes sitios de Singapur. Cualquier guía lo hará mejor que yo; pero sí creo que son importantes mis consideraciones. Creo que  hay que partir de los puntos más destacados de la ciudad, (estos sitios aparecen arriba marcados) y por supuesto visitarlos, pero además hay que dejarse llevar por la intuición, el movimiento de la gente, la improvisación y que paseéis mucho por la ciudad… Yo además os aconsejo que os metáis a ver las entradas de los hoteles más importantes, a los recibidores de los edificios grandes, instituciones, a los centros comerciales, bibliotecas, en general a los interiores de los grandes edificios, porque os vais a encontrar unos espacios con diseños de lo más vanguardista que hay por el mundo. Es una ciudad urbanísticamente perfecta. Todo muy limpìo, ordenado, la gente con una actitud muy correcta. Esto mismo hace que los barrios hindú, musulmán y chino puedan parecer un poco artificiales, aunque esa sensación de limpieza compensa esa supuesta falta de autenticidad. Por otro lado los precios de todo son muy elevados, demasiado (incluye el alojamiento, aproximadamente el triple que el de KL, los restaurantes, las compras…). Eso te hace ser en muchos momentos un mero espectador de muchos de los encantos de la ciudad. De hecho habíamos leído que en los días en los que estábamos allí coincidía con un periodo de buenísimas rebajas. Nadaaaaaa. Mentira. Aún con rebajas los precios son muy elevados. Pero a pesar de todos los fallos que se le puedan encontrar, es una ciudad sorprendente, única. El derroche arquitectónico que hay aquí en pocos sitios se puede encontrar; es cierto que al ser una ciudad muy reciente ha podido desarrollarse con toda su riqueza actual y con los medios más avanzados del mundo. Creo que puede ser un modelo de lo que cualquier ciudad desearía ser.

(Aquí es necesaria una reflexión. En el metro pudimos ver una gran cantidad de letreros con las normas de convivencia y las prohibiciones a tener en cuenta: no comer chicle por las calles, tirar basura, fumar, escupir, desnudarte en tu casa si existe la posibilidad de que alguien desde fuera te vea…; pero especialmente nos llamó mucho la atención uno de estos letreros en el que te invitan a llamar a un número de teléfono si eres testigo del incumplimiento de alguna de las reglas. En general unas reglas y un sistema de control que se podrían considerar exclusivas de un sistema dictatorial y represor. Pero como turista lo que observas es un nivel de civismo, de orden, limpieza, etc, que nos generó una gran envidia. Ahora que cada uno saque sus conclusiones).

Con esto acabamos nuestra visita a Singapur. Nos quedamos con ganas de ir a la playa de Sentosa, pero siempre hay algo que sacrificar. No obstante nuestra impresión general de Singapur fue muy positiva, es lugar que indudablemente hay que conocer puesto que está situado en la cabecera de las ciudades más modernas urbanísticamente del mundo.

​14 de Agosto de 2018

Vuelo Singapur – Kuala Lumpur y vuelta a España.

El día siguiente nos tocaba de nuevo empezar el recorrido de medio mundo para volver a casa. Volamos de Singapur a Kuala Lumpur salida 11.40 – llegada 12.40. Allí pasamos la noche en el ​Hotel Grand Boutique 5254 Jalan Gemilang 2 Pusat Perniagaan Gemilang, 4390 (un hotel para hacer películas de miedo, o si salías a la calle mejor ambientar la película en el desierto). Eso sí muy barato y muy cerca del aeropuerto. El día siguiente ya tocaba el gran vuelo y vuelta a casa para pensar en el próximo destino a descubrir.

Como conclusión quiero decir que es un viaje con aspectos muy variados; yo destacaría de KL la posibilidad de sentirte con mucho poderío puesto que todo es bastante asequible, especialmente puedes alojarte en un apartamento de lujo, moverte en taxi, comer en buenos sitios y en general no limitarte en ningún capricho… y por supuesto la ciudad sin ser una gran maravilla ofrece lugares muy interesantes. En cuanto al sentido de ir hasta las Islas Perhentian esto depende de cuánto te guste la playa tropical. A mí sin dudarlo me mereció la pena. Un paraíso. Claro que si no te gustan ni los baños, ni el snorkel, ni los corales, peces… no vengas aquí. Y por último está Singapur; yo creo que todo el mundo tiene una imagen de lo que ofrece Singapur, mucho lujo y una ciudad estudiadísima en todos sus aspectos. Si te gusta el turismo urbanita es imprescindible.

La gente no hace viajes, son los viajes los que hacen a la gente.

John Steinbeck

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Ruta en coche por el oeste Americano

Decidir el lugar para un viaje siempre es un momento de mil dudas. En la decisión de viajar a EEUU había varias circunstancias que no eran muy motivadoras:

  • EEUU sabe vender muy bien todo lo suyo.
  • Es un país al que se le pueden achacar errores importantes
  • Buena parte de lo que íbamos a visitar es muy conocido, por lo que teníamos la sensación de que no íbamos a descubrir nada nuevo.

Sin embargo había otros los motivos que nos llevaron a viajar al Oeste Americano. Para empezar tenemos unos familiares que viven cerca de Los Angeles, en concreto en Redlands, cerca de San Bernardino y además esta zona de USA está cargada de muchísimas referencias de toda la vida: el cine, la música, la política…

El planteamiento general del viaje sería pasar cinco días en Redland y desde allí visitar Los Angeles, luego alquilar un coche y hacer un recorrido de 10 días hasta llegar a San Francisco, en donde devolveríamos el coche y permaneceríamos allí 5 días. Un total de 20 días más los días de desplazamiento; puesto que volamos con las Turkish Airline y teníamos escalas superiores a 8 horas (¿?) la compañía nos proporcionó un hotelazo de 4 estrellas para pasar la noche de forma gratuita (es cierto que para entrar en Turquía tuvimos que pagar por el visado 50 euros por persona); esta circunstancia nos permitió dar un buen paseo por la grandiosa Estambul.

Puesto que los hoteles en algunos sitios son excesivamente caros decidimos llevar tiendas de campaña y sacos. De esta forma pudimos pasar la noche en el interior de  El Gran Cañon, Yosemite N.P. y Monument Valley.

Llegamos a Los Angeles el domingo 24 de julio. Allí estaban María y David que nos recogieron en su inmenso coche. Directamente nos fuimos a casa de Asun y Dan donde nos prepararon una estupenda cena frente a un precioso campo de golf y animado por un par de simpáticos malabaristas. Tras cenar nos llevaron hasta Redlands donde invadiríamos la casa y la vida de María por los siguientes 5 días

Antes de cada aventura, desde hace ya muchos años, siempre contratamos nuestro seguro de viaje con IATI. Nos da tranquilidad saber que, ante cualquier imprevisto, estamos cubiertos y podemos disfrutar al máximo sin preocupaciones.

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A continuación nuestro “diario de viajes” día a día.

Julio y Agosto 2016

1º Día. Los Ángeles: Downtown – Chinatown – Little Tokyo

El despertar resultó duro como consecuencia del cambio horario y el cansancio del vuelo. Pero con todo el entusiasmo del mundo. Tras aproximadamente 1 hora llegamos a:

El Downtown. Es la zona de los edificios más alto de toda la ciudad. En esta zona está el Ayuntamiento de Los Ángeles, un lugar muy filmado y conocido.

Seguidamente, La Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles. Es un enorme y mastodóntico edificio diseñado por Moneo, pero por dentro es un maravilloso espacio de paz y tranquilidad donde la luz adquiere un papel muy bello. Una arquitectura sorprendente

Luego recorrimos la Gran Avenida dónde está el Dorothy Chandler Pavillion, famoso por los orígenes de los Oscars. Al lado está el Walt Disney Concert Hall, de Frank Gehry, que es como una prolongación o anexo del emblemático Guggenheim bilbaíno, quizá menos grandioso, pero más cercano, puesto que puedes pasear por pasillos creados entre los distintos volúmenes del complejo edificio; esto te permite disfrutar mucho de esta gran obra. El magnífico The Broad y algún otro edificio de arquitectura ostentosa. Por esta zona también está el Grand Central Market, que bien vale la pena atravesarlo e incluso tomar algo, aquí se siente un ambiente estupendo, y el edificio Bradbury, en donde se rodaron importantes escenas de Blade Runner. Nosotros estuvimos por toda esta zona hasta primera hora de la tarde que nos fuimos a ver Chinatown, lugar en el que vive una importante y numerosísima comunidad china pero que urbanísticamente no tiene ningún interés y luego nos fuimos a la calle Olvera, lugar que se considera el origen de la ciudad de Los Ángeles. Todo este recorrido nos ocupó casi todo el día y lo hicimos andando. Luego nos fuimos a recoger el coche que lo habíamos dejado en Little Tokyo, dimos una vuelta por esta zona: lo suficiente para comprobar que no ofrece un interés especial.

2º Día. Los Ángeles: Observatorio Griffith – Hollywood – Paseo de la Fama – Rodeo Drive – Santa Mónica

Empezamos el día subiendo con el coche al famoso Observatorio Griffith, lugar en donde se rodó alguna escena de “Rebelde sin causa” como bien queda reflejado en un busto que hay allí dedicado a James Dean, y de La La Land. Desde esta zona se ve el famosísimo letrero de Hollywood y además hay una vista plena de Los Ángeles y su “smoke”. Si no tenéis mucho tiempo es un lugar prescindible. Desde allí fuimos al Paseo de la Fama. Lo más sorprendente de esta zona son las dimensiones tan discretas y chiquitas de todo. La calle es muy normal, el teatro donde se entregan los Oscars no tiene nada especial, el teatro chino es… muy chino. Sin embargo hay un ambiente muy americano, que representa muy bien una parte de este país. Merece la pena. Es un paseo muy agradable y divertido. Hacia el mediodía llegamos a Rodeo Drive. Comimos una hamburguesa buenísima a un precio admisible. Por supuesto hay que recorrer la calle al completo hasta llegar al mítico hotel Four Seasons y pasear por toda la zona. Es una zona de tiendas exclusivas para ricos pero ofrece todo un espectáculo en su bellos escaparates y en las ostentosas actitudes de los compradores. A media tarde nos fuimos a Santa Mónica. Un ambiente de parque de atracciones con imágenes de tiempos pasados muy atractivas. Por supuesto con el letrero del final de la Ruta 66.

3º Día. Los Ángeles: Sunset Strip – Beverly Hills – Bel Air – Venice

Empezamos el día en Sunset Strip, es una zona muy comercial y con una imagen muy americana y que puede representar muy bien esta ciudad. Después dimos una vuelta con el coche por Beverly Hills y Bel Air; para movernos por estas zonas usamos los recorridos aconsejados por algunas guías o encontrados por Intenet. Estas zonas además de estar muy bien cuidadas trasmiten un poderío y fastuosidad proporcional a la envidia que provocan. Qué poderío. Aunque la envidia queda mermada cuando ves las propiedades que acogieron los amargos finales de River Phoneix, Whitney Houston o Mickael Jackson. Por otra parte los muros de construcción o de setos no permiten ver con comodidad las mansiones que en muchos casos quedan muy ocultas. A pesar de los pesares hay que visitar esta zona. Sin llegar a aparcar el coche nos fuimos después para la zona de Venice; allí aparcamos y dimos un gran paseo disfrutando de una estampa típica de la América más frívola: muchos espectáculos callejeros, mucha exhibición y mucho culto al cuerpo o cuerpazo.

Con esto acababan los tres días dedicados a visitar esta enorme ciudad. Nosotros nos movimos con el coche de nuestros anfitriones María y David. Les preguntamos por medios públicos de transporte para no depender de ellos, nos dijeron que no tenían ni idea pero que probablemente fuera imposible moverse con transporte público salvo los taxis. Por supuesto siempre hubo que pagar por aparcar.

Echamos en falta un día más para haber ido más relajados y haber visitado algún lugar más, como el campus de la UCLA, la Universidad de Los Angeles. Nuestra impresión final de Los Ángeles fue muy positiva, en parte porque no esperábamos mucho de ella y porque lo que vimos realmente merece la pena. Además ofrece imágenes muy características de USA y es una ciudad muy diferente a las que veríamos días después: Las Vegas y San Francisco.

4º Día. Los Ángeles: Compras en Cabazón y fiesta familiar

Por la mañana María nos llevó a Cabazón (cerca de Palm Spring), que es una zona de inmensas naves o centros comerciales para hacer inmensas compras. El lugar al que van a comprar los residentes de toda esa zona. Todas las típicas marcas conocidas y no conocidas americanas a unos precios realmente buenos. Para volverse loco.

Por la tarde María nos organizó una fiesta con todas sus amistades, mayoritariamente de origen español y latinoamericano. Genial la fiesta y la gente, no tanto las paellas que hicimos. Fuimos cargados desde España de muchos ingredientes para la paella, pero el arroz preferimos comprarlo allí, y…. ¡No encontramos arroz para paellas¡ A pesar de ello la fiesta fue maravillosa. Muchas gracias a Maria y David por ser tan buenos anfitriones y guías; a Asun y Dan por la cena de bienvenida (y el paseo en su Mustang), a María por su encanto, a Alicia por compartir su coche (un Porsche),  a Edith por su cena que no pudo ser, a Charo, Lola, Odilis, Puchi, Eliana y a Kevin que se desplazó para visitarnos.

5º Día. Recorrido en coche de Redland a El Gran Cañon. 711 km. 7 horas.

Tras los trámites de alquiler empezamos nuestro recorrido. De las etapas que íbamos a hacer la de hoy sería la que abarcaría más distancia y más horas. Sin embargo al poco tiempo de salir de la zona de influencia de Los Angeles te adentras en el Oeste Americano. Una inmensa extensión de tierra virgen para nosotros solos. La esencia del oeste americano. La América profunda. Genial. Decidimos abandonar por unos pocos kilómetros la ruta habitual y dar un pequeño rodeo (Ruta 66) para visitar Oatman, la ruta y el pueblo merecen la pena. También hicimos paradas en Seligman y Kingman. Muy auténtico.

Antes de entrar en el P.N. del Gran Cañon cenamos en Williams, último pueblo antes del Gran Cañon. Para entrar compramos el pase para los P. N. (el precio rondó los 80 euros y a la vuelta a España lo vendimos sin ningún problema por la mitad de precio).

Acampamos siendo ya noche cerrada. Todo muy sencillo, bien indicado, organizado,… sin ningún problema.

6º Día. Gran Cañón

Nos despertamos muy temprano. Qué sensación tan maravillosa salir de la tienda de campaña y encontrarte una familia de ciervos mula. No obstante nada para lo que en unos minutos veríamos. Tras desayunar  en nuestra parcelita del camping nos fuimos a realizar la visita. Dejamos el coche y andando nos acercamos hasta la gran brecha.

¡IMPRESIONANTE! Es increíble cómo una imagen tantas veces vista, tan machacada, puede llegar a impresionar tanto. Las dimensiones son tan bestiales que realmente es emocionante. Además entre que era temprano y que hay un largo paseo desde el que poder observar, la visita se realiza sin aglomeraciones de turistas, incluso puedes estar solo. El parque dispone de unos autobuses que te llevan hasta los diferentes miradores del cañón. Además de estos miradores hay un paseo paralelo al cañón. Realmente muy bien acondicionado en todos los sentidos. Fastuoso. Uno de los paisajes más bestiales que hay por el mundo.

7º Día. Monument Valley

Tras desayunar tomamos el coche y nos fuimos hacia Monument Valley: distancia 243 kilometros, duración 2,30 horas. El recorrido lo hicimos por la carretera 64, paralela al Gran Cañon durante más de 30 kilómetros, de tal forma que constantemente se dejaba ver el Cañon entre los árboles. Un regalazo para el alma… Llegamos hasta Cameron y desde aquí hicimos un desvío hacia Wupatki N. Monument. Aquí disfrutamos de unos campos cubiertos de lava negra. Tan diferente, tan solitario, tan maravilloso…

A primera hora de la tarde llegamos al camping. Nos instalamos y nos fuimos a hacer un recorrido en coche por Monument Valley. Aquí nos volvemos a encontrar con un paisaje muy conocido por un anuncio de tabaco y películas, a pesar de ello nos sorprendió la impresionante belleza del lugar. Además ese magnífico paraje estuvo teñido por la luz roja del atardecer que se sumó a la tierra roja: un paisaje de fuego. Acabamos el día cenando en el camping y recreándonos de haber sido testigos de la naturaleza más grandiosa.

8º Día. Lake Powell y Horseshoe bend

Salimos hacia Page, 200 kilómetros, 2 horas (cálculos aproximados). Aquí contratamos una excursión en un barco por el Lake Powell. Muy bonito. Esta es la zona del Marble Canyon y del Cañon del Antílope. Dedicimos con cierta pena no visitarlos. Es mucho lo que hay que ver en esta zona y hay que sacrificar alguna visita o prolongar el viaje. Pero a cambio visitamos The Horseshoe Bend. Qué vértigo y cuánta belleza. Además esta es una visita rápida que no requiere ni pago, ni horario; se puede visitar en cualquier momento, simplemente dejar el coche, caminar 15 minutos y llegar a una impresionante curva que hace el río Colorado. Continuamos camino hacia Kanab pero por la carretera 89 A. Hay otro camino, pero según habíamos leído éste es más bonito. Y lo cierto es que el camino fue realmente precioso: The Vermilion Cliffs National Monument te va regalando la vista.

Un tip: siempre llevo encima MCPatch de la tienda de fisioterapia Cuidebur por si tenemos dolores musculares. Justo este día tuve dolores en la zona lumbar y pude seguir disfrutando del viaje gracias a esta pequeña terapia.

9º Día. P.N Zion y Las Vegas

Camino a Las Vegas con parada en el P.N. Zion. 320 kilómetro, 3 horas. Pasar por el P.N. Zion quizá supone prolongar un poco el camino, pero claramente merece la pena. Cuando llegamos al Parque fue imposible encontrar aparcamiento, estaba a tope. Hicimos un poco de tiempo,  pero por la hora era difícil que se fuera algún coche. Además había muchos coches buscando espacio. Puesto que tampoco teníamos muy claro hacer los recorridos por el Parque, nos fuimos, pero con la gran satisfacción de que la carretera atraviesa el P.N. y los paisajes son espectaculares.

Llegamos a Las Vegas. Allí nos alojamos en el Hotel Stratosphere. Un hotel de 4 estrellas, con una estructura muy llamativa. Sin embargo nos sorprendió la recepción: unos mostradores altos e individuales con unas interminables filas para hacer el registro de entrada. Parecían las filas del Mercadona en hora punta. Qué poco glamour ¡Con lo predispuestos que estábamos nosotros para recibir un trato de ricos ¡Pero enseguida lo compensamos! Unas habitaciones enormes con unas camas enormes y todo muy limpio y cuidado! Realmente por 65 euros qué más se puede pedir!

Nos alojamos e inmediatamente nos lanzamos a la locura nocturna de Las Vegas. Es cierto que si valoramos fríamente esta ciudad tiene una esencia detestable: un lugar construido para gastar el dinero en el juego y la frivolidad. Pero está tan bien hecho todo; es tan visual, tan espectacular que hay que dejar de lado los prejuicios y quedarte con el lado bueno de la ciudad, que por supuesto lo tiene. Adéntrate en cada uno de los hoteles y disfruta de los espectáculos que ofrecen: las fuentes del Bellagio, los canales del Venetian, el interior de la pirámide del Luxor, la montaña rusa del New York, las atracciones en lo alto del Stratosphere (solo si no tienes vértigo y te gustan las emociones fortísimas), los suelos de mármoles pulidos del Cesar, la reproducción de la Torre Eiffel, los jardines del Mirage, la erupción del Treasure Island… Todo esto además no supone ningún gasto de dinero salvo las atracciones vertiginosas del Stratosphere, el resto es todo gratis; por supuesto no hay ninguna obligación de gastar un dólar en los casinos.

10º día. Las Vegas.

Tras el desayuno nos fuimos a ver algún hotel que no pudimos ver la tarde noche anterior. A media mañana cogimos el coche y nos fuimos al famosísimo letrero de “Las Vegas”, una pequeña debilidad, y después nos fuimos a unos Outlet (Premium) inmensos y estupendos. Aquí sí que tuvimos la impresión de poderío. Qué buenas compras. Cuántas bolsas. Además es una buena forma de evitar el calor del mediodía.

Después de un descansito nos fuimos a media tarde a Fremont St., los orígenes de Las Vegas. Es una calle con un toque añejo, tiene una bóveda de más de un kilómetro semitransparente que al anochecer es una inmensa pantalla; hay unas tirolinas en las que vuelan personas y muchos y buenos artistas callejeros. Un conjunto que conforman un espectáculo único. Imprescindible. Después,  a un paso está el Hotel Main Street Station, un hotel con mucho encanto, con un buffet muy asequible y estupendo.

11º día. El Valle de la Muerte.

Hoy dejamos Las Vegas; pero antes había que probar las atracciones que hay en la azotea y nuestro hotel y que recoge unos cuantos récords. Tremendas las atracciones. Me encantan las sensaciones fuertes. Pero éstas son demasiado fuertes o bien hay que ir sin desayunar, ya no os cuento más.

Tras poco más de 2 horas llegamos al Death Valley N. P. En principio era un Parque que no nos despertaba gran entusiasmo. Además es uno de los sitios más calurosos del mundo. Pero estaba en mitad de nuestro camino. Sin embargo este lugar es sorprendente, tiene una gran fuerza tanto por sus formas como por sus colores. Es alucinante cómo un paraje tan seco puede conformar unas imágenes tan brutales. Impresionante e imprescindible.

Los sitios más importantes de ver son Dante’s view (29 km camino de ida y vuelta), Zabriskie point, Devil’s Golf Course (10 minutos camino de tierra), Artist drive (un corto recorrido en coche por un camino de mil tonalidades entre el amarillo y el rojo), Mesquite flat (dunas) y The Mossaic Canyon. Casi toda la visita la hicimos cómodamente desde el interior del coche, hicimos algunas bajadas que no fueron ningún sacrifio, más bien el cuerpo nos lo pedía. Brutal.

Una vez que salimos de El Valle y tras 40 minutos llegamos a Lone Pine donde pasamos la noche. Un hotel con piscina para desentumecer el cuerpo. Lástima cuando estábamos a punto de meternos en el agua un niño pequeño vomitó dentro. Hoy era el día de los vómitos.

12º Día. Mammoth Lakes

Tras 1 hora llegamos a la zona de Mammoth Lakes. Hicimos un recorrido completo con el coche haciendo las paradas en los lugares destacados. Es el típico paisaje de montañas cubiertas de enormes coníferas, con agua por todos los lados, con un ambiente muy tranquilo y con una temperatura fresquita. Un sitio de fines de semana para los americanos con cierto nivel adquisitivo. Un paisaje muy bello, muy agradable de pasear y muy diferente a todo lo que habíamos visto hasta ahora.

13º Día. Mono Lake y Yosemite

En media hora llegamos a Mono Lake. Es un lugar que no supone ningún desvío y que ofrece una imagen muy rara, muy original, con formaciones de sal muy curiosas. A pesar de la invasión de moscas enanas que hay merece la pena la parada.

Y tras una hora te adentras en el Yosemite N.P. Era otro de los lugares que me provocaban una gran emoción e ilusión y el recorrido desde la carretera era maravilloso. Espacios amplísimos, con montañas cubiertas de árboles o rocas de granito por todos los lados, con torrentes de agua y lagos. Decidimos parar en uno de los lagos donde podíamos tomar un baño: el agua fría, pero que muy fría, pero qué importa cuando estás en una naturaleza tan generosa y grandiosa.

Tras el chapuzón continuamos camino hasta nuestro camping Hodgdon Meadow. Instalamos las tiendas, todo muy bien organizado. Nos impresionó bastante el hecho de que los osos pueden aparecer por el reclamo de la comida.

Os dejamos dos mapas de Yosemite N.P.

En este aparece todo el área del Parque la línea negra superior es de la carretera 120 que tomamos para ir desde Mono Lake al camping; lo hicimos de derecha a izquierda. En este camino está el Tenaya Lake donde nos bañamos. El paisaje en este camino es maravilloso pero la zona más conocida y apoteósica del parque es la que recorre la doble línea roja que hay bajo el letrero de “Yosemite Valley”. El mapa de abajo recoge esta zona con detalle.

Cuando se realizan viajes de varias semanas se pierde la noción del día en el que se vive. Pero cuando nos adentramos en el “loop” o circuito circular que recorre el Valle caímos en la cuenta de que era Sábado porque había tantos coches que nos quedamos bloqueados en un gran tapón que fue avanzando con lentitud. Pero dejamos de lado esta importante circunstancia.

El Valle ofrece de nuevo una imagen muy conocida, muy icónica; pero las dimensiones son tan bestiales, el valle tan pronunciado, el agua por todos los lados, ríos, lagos, cascadas, la superficie de la gran Dome tan inmensa… que emociona. Pura belleza.

Decidimos hacer un paseo hasta las Cascadas Vernal. Es un paseo cuesta arriba de 40 minutos, acabas sudando pero no supone un gran esfuerzo, cualquier persona con una salud normal puede hacerlo. Merece la pena hacerlo.

Al bajar dimos una vuelta recreándonos del espectáculo visual que hay hacia todas las direcciones.

Esa noche mientras cenábamos (con la mente puesta en los osos) decidimos cambiar nuestro plan. En principio el día siguiente lo pasaríamos entero en Yosemite para hacer recorridos diversos, entre ellos El Glacier Point. Pero ante la avalancha de gente y puesto que estábamos felices con todo lo que habíamos visto y disfrutado decidimos irnos el día siguiente aunque teníamos la reserva del camping para dos días.

Al irnos comentamos a los empleados de la recepción del camping que nos ìbamos aún teniendo la reserva ya pagada. Nuestra intención era que la pudieran utilizar para otras personas puesto que las plazas se agotan con meses de antelación. Nos dijeron que nos devolverían el dinero. Ni le dimos importancia ni nos lo creímos, pero a los pocos días comprobamos que nos habían hecho el reembolso. Nos sorprendió mucho. Qué eficacia y qué honestidad.

14º Día. Sacramento

Amanecimos sin visita de osos, pero sí de unos feos pajarracos que nos picotearon nuestra nevera de corcho blanco hasta llegar a todo nuestro desayuno. Nos quedamos sin desayunar. Monstruos. Empezamos el día sin saber dónde pasaríamos la noche. Qué mejor que visitar la capital de California: ¿San Francisco, Los Ángeles? Nooooo, Sacramento. Mientras íbamos dejando atrás los bosques de Yosemite, conectamos Internet y reservamos un hotel con piscina en la ciudad.

Tras alojarnos nos fuimos a visitar la ciudad. Lo primero que vimos fue el Capitolio, muy grande y muy parecido al de Washington. Después nos fuimos paseando hasta la parte antigua de Sacramento. Esta zona es una reconstrucción de un pueblo típico del oeste. En principio es algo que no parece muy atractivo, pero sí lo es. Me encanto. Muy curioso y pintoresco.

Después de un baño reconfortante, refrescante, estimulante y otros muchos “–ante” en la piscina del hotel dimos un paseo hasta un río en donde vivimos el plan dominguero de los sacramentinos, o cómo se llamen. Allí fuimos testigos de cómo se saca el barco de recreo del rio ¡un chico de 10 años aproximadamente maniobrando el todoterreno de su padre!

Cenita y a dormir.

15º Día. Llegada a San Francisco

Tomamos la carretera 80 y poco después de una hora llegamos a Berkeley e hicimos una parada en el Campus de la Universidad de Berkeley (creo que es una de las mejores universidades del mundo). Es que hasta dan ganas de estudiar Matemática Cuántica para vivir este ambiente. Cómo me gustan estos espacios universitarios y como los echo de menos.

De nuevo en el coche nos preparamos para la entrada en San Francisco. Tomamos un puente que atraviesa toda la bahía y desde la que se ve toda la línea del cielo de S.F.  Se te tensa todo el cuerpo. Pura emoción. Una vista grandiosa. Hasta los tapones de tráfico son bonitos.

La llegada al hotel sin embargo intentaron estropeárnosla. El trato fue increíblemente malo. Con lo resalaos que somos. No sabemos si pudo influir la lucha con el hotel que tuvimos meses atrás. Os cuento un poco. La reserva la hicimos por Booking en febrero, con 6 meses de antelación, y por mayo recibimos un mensaje del hotel diciéndonos que la tarifa que nos habían dado inicialmente había subido y que nos daban dos opciones: o pagábamos el incremento o bien nos daban la opción de anular la reserva… (“Joputas”, se les olvidaba la tercera opción: que se tragasen ellos su error). Por supuesto nos pusimos en contacto con Booking y enseguida nos lo resolvieron. La reserva quedó igual que en su origen. No obstante el mal trato de la recepción quedó compensado por la ubicación: pegaditos a Union Square. Muy cómodo para todas las visitas, de hecho sólo tomamos medio de transporte algunos días para volver a última hora de la tarde. Es decir, ésta es una buena zona para alojarse.

Esa misma tarde nos fuimos a Chinatown puesto que estaba muy cerca. Chino, chinísimo y además muy bonito. Por supuesto cena china buenísima y buen precio.

15º día. Golden Gate – San Jose – Google – Apple City

Tomamos el coche del parking de pago (y qué pago) y nos fuimos al Golden Gate. Impresionante. Qué vistas, qué belleza. Una estructura bestial, con un color potente, en un paraje bello, a una altura vertiginosa, con unos jardines cuidadísimos. Desde un lado, desde el otro, en cualquier dirección. El cuerpo “encojío”; no se puede pedir más.

Por supuesto atravesamos el puente. Sabíamos que había que pagar. Pero nosotros no pagamos. Nos habíamos colado, jaaaaaaa. ¡Nosotros sin quererlo y habíamos engañado al ayuntamiento de San Francisco! Fuimos hasta Sausalito, dimos una breve vuelta por allí. Bonito sin más.

Nos fuimos a San José, municipio a 50 minutos de S.F, a ver a nuestro amigo portugués Joe que vive allí. Nos dio una vuelta por el centro de San Jose, visitamos una iglesia a la que va el colectivo portugués y luego le pedimos que nos llevara a la sede de Google y de Apple. Qué sensación pensar que en esa zona están revolucionando nuestras vidas en lo más cotidiano. En ambos sitios se respira un ambiente de perfección, con unos edificios de un diseño muy contemporáneo, con un ajardinamiento cuidadísimo, con bicicletas por todos los sitios, asientos de diseño, gente joven… y guapa… y listos… y educados… y amables (ufff, creo que me puede la pasión). El día se iba y nosotros también nos volvimos. Según nos íbamos acercando a S.F. la ciudad nos ofrece otras vistas panorámicas de la ciudad muy impresionantes.

16º día. San Francisco

Hoy nos toca ir a devolver el coche, pero antes queremos vivir Lombard Street, llegamos con el coche, nos tocó esperar un rato en la fila de coches que esperaban lo mismo que nosotros y bajamos la calle. Otra imagen icónica. Luego ya a la oficina de alquiler de coche. Allí nos preguntan cómo habíamos pagado el Golden Gate. Les decimos que las taquillas de peaje estaban abiertas para todo el mundo, que nadie nos paró, ni nos pidieron dinero, ni nada de nada. Nos dicen que entonces tendremos que ir a unas oficinas gestoras del paso del Golden y pagar allí. Nos vamos andando, no estaba demasiado lejos; al llegar un letrero nos comunica que han cambiado la dirección; otro largo paseo hasta la nueva dirección… Todita la mañana perdida y encima con la cabeza agachada ¡Por listillos! Menos mal que todos estos paseos fueron por la zona del Museo de Arte Moderno de S.F y es una zona de edificios altos con mucho poderío y muchas salas de exposiciones. Aunque nos cambió los planes al final el paseo mereció la pena. Lo disfrutamos mucho.

17º, 18º y 19º días. San Francisco

A partir de ese momento ya el resto del tiempo fue patear la ciudad. Fuimos a todos los sitios que aparecen en las guías:

Fisherman’s Wharf. El antiguo puerto que actualmente está orientado como lugar de ocio y esparcimiento, un lugar para domingueros y muchos turistas. En el muelle 39 hay una gran colonia de Leones marinos que son un auténtico espectáculo. En general es un sitio agradable, con encanto. Un lugar muy típico. Aquí disfrutamos de las hamburguesas In and Out. Buenísimas, se me cae la baba recordándolas.

Alamo Square. Además de la plaza en sí, todos los alrededores está llenos de preciosas casas victorianas; es una zona muy bonita, una imagen muy icónica de S.F.; pero casas victorianas veréis muchas.

El Castro. Uno de los primeros barrios gay del mundo. Como era de esperar un barrio de alto nivel, con las casas muy coquetas y cuidadísimas. Aunque vida callejera no ha bía mucha.

The Financial District. La zona más moderna de S.F., con edificios muy nuevos con deseos de llamar la atención, grandes esculturas, ajardinamientos exquisitos, pasarelas para los peatones que se adentran por rincones, con recepciones inmensas y una decoraciones vanguardistas. Me encantó.

Haight Ashbury o barrio hippy. Uno de los lugares más emblemáticos de todo este movimiento en todo el mundo. Lógicamente Janis Joplin se siente en esta zona. Y Jimmy Hendrix. En general una zona muy bonita, con personalidad, buen ambiente…

El Golden Gate Park. El gran parque de la ciudad. Muy bonito.

Podríamos seguir mencionando los típicos lugares de S.F. pero creo que es más importante dejar dicho que lo mejor es callejear la ciudad tomando como referencia estos lugares y dejarse perder con los movimientos de la gente, de edificios u otros puntos que os llamen la atención. Es una ciudad en un enclave muy impresionante tanto por la bahía a un lado como por el océano por otro, con un relieve muy irregular que crea cantidad de puntos desde donde se obtienen vistas panorámicas; con una arquitectura colonial muy bonita, muy colorida y muy cuidada; con zonas de una arquitectura contemporánea destacable a nivel mundial. Es una ciudad muy viva, con calles muy animadas, con muchísimo comercio, que incluye desde tiendas con mucho encanto a centros comerciales en donde se pueden encontrar marcas americanas a muy buenos precios. Una ciudad que además de recrear la vista la puedes disfrutar con todos los sentidos. Una ciudad para ser feliz.

Con esto agotamos nuestros días. Sólo queda el triste día 20. Vuelta a España con parada de nuevo en Estambul.

CONCLUSIONES:

Cada año hacemos una media de 4 viajes: Semana Santa, Magdalena (las fiestas de mi ciudad Castellón), Pascua y verano. Evidentemente el más prolongado e importante es el del verano. Con esto quiero decir que ya hemos viajado mucho y que tenemos un cierto conocimiento de lo que es viajar y desde esta experiencia os digo que éste ha sido uno de los viajes más completos y redondos ¿Por qué?

  • El coste de vida allí es muy parecido al de España
  • La gente es muy amable.
  • La sensación de inseguridad aquí no la tienes en ningún momento
  • El alquiler de coche es muy barato.
  • La infraestructura para viajar cubre cualquier exigencia.
  • Las carreteras son buenas y muy poco transitadas. Solo en Los Angeles y San Francisco hay tapones de tráfico.
  • Las tres ciudades grandes que se visitan son muy diferentes entre sí y en concreto San Francisco es una de las ciudades más bellas del mundo.
  • La variedad de paisajes es tremenda pasando de desiertos con miles de tonalidades “tierra” a superficies volcánicas negras o a bosques frondosos llenos de ríos y lagos. Además en este recorrido verás algunos de los paisajes más impresionantes del mundo.

En definitiva un viaje 10.

Adjunto drive con calendario, hoteles, precios, distancias…

Introducimos la sección #ElArteDelVueloDePaula.

Para ambientaros en este viaje os aconsejamos las siguientes maravillas.

  • Películas: Vértigo (San Francisco), Mi nombre es Khan (San Francisco), Centauros del desierto (Monument Valley), Leaving Las Vegas (Las Vegas), Ocean’s Eleven (Las Vegas), La La Land (Los Ángeles).

Hasta un nuevo Vuelo.

Nuestro destino de viaje nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas

Henry Miller

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Viaje en coche por la India: Nueva Delhi, Mathura, Vrindavan, Jaipur, Jaisalmer, Pushkar, Agra y Varanasi

Bienvenidos a mi espacio. Llevo muchos años viajando por el mundo y cada viaje es para mí un buen pedazo de placer y satisfacción que le arranco a la vida.

Cada viaje que realizo lo vivo en tres grandes momentos: la preparación, el viaje en sí mismo y los recuerdos (aquí las fotos tienen un gran protagonismo).  En el proceso de la preparación siempre he usado, además de las típicas guías de viaje, toda la información que se ofrece por  la red, especialmente  los Blogs y Foros de viajes. Considero que aportan una información sobre aspectos muy concretos, actualizados y muy fiables. Por todo ello quiero contribuir con mis experiencia a la  preparación de vuestros próximos viajes. Especialmente quisiera centrarme en los aspectos que no aparecen en las guías y manuales y además trasmitir con la mayor objetividad posible la visión que he tenido de las diferentes experiencias vividas.

Antes de cada aventura, desde hace ya muchos años, siempre contratamos nuestro seguro de viaje con IATI. Nos da tranquilidad saber que, ante cualquier imprevisto, estamos cubiertos y podemos disfrutar al máximo sin preocupaciones.

Y lo mejor es que gracias a vosotros, nos han dado un 5% de descuento si reservas tu seguro desde este enlace

Julio y Agosto 2019

Nueva Delhi

Aeropuerto-Hotel. Contratamos un taxi desde la oficina que hay a tal efecto en el aeropuerto. Te dicen el precio fijo y lo dejas pagado. Evitas dos cosas: cargar más de lo necesario  con el peso del equipaje y el regateo feroz (ya tendréis muchas oportunidades para regatear, discutir, malhumoraros, contentaros…)

Nueva Delhi es una ciudad cuya visita general puede resultar muy desagradable pero con lugares muy bellos e interesantes y que se pueden disfrutar mucho.

Empezamos por lo negativo. Las calles por las que se puede pasear sin peligro de atropellos son calles aburridas, sin gente, sin comercios, sin nada… las calles que tienen atractivo están llenas de gentes, de tuc-tuc, bicicletas, de charcos, de vacas, olores… todo esto no te permite pasear con tu gente en paralelo; hay que ir en fila india, tragando mucho polvo y gases, con mucho, muchísimo, ruido.

Lo positivo. Todo es muy barato, el transporte (Uber, taxi, tuc-tuc, metro), los hoteles (tienes alojamientos muy básicos en torno a los 7-10 euros a alojamientos de 5 estrellas en torno a los 100 euros); la comida, que además de barata es variada y muy sabrosa.

En cuanto a la zona del alojamiento no debéis preocuparos en exceso puesto que al estar los lugares interesantes tan dispersos hay que tomar transporte, por lo tanto cualquier alojamiento cerca del metro y que no este en los alrededores de la ciudad puede ser válido. Nosotros estuvimos en 3 hoteles diferentes; 4 días en la zona Lajpat Nagar, pegados al metro Moolchand, 3 noches al lado de Connaught Place y otras 3 noches cerca de Indian Gate. En los tres casos tuvimos que usar transportes, eso sí, con desplazamientos relativamente cortos. No obstante como referencia estos dos últimos sitios tienen mucha oferta, están muy bien comunicados y se llega con rapidez a una buena parte de los lugares de interés.

En muchos de los alojamientos no hay posibilidad de limpiar la ropa por lo que me llevé mi Anti-Olores StinkFreemi de la tienda de fisioterapia Cuidebur para evitar los malos olores en la maleta.

A continuación os damos nuestra impresión de los lugares que visitamos, de los más interesante a lo menos.

  • La tumba de Humayun. Hay que pagar entrada. Es un recinto con varios edificios maravilloso, tranquilo, bello, original. Imprescindible.
  • Hazrat Nizamuddin. A la salida del monumento anterior está esta otra zona musulmana. Es un laberinto de estrechas calles que te llevan a una pequeña mezquita. Maravilloso; es adentrarte en otro mundo y otra época. Muy auténtico y atractivo. Recordad que en todas las zonas musulmanas  los vierrnes tienen  un ambiente mucho más acentuado e interesante.
  • Old Delhi. Es otro grandísimo espacio con muchísimo atractivo. Otro mundo. Pero puede resultar muy asfixiante, por lo tanto hay  que ir preparado. Es un paseo fascinante pero muy intenso. Hay que dejarse llevar y callejear mucho. Se encuentran rincones mágicos. Escenas de las “Mil y una noches” tanto en lo urbanístico como en lo humano. Se le pueden dedicar dos medios días (un día entero seguido es una sobredosis). En cualquier guía aparecen los puntos interesantes concretos de este espacio, pero puede ser más interesante dejarse llevar por el movimiento de la gente y por la aventura
  • Sri Bangla Sahib Gurudwara. Templo Sij al lado de Connaught Place. Pedazo de templo de mármol blanco impoluto que trasmite una gran vitalidad y tranquilidad. Además nos acercamos a la “tourist office” del templo y nos realizaron una visita maravillosa por las entrañas del complejo. Además de forma totalmente desinteresada (rarísimo). Simplemente para demostrar su sentimiento de entrega y complacencia hacia los otros. Tenéis que hacerlo.
  • Agrasen Ki Baoli. Precioso pozo de agua en un tranquilo rincón en pleno centro. Fuimos desde Connaught Place , tras 15 minutos andando, y pasamos por una zona de lavandería callejera; las calles llenas de cuerdas con ropa tendida (quizá las sábanas que están apunto de ponerte en tu hotel). Muy interesante y pintoresco.
  • Tumba de  Gandhi. Es un gran parque con un recinto acotado en donde se encuentra la lápida de piedra negra y pulida de Ghandi. Bueno… un lugar con turistas, desangelado, prescindible. Para nosotros lo único que lo justifica es que desde alli puedes llegar andando a la  siguiente zona: Barrio Musulman.
  • Barrio Musulman. Desde la tumba tenéis 15 minutos para llegar a Ansari Road. Es una de las vías  principales en el barrio musulmán de la parte antigua de la ciudad.. Es una calle fascinante, vital, muy intensa. La calle acaba en la Gran Mezquita. ATENCIÓN Solo se paga por las cámaras de fotos, no por entrar (el móvil lo consideran cámara de fotos). Os aconsejamos que uno del grupo se  quede fuera con todas las cámaras y móviles.
  • Akshardham. Está un poco más apartado, pero se puede llegar en metro. No se puede entrar con cámaras, es un templo hindú muy reciente e  inmenso, muy bien cuidado, limpio, apoteósico, pero nos dejó un poco fríos. Quizá le sobra monumentalidad y le falta recogimiento humano.
  • Connaught Place. Es la zona más europeizada de la ciudad. Tiene un buen urbanismo, limpieza, aceras paseables, ambiente de jóvenes de buen nivel, tiendas y restaurantes occidentales… pero “ATENCIÓN, ENGAÑO” al reclamo de todo esto hay un sinfín de indios intentando buscarse la vida. En concreto  se te acercarán varones de mediana edad hablándote en inglés y en plan muy agradable y con  actitud de ayudarte. Finalmente lo que quieren es llevarte a determinados mercados de la zona. El problema es que para conseguirlo te mienten desde diciéndote que “the Old Delhi is closed”, que la entrada de metro está en dirección contraria a  donde realmente está o cualquier otro argumento que te lleve a donde ellos quieren.  Por lo tanto mucho cuidado, si tenéis un interés claro por algo ellos te pueden modificar tus planes.  En conclusión, es una zona que no aporta gran cosa.

Esta situación de ENGAÑO también se da de forma muy exagerada en la Estación principal de trenes. Es muy grande y por lo tanto es normal sentirse un poco perdido en ella. Pues justo es ese momento que das vueltas buscando una referencia que pueda determinar tus pasos aparece “el salvador” que tras preguntarte qué estás buscando él te lo resuelve o bien dirigiéndote a determinadas empresas de autobuses o de viajes. A nosotros, que buscábamos las taquillas para comprar billetes para Mathura, intentaron llevarnos a las taquillas en un tuc-tuc gratis (suponemos que querían llevarnos a una agencia de viajes fuera de la estación). Tened mucha precaución con las ayudas.

Mathura y Vrindavan

Desde nuestra llegada a Nueva Delhi hasta el inicio del  recorrido por el Rajasthan teníamos 10 días de los cuales 3 o 4 queríamos dedicarlos para algún viaje rápido y cómodo. Después de eliminar varias opciones por las lluvias torrenciales que estaban cayendo por el norte de la India decidimos tomar un tren y plantarnos en 3 horas en Mathura (lugar histórico desconocido por las masas y muy cerca de Agra).

En esta pequeña ciudad nació Krisna, lo que supone la existencia de unos templos con una actividad religiosa de Hare Krisna muy fuerte y auténtica. Además la ciudad es atravesada por el río Yamuna y a sus orillas hay unos ghats; realmente es como Varanasi en pequeño. La calle comercial principal es encantadora tanto por su ambiente como por algunas antiguas y bellísimas casas de comerciantes Además no hay nada de turismo, lo que te va permitir tener unas sensaciones únicas.

Vrindavan es otra pequeña ciudad a 15 kilometros a la que puedes llegar por pocos euros en taxi (¿7 euros?). Esta ciudad  ofrece también una visita muy especial de un día. Hay unos templos dedicados a Krisna con una gran actividad; especialmente hay uno, Balram Temple, de una gran belleza. Los ghats en el río Yamuna vuelven a ofrecer bellísimas imágenes, además de las casas de los comerciantes.

Nosotros tras un largo paseo andando intentamos entrar en la casa acogedora de las viudas, pero  nos impidieron la entrada. No obstante la historia de las viudas en Vrindavan merece un estudio y un intento de contactarlas y ayudar.

ADVERTENCIA. En los paseos por la zona de los Ghats hay muchos monos que han aprendido a arrebatarte objetos personales, especialmente las gafas. La gente por la calle te avisa, a pesar de ello nosotros caímos. Un mono nos quitó de la cara las gafas graduadas de sol y se puso en lo alto de un muro. Un señor que había por la zona nos dijo que compráramos un zumo y se lo lanzásemos. Así lo hicimos, tras dos tetra brik de zumo el mono soltó las gafas. Eso sí, con las patillas de las gafas recomidas y destrozadas.

Tras tres días volvimos a Nueva Delhi en tren.

Jaipur

Llegamos en avión.

Alojamiento. Nosotros estuvimos en el Pearl Palace Heritage. Por el mapa parece estar muy cerca del centro. En taxi tardábamos 20 minutos entre distancia y tráfico. Sin embargo tiene unas habitaciones preciosas.

  • Barrio Rosa. Hay que recorrerlo con tranquilidad, metiéndose por los callejones para encontrarse con los rincones más auténticos (gente trabajando diferentes artesanías). Mucha atención a las puertas de la muralla, son bellísimas.
  • El Fuerte. Es un imprescindible. Para la subida al fuerte es donde están las polémicas subidas de elefantes. El interior del fuerte es muy bonito.
  • Panna Meena ka Kund. Otro pozo de agua o baoli precioso en una zona muy auténtica con algunos templos pequeños encantadores. Esto está a pocos minutos (¿5 minutos?)  en taxi de El Fuerte. Creo que es la parte antigua de Amber.
  • El Templo Galta o de los monos. En mitad del recorrido de El Fuerte a Jaipur.  Un templo sin apenas turistas, con escenas de mucho fervor religioso y en un enclave maravilloso. Genial.
  • Jawahar Circle. Pegado al aeropuerto de Jaipur, por lo que si tienes que volar tienes que dedicarle 5 minutos para una parada en el Arco o Puerta de esta rotonda. Un marco bellísimo para unas fotos preciosas.
  • El Palacio de los Vientos. Simplemente una fachada, pero “Qué fachada”. También conseguirás, tras apartar a los turistas, una bonita foto. Pero vuelve cuando haya obscurecido. Alguien te invitará a que lo contemples desde su tienda o su bar… Acepta la invitación, dales una  propina… y disfruta del espectáculo visual. Maravilloso.
  • El cine Raj Mandir. Estábamos paseando. Empezó a llover. No había otras muchas cosas que hacer.  Estuvimos 15 minutos, vimos el curioso interior y sobretodo paró la lluvia.
  • El observatorio o Jantar Mantar. Creemos que solo si sois aficionados  a la astronomía tiene sentido esta visita.

Jaisalmer

Vuelo corto y cómodo. Ambiente mucho más seco. Visión general de la la parte antigua de la ciudad desde fuera apoteósica.

Es una ciudad pequeña, se puede hacer todo a pie tranquilamente mientras vas maravillándote de los templos, los havelis y de algún pequeño mercado. Por supuesto hay que ver los Havelis que hay fuera de la muralla.

Gadisar Lake. A pocos minutos en taxi o tuc-tuc está este lago con una serie de templos. Hay que pasear por las orillas y disfrutar de la mezcla del atardecer, el agua con sus reflejos, la bellísima arquitectura y de  quienes disfrutan del momento.

A partir de aquí nosotros habíamos alquilado un coche Toyota amplio con conductor. Serían 5 días a nuestra plena disposición por 500 euros aproximadamente (los precios están muy unificados). Ideal para 4 personas más el conductor.

Jodphur

Bonito el Fuerte, el Palacio, la torre del Reloj… pero no aporta nada muy novedoso; quizá lo más interesante para nosotros fueron Los Jardines de Mandore. Lo de “La ciudad azul” se reduce a la visión desde el Fuerte de una zona alejada de la ciudad donde se ve un conjunto de casas pintadas en este color.

Pushkar

Nuestro barato hotelito tenía una azotea que daba al lago. Los momentos vividos desde esta terraza observando a la gente en sus rituales religiosos ya justifican el viaje. Momentos únicos. También hay que decir que el fervor religioso con sus cánticos y campanilleos no para en toda la noche. Además el  paseo alrededor del lago es toda una experiencia: hay pocos turistas y a los locales les gusta mucho interactuar.

El Taj Mahal

(Por qué hablar de Agra si lo  que vamos a ver es este monumento). Unos consejos: madrugar para evitar el calor, ir al otro lado del río para tener la vista panorámica y no tener mayores ambiciones con esta ciudad. Salvo esto no queda más que disfrutar de una joya arquitectónica única en el mundo. Un sueño para muchos.

Varanasi

Llegamos en un vuelo. Desde Nueva Delhi se puede ir en tren.

En un día puedes ver y vivir este espacio tan especial. Nosotros nos alojamos cerca del Assi Ghat (al sur de la zona interesante del río Ganghes) y comenzamos a pasear hacia el norte por toda la orilla del río. Nos íbamos adentrando de vez en cuando para observar callejones, templos y todo lo que nos llamaba la atención. Llegamos hasta El Manikarnica Ghat. Allí observamos cómo realizaban las constantes incineraciones, los rituales de los familiares, la continua llegada de cortejos fúnebres transportando los cuerpos sobre unas andas…

En esta zona se almacena la madera y se observa todo el movimiento que se produce en torno a este negocio que ha hecho que los desheredados encargados sean muy adinerados. Además puedes entrar en un edificio en el que se alojan los moribundos para esperar a la muerte. Hay que tener en cuenta que para los hindúes es un privilegio poder ser incinerado en Varanasi y que sus cenizas (o restos medio quemados) sean lanzadas al Ganghes, por lo que hay mucha gente que previendo una muerte cercana se dirige hacia Varanasi para poder morir allí. Una vez que llegan no les queda más que esperar, pero la muerte en ocasiones es muy caprichosa y se demora. En esta situación hay mucha gente que se introduce en este edificio para realizar “su espera”.

A esta zona entran constantemente turistas, sin embargo os aconsejamos que lo hagáis con el máximo respeto y discreción posible. A cambio podréis ser testigos de situaciones de gran fuerza y emotividad.

Por la tarde decidimos dar un paseo en barca y ver la Puja o ritual religioso. ADVERTENCIA. Contratamos un paseo en barca de una hora por los ghats del norte más significativos. Aproximadamente 10 euros por 4 personas. En el paseo nos dijeron que podríamos ver la Puja. Tras el recorrido por los ghats la barca se situó frente al lugar de la Puja más conocida. A los pocos minutos del inicio de la Puja vimos que el ritual no daba mucho más de sí y además se consumía la hora que habíamos apalabrado. Le dijimos al muchacho que tripulaba la barcaza (que no era con quien habíamos hablado) que teníamos que volver. El muchacho nos dijo que no era posible puesto que estábamos  bloqueados por decenas de barcas que se habían situado en la misma zona para ver la Puja. Le dijimos que habíamos contratado una hora; el muchacho no le dio importancia o no nos entendió… Lo cierto es que tras tragarnos toda la ofrenda (que resulta muy pesada) al llegar al lugar de desembarcar el muchacho con el que habíamos hablado inicialmente nos quería cobrar 2 horas (20 euros). Nos negamos rotundamente. Imaginamos que debe ser una práctica habitual. Te dan el precio de 10 euro por una hora. Te meten conscientemente en una situación de la no  puedes salir y te hacen pagar por el tiempo extra que supone meterse en todo el meollo de las barcas. Os aconsejamos que si lo hacéis advirtáis que eviten el quedarse bloqueados por las otras barcas.

Con esto acabamos nuestro viaje por la India. Es evidente que hay algunos elementos negativos como la suciedad y los olores, la pobreza en ocasiones muy indigna, las distancias, lo pesados que son algunos ganchos…  pero ni mucho menos pueden ser motivo para dejar de viajar allí. Es un viaje que resulta muy cómodo, seguro, barato, y sobretodo que te adentras en un mundo totalmente diferente a nuestra realidad cotidiana. Mucho ánimo y a disfrutar.

Hay una especie de magia cuando nos vamos lejos y, al volver, hemos cambiado.

Kate Douglas Wiggin


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Un Londres diferente en 3 días

Buenas, si estás pensando en escaparte un fin de semana a Londres aquí te dejo una guía para que exprimas tu tiempo al máximo.

Antes de cada aventura, desde hace ya muchos años, siempre contrato mi seguro de viaje con IATI. Me da tranquilidad saber que, ante cualquier imprevisto, estoy cubierta y puedo disfrutar al máximo sin preocupaciones.

Y lo mejor es que gracias a vosotros, me han dado un 5% de descuento si reservas tu seguro desde este enlace

Día 1:

Quizá este día no lo tengas completo porque vueles, así que ya sea por la mañana o por la tarde puedes ver: Candem Town, Notting Hill o Shoreditch (lo que no se elija en el día 3).

Día 2:

Empezamos el primer día completo en Londres yendo a desayunar al Sky Garden (Precio $-$$). Lo bueno de desayunar en Sky Por Bar es que ves el Sky Garden sin gente y puedes reservar de un día para otro. Después de ver el maravilloso jardín y disfrutar de las vistas de Londres pasearemos al lado del Támesis hasta llegar a Tower Bridge, cruzaremos el puente e iremos hacia el Mercado de Borough disfrutando de las vistas al lado del rio. Este mercado es uno de los más grandes y antiguos de la ciudad, se encuentra debajo de las vías del tren. Después iremos hacia el TATE Modern (todos los museos son gratis), cruzaremos Millenium Bridge y nos toparemos con Sant Paul’s Cathedral es la catedral anglicana de Londres, sede de la diócesis y del obispo, además donde se casó Lady Diana con el príncipe Charles. De camino al metro de Bank para nuestro próximo destino, podemos coger el ascensor central del centro comercial One New Change y subir al último piso para tener unas vistas diferentes de Londres y de la Catedral.

Desde Bank cogeremos el DLR hasta Heron Quays para visitar la zona Canary Wharf (tengo que reconocer que es una de mis favoritas). Una vez lleguemos cruzaremos el puente South Quay Footbridge para ir a tomar un refresco/café al Restaurante Bōkan (Precio $$$) y simplemente disfrutar. Después de aquí iremos hacia Reuters Plaza y veremos Jubilee Park que está allí mismo. Podéis perderos por esta zona, descubrir el mundo subterráneo de tiendas y restaurantes, y aprovechar para comer. Además para terminar podéis ver Crossrail Place Roof Garden. Cuando hayáis descubierto toda esta zona os proponemos coger un barco (7,20 libras con la tarjeta Oyster) en Canary Wharf Pier hasta Westminster Pier (aproximadamente 35 minutos y pasan barcos cada 20 minutos).

Lo siguiente que veremos es la zona de Chelsea, Belgravia y South Kesington. Empezaremos desde Slone Square podéis llegar en metro desde Canary Wharf o desde Westminster si decides coger el barco. Antes de coger el metro podéis aprovechar para ver el Big Ben, London Eye y la Abadía de Westminster.

Mis calles favoritas de esta zona son Pavilion Rd, Cadogan Gardens, Cadogan Square, Draycott Place, Bywater Street, además de pasear por la calle central de Chelsea King’s Road. Si os gustan los libros y librerías aquí podéis encontrar John Sandoe (Books) Ltd. Después de ver esta zona iremos por Slone Avenue hasta llegar a The Conran Shop una de mis tiendas favoritas, podéis entrar si queréis o seguir 20m más hasta encontraros con Michelin House. De aquí nos iremos a Harrods, el department store más conocido, para terminar.

Día 3:

¿Preparados para el segundo día completo por Londres? ¡Empezamos! Hoy disfrutaremos del centro y sus encantos. Os dejo un tip por si sois como yo y os suelen salir rozaduras al andar durante horas. Me suelo llevar mi Anti-Rozaduras/Ampollas SportShield de la tienda de fisioterapia Cuidebur.

Comenzamos en Covent Garden, después iremos a Neals Yard una plaza muy colorida y diferente. A continuación nos dirigiremos a la Plaza de Trafalgar, Leicester Square, ChinaTown, Picadilly Circus y desde aquí cogeremos Pizadilly Street para ver Fortum & Mason uno de los department store más conocidos. Cruzaremos y atravesaremos Burlington Arcade al salir iremos a mano izquierda para llegar a Old Bond Street una de las calles más lujosas. Cuando lleguemos a Conduit St. giraremos a la derecha para llegar a Regent Street y de aquí ir a Liberty otro department store. Justo aquí se encuentra Carnaby (ver Kingly Court) y el Soho. Si vais con niños podéis entrar en Hamleys, y además en esta zona encontraréis una gran cantidad de restaurantes.

Después de comer podéis ir hacia Oxford Street y aprovechar para hacer alguna compra. dirección Marble Arch encontrareis Mercato Mayfair, un mercado en un sitio nada común que os sorprenderá. Si os gustan las librerías muy cerca podéis encontrar Daunt Books.

De aquí podéis elegir a dónde ir: Notting Hill (si vais aquí y os veis con ganas podéis acercaros con un bus a Little Venice) o Candem Town (según lo que no veáis en día 1).

Espero que os sirva de ayuda y guía. Y podéis añadir o quitar sitios que os apetezca ver, Londres es muy grande y he intentado resumirlo lo mejor posible. Podéis encontrar artículos en este blog con más información sobre Londres.

Os adjunto mi mapa de Londres con más de 100 ubicaciones (Apple Maps) (Google Maps).

Disfrutad de la ciudad y cualquier duda estaré encantada de resolvérosla.

Se tiene que viajar para aprender

Mark Twain


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El mejor roof garden de Londres

Bienvenidos, esta es la primera entrada de mi blog y que mejor que hacerlo con uno de mis lugares favoritos de Londres, THE GARDEN AT 120.

Es un jardín de 2.800 metros cuadrados que se encuentra en 120 Fenchurch St, hay un pequeño hall con una gran pantalla en el techo donde encontrarás un control de seguridad y una vez pasado subes al último piso y a disfrutar de unas vistas 360º de Londres.

Horario:
– Entre el 1 de abril y el 30 de septiembre (de lunes a viernes de 10: 00h a 21: 00h)
– Entre el 1 de octubre y el 31 de marzo (de lunes a viernes de 10: 00h a 18: 30h)

Precio: gratis (sin reserva previa).

Página web: https://www.thegardenat120.com

This heart of mine was meant to travel this world!



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